El blog de Daniel Tercero

Todo se lo debo a ellos

Los océanos de Navarro

Las encuestas siguen augurando descensos al PSC, Navarro no controla al partido internamente, Ciudadanos apunta a una opa hostil, Sánchez-Camacho y Herrera se disputan el liderazgo de la oposición en el Parlamento de Cataluña… Navarro tiene demasiadas batallas abiertas.

Pleno del Parlamento de Cataluña, con Pere Navarro en el centro (fuente: Parlamento de Cataluña).

Pleno del Parlamento de Cataluña, con Pere Navarro en el centro (fuente: Parlamento de Cataluña).

El Parlamento de Cataluña votó a favor de que el Gobierno y la Generalitat entablen una negociación que finalice con la celebración de un referendo independentista. La propuesta fue presentada por el PSC y es la misma que se votó en el Congreso hace solo unos días, a propuesta de CiU. Ahora, este miércoles, en la Cámara autonómica la iniciativa del PSC contó con 104 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones.

La votación es entendida como respuesta de Pere Navarro a la jugada de los nacionalistas en el Congreso, que provocó la división del grupo parlamentario del PSOE, en el que se incluye el PSC. Estos votaron a favor, y la formación que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba, en contra. Sabedores en CiU de esta división, no dudaron en plantearla abiertamente en la Cámara Baja.

“El tonto útil de CiU”

En el debate del Parlamento de Cataluña, las buenas intenciones de Navarro se vieron diluidas por la posición del PP y de Ciudadanos, que votaron en contra, y las palmadas en la espalda al PSC por parte de CiU, ERC e ICV-EUiA, que votaron a favor. Para resumirlo, con palabras de Santi Rodríguez (PP): “Nunca más el señor Navarro podrá decir aquello que decía en una entrevista hace poco: jamás seremos el tonto útil de CiU”.

Más allá de esta propuesta concreta, el PSC sigue envuelto en una disyuntiva de difícil solución: acercarse a las posiciones de los partidos nacionalistas en la defensa de la celebración de un referendo independentista solo en Cataluña -aunque sea para votar no- y conciliar su alianza con el PSOE, si bien es solo en el Congreso, pues en el Senado ya van cada uno por su lado, y los de Rubalcaba no existen en Cataluña.

Esta debilidad está siendo utilizada tácticamente por CiU, como se vio con la presentación como iniciativa propia en el Congreso de un texto del PSC que el PSOE no respalda. Pero también Ciudadanos está macerando una opa hostil para hacerse con el electorado socialista que no esté por la labor de dividir la soberanía nacional, pues este es el fondo de aceptar o no la celebración de un referendo independentista en Cataluña.

“Caballo de Troya del separatismo”

Albert Rivera, diputado autonómico y líder de Ciudadanos, escribió este miércoles una línea más para completar esta opa, pegando dialécticamente duro donde más duele en el PSC:

“¿Hasta cuándo va a hacer usted de caballo de Troya del separatismo en este parlamento? ¿Hasta cuándo? Siempre tiene que haber un Pere Navarro, en todos estos procesos, siempre, o un presidente chollo, como Montilla. ¿No tuvieron bastante con dos tripartitos, señor Navarro? ¿No han visto las consecuencias de hacer el trabajo sucio al independentismo? ¿No han tenido bastante con Maragall y Montilla, y con la pérdida de más de treinta escaños en una década?”.

Navarro, además, tiene que lidiar con Alicia Sánchez-Camacho (PP) y Joan Herrera (ICV-EUiA) para ser reconocido como líder de la oposición. Oriol Junqueras (ERC), que ostenta ese título honorífico que otorga el Parlamento de Cataluña, no cuenta. CiU sobrevive en la Generalidad por el apoyo diario de ERC, por lo que parece excesivo considerar a Junqueras oposición.

Por si esto no fuera suficiente, Navarro tiene en ‘stand by’ una auténtica revolución interna, cuya advertencia se mostró claramente con otra votación en el Parlamento de Cataluña,también sobre un asunto nacionalista: si Cataluña es o no sujeto político soberano. El sector nacionalista del PSC está vigilando todos y cada uno de los gestos (votaciones, declaraciones…) del primer secretario del PSC.

Navarro tiene demasiadas batallas abiertas. La herencia de José Montilla y Pasqual Maragall, que vivió lo mejor y lo peor del partido, no fue buena, cierto, pero lo que parecía una ventaja,“peor no vamos a estar”, se está convirtiendo en un auténtico calvario. A Navarro no le salen ni las encuestas. Y no será por los motivos que hay para hacer oposición.

SesiónDeControl.com

Un viaje muy peculiar

Portada del libro de Santiago Posteguillo.

¿Cómo hacer que un joven lea literatura en un mundo lleno de móviles y videoconsolas? Una opción es la que plantea Santiago Posteguillo en su último libro, La noche en que Frankesntein leyó el Quijote, y que está teniendo una buena acogida por los lectores.

