Dice Kapuscinski en una de esas entrevistas llevadas a libro que:
“El de la lengua es uno de los problemas crecientes de este mundo. Una de las características del mundo contemporáneo es el aumento de los nacionalismos y de las lenguas que van unidas a ellos. Cada nación, y cada región en el seno de naciones particulares, insiste cada vez más en querer hablar la lengua propia y no la de los otros“.
El problema de las lenguas. Uno de los grandes problemas de la humanidad, desde luego. ¿Por qué no tendremos una sola? Y el periodista que mejor y más conoció África, parece que describe en esas sencillas frases la Cataluña actual. España, en realidad. O Barcelona y Lérida, en particular.


Yo no sé nada de nada. Me gustaría saber cómo se las ingenian estos profesores que no tienen nada qué decir y que no paran de hablar, y que encima viven de lo que hablan. Es un curioso misterio todo esto. ¿No le parece a usted? Es como los médicos que solamente utilizan la penicilina. No va muy bien el mundo. Con esta leyenda de que todos somos iguales se cree que el mundo marchará, y la verdad es que hay muy poca gente que de verdad sepa algo real. Llegará un momento en que la gente sabrá manipular un complicado mecanismo, pero no sabrá encender un fuego.