En defensa de un tal Toledo
Éstos son los hechos doblemente declarados. El actor Guillermo Toledo, ante las cámaras y los micrófonos de periodistas sedientos de titulares, asegura, tras la muerte de Orlando Zapata después de 85 días en huelga de hambre en una de las cárceles de la isla, que “la gran mayoría de los presuntos disidentes […] son gente que ha cometido actos terroristas contra el gobierno cubano, actos de traición a la patria y, en fin, un montón de delitos realmente graves. No son simples disidentes políticos ni prisioneros políticos”. Las declaraciones del actor se hacen en un aparte durante un acto organizado por la Fundación AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión).
Al día siguiente, martes, en un comunicado la AISGE, presidida por la actriz Pilar Bardem, marca distancias con Toledo: sus declaraciones “referidas a la situación de Zapata”, asegura el escrito, “no pueden entenderse más que a título estrictamente personal y no representan la opinión del colectivo de artistas”. Esa misma noche, en VEO7 -en un programa donde el presentador es más tertuliano que moderador-, el actor aparece vía telefónica para defender sus palabras y recordar que, además de las polémicas declaraciones, él había criticado al gobierno cubano porque “debería haber hecho algo más para salvar la vida de esta persona [Zapata], haya hecho lo que haya hecho”.
Ya el 3 de marzo, vuelve a recordar -esta vez en esRadio durante treinta minutos en una excelente conversación con Luis Herrero- que “condena absolutamente” el hecho de que un preso muera en huelga de hambre en una cárcel. Y matiza: “Pido disculpas” si lo de preso común ha molestado. No era su intención, asegura, pero Zapata, dice, entró en la cárcel no por preso de conciencia o político sino como condenado por haber cometido delitos comunes. Defiende Toledo “algunas cosas de la revolución cubana” y otras le parecen “deleznables””. Cita los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) en España. Pide, entonces, que el linchamiento mediático que está viviendo no pase a un linchamiento físico.
A finales de la semana, el viernes, Toledo aparece en el Informativo Matinal de Telecinco para seguir defendiendo sus palabras, con los matices del principio y sus posiciones políticas previas: Zapata era “un preso común”, pero recuerda, otra vez, que condena su muerte. Vuelve a citar a los CIE españoles donde ni la Cruz Roja ni la prensa pueden acceder a esos lugares, según dice. Y considera que “Pilar Bardem se ha extralimitado en sus funciones” por emitir el comunicado en el que la AISGE se desmarcaba de sus declaraciones.
El domingo, en una carta publicada en El Mundo, la madre de Zapata pregunta a Willy que si considera que su hijo fue un preso común “¿por qué […] el régimen cubano lo incluyó en el Libro del Disidente, que ellos mismos editaron?”. Hasta aquí los hechos declarados más relevantes.
Hay que escuchar a Toledo tanto en VEO7 como en Telecinco pero sobre todo en esRadio. España vive a toque de corneta y titular. No saber esto fue el error del actor. Y saberlo muy bien el acierto de la prensa, que, al fin y al cabo, tiene que vender. Un titular puede ser contundente pero 29 minutos y 28 segundos de charla entre Toledo y Herrero aclaran mucho. Sitúan.
No entiendo dos cosas muy españolas y muy cainitas (lamentable sinonimia) como son el linchamiento mediático y el esconderse del eco de las propias palabras. Lo primero lo ha sufrido Toledo y, curiosamente, más por parte de la prensa socialdemócrata que de la derecha; y de lo segundo, cabe destacar que el actor ha dado la cara. Sí. Sorprende, además, en un país donde la opinión de un actor tiene tanta importancia. Es como cuando nos felicitamos por el correcto funcionamiento de un servicio. No es lo habitual. Toledo no se ha escondido.
Creo que Toledo no tiene razón cuando pretende matizar el estatus legal de Zapata. No hay matices. En una dictadura el papel legal sirve hasta el punto en que choca con los derechos humanos y las libertades individuales. Pero defiendo que el actor quiera matizar donde no debiera porque ésa es la diferencia entre el régimen cubano y una democracia.
Y de los CIE españoles hablaremos otro día.