El profesor de la Univesidad Jaime I de Castellón presenta 24 historias, en otros tantos capítulos, por las que pasan desde William Burroughs, Juan Boscán, Charles Dickens, Umberto Eco o Bram Stoker hasta los Cervantes y Shakespeare, entre otros muchos.

Realidad mezclada con ficción para atraer al joven lector que puede sentir cierto respeto, e incluso desconocimiento, a los grandes escritores de la literatura universal. Y de la realidad más dura también, pues Posteguillo nos recuerda la historia vivida por Alexander Solzhenitsyn, y cómo consiguió que un ejemplar de su Archipiélago Gulag saliera de la URSS.

“La idea es humanizar a los personajes de la literatura”, me explica el autor cuando le pegunto por el motivo del libro. “Atraer lectores”, concreta. Posteguillo no aspira tanto a que se lea su libro -que también, obviamente, y que tenga una buena salida en las librerías- sino que, como profesor de lengua y literatura inglesas, quiere que los lectores “puedan dar el salto” a la gran literatura.

El libro es, sin duda, de divulgación. No se moverá en los circuitos academicistas. Pero puede hacer más por la lectura que muchas universidades juntas. “Una lectora me ha escrito para decirme que gracias a una de las historias que se cuentan en el libro se ha acercado a la literatura. Este libro ha sido un punto de partida para ella”, expresa con orgullo Posteguillo.

¿Qué tiene el libro que atrae al lector?

Fácil, y a la vez difícil de poner negro sobre blanco: la variedad de recursos del autor, las historias que mezclan realidad con ficción, la distancia con los protagonistas a la que nos sitúa Posteguillo, ese Fiódor Dostoievski, ludópata empedernido, “el relato intimista” que rodea a la historia de Rosalía de Castro…

También podemos disfrutar con la hipótesis de la autoría de las obras que ahora llevan la firma de Shakespeare. ¿De verdad este autor inglés no escribió nada de lo que hoy creemos suyo? “Hay mucha erudición en sus obras. Resulta chocante que un autor tuviera tanta sapiencia en una época como esa, siglos XVI y XVII. Es la pregunta del millón. Nos ha dejado una gran cantidad de personajes impresionantes, 30 ó 40, que ni Hollywood lo haría mejor con un grupo de guionistas”.

La noche en que Frankesntein leyó el Quijote es un viaje por la historia de la literatura universal que nos atrapa con los enigmas y señuelos que el autor nos deja como cebo en cada capítulo. Nos dejamos atrapar con fruición para ver qué ocurre al final del capítulo. No se lo pierdan. Yo, para empezar, voy a buscar un ejemplar de París en el siglo XX, obra de Julio Verne.

Este visionario de la ciencia ficción nos dejó escrito antes de 1905 -aunque no se publicó hasta 1994- una obra que auguraba la sociedad de 1960. Ahí es nada: un mundo gobernado por las operaciones financieras, donde la gente no lee libros, se desprecia al latín y el griego, la mofa hacia la música clásica es generalizada, los países están llenos de trenes de alta velocidad, en las ciudades solo caben coches y los aviones están a la orden del día. ¿Ciencia ficción?

SesióndeControl.com

Diez incógnitas previas al 25N

El presidente autonómico se dirige al atril del hemiciclo del Parlamento autonómico antes de pronunciar su discurso en el que anunció el adelanto electoral (foto: Parlamento autonómico).

1. ¿Qué pasa si CiU no supera los 62 escaños actuales? La apuesta de Artur Mas es a todo o nada. Lo ha dejado claro en la parte final del discurso de este martes: quiere ser el mesías del proceso de secesión de Cataluña. Bien, ¿y si su apuesta se queda en 57 escaños? ¿Habrá suficiente masa crítica en CiU como para apartarlo del camino? Mas intenta cruzar el Rubicón y aún no sabe si la corriente independentista se lo llevará por delante. Ahora mismo, CiU y ERC suman 72 escaños en el Parlamento autonómico, más los cuatro de Solidaritat, 76. Esa es la cifra que lleva en la espalda Mas. Una encuesta interna de CiU les da mayoría absoluta. Dos palabras: Mas no ha citado ni “independencia” ni “referendo” en su proclama.

2. ¿Unió se ha convertido al independentismo? Josep Antoni Duran i Lleida ha señalado y repetido, una y mil veces, que él no es secesionista. Ni él ni su partido, UDC. Duran es la máxima expresión de la puta y la Ramoneta. Esto se ha acabado. CiU debe definir un programa electoral claro y contundente en el aspecto de modelo de Estado (ya sea este el compartido con el resto de españoles o uno nuevo para Cataluña). Si no, ERC y Solidaritat, sobre todo, pero el resto de partidos, también, tendrán munición electoral para toda la campaña. En este camino el que puede perder es Unió. Hace solo unos días un alto dirigente democristiano aseguraba que no le convencía el “lío” en el que los estaba metiendo Mas, eso y que él no es independentista. ¿Para qué han servido las reuniones y declaraciones de los empresarios catalanes?

3. ¿Es el momento de la atomización del PSC? Los socialistas tienen 28 escaños en el Parlamento autonómico y lo que hace solo dos años era el mínimo histórico del PSC ahora es una cifra a igualar para salvar los muebles. Ninguna encuesta (todas previas al 11S) da a los socialistas mejor número que ese 28. ¿Habrá primarias? Sería una locura a solo dos meses de las elecciones pero en el PSC (ahora mismo) todo es posible. ¿Qué harán y dirán los dirigentes independentistas del partido? Nadie con vida ha visto tantos recortes en materia social, educativa y sanitaria en Cataluña (los está llevando a cabo CiU), y el PSC (en la oposición) puede perder escaños. Es algo insólito. El drama del 25N puede llevar color rojo.

El líder del PSC, Pere Navarro, en los pasillos del Parlamento autonómico, antes del inicio del discurso de Artur Mas (foto: LVdB).

4. ¿Qué papel jugará el PP de Alicia Sánchez-Camacho? Los populares llevan dos semanas preparando la cita electoral. Este mismo martes se han puesto en contacto con los proveedores del partido. No pueden perder tiempo. ¿Estará Mariano Rajoy en la campaña electoral? ¿Y María Dolores de Cospedal? ¿Y, sobre todo, Aleix Vidal-Quadras y el vidalquadrismo? Desde la llegada de Sánchez-Camacho a la presidencia del PP catalán el objetivo de los populares era (sigue siendo) moderar el partido y acercarse a CiU, donde consideran pueden rascar votos. Esta jugada ya no es posible. Esta campaña será a cara de perro. El tema principal aleja al PP catalán de su objetivo marcado hace dos años. Además, los recortes de la Generalidad se han llevado a cabo con el visto bueno (por activa o por pasiva) de los conservadores. No perder escaños sería una victoria.

5. ¿El adelanto electoral es una mala noticia para ICV-EUiA? Si el debate electoral se centra en el tema de la supuesta independencia de Cataluña, los de Joan Herrera podrían quedar en fuera de juego durante largo tiempo. Herrera ha asegurado que la coalición llevará la convocatoria de un referendo para Cataluña pero, ya que en ICV hay “muchas sensibilidades”, quiere que no sea una pregunta con dos respuestas. “En Escocia no será una consulta con un sí o un no, únicamente”. Las encuestas daban un ascenso, leve pero ascenso, a ICV-EUiA. ¿Esta ola mediática sobre la secesión se llevará por delante esos escaños que estaba recuperando la formación ecocomunista?

6. ¿Será Junqueras el gran beneficiado del adelanto electoral? Todos los analistas coinciden en señalar que ERC tiene asegurado un crecimiento en el número de escaños del futuro Parlamento autonómico que salga de la cita del 25N. Hasta un 50% más de diputados autonómicos, en algunos casos. Nadie se imagina -por el estancamiento del PSC- que el tripartito pueda sumar -frente a CiU más PP- pero, ¿alguien tiene prevista esta hipótesis en ERC? Es difícil que se pueda dar. De ahí que Oriol Junqueras se ofrezca, día sí y día también, a CiU. Tiene razón el ex eurodiputado, si CiU y ERC ya suman mayoría absoluta en la Cámara autonómica, ¿para qué una convocatoria electoral? Habrá que ver el peso que esta formación dedica a las políticas de izquierdas y a los recortes en materia presupuestaria.

7. ¿Aguantarán Solidaritat y Ciudadanos? Los momentos de polarización y radicalismo (promovidos por CiU) suelen ser favorables a las formaciones minoritarias, que no tienen ni una base electoral sólida ni un tope fijado transversalmente. La campaña será dura, según han reconocido desde la formación que lidera Albert Rivera. Son los partidos con menos recursos. Pero las encuestas indican que las dos formaciones repetirán en el Parlamento autonómico. ¿Con grupo propio? Ese es el objetivo. El discurso de Mas ha sido, también, un canto a los desencantados con CiU por su peix al cove. Eso lo podría pagar Solidaritat que perderá (ya lo ha hecho) el activo de Joan Laporta, verdadera estrella mediática. Ciudadanos no tiene una OPA hostil encima de la mesa (el PSC está más pendiente de sus problemas internos y el PP tratará de no perder -las medidas aprobadas por el Gobierno de Rajoy le pueden afectar- lo conseguido, 18 escaños), pero la indecisión (en el marco izquierda-derecha) podría frenarles el crecimiento.

8. ¿Se colarán nuevas formaciones políticas en el Parlamento autonómico? Es poco probable, pero en la cita de 2010 el partido xenófobo de Josep Anglada estuvo a punto de hacerlo. Se llevó más de 75.000 votos. Las coordenadas no son las mismas y este adelanto ha cogido a todos los partidos extra parlamentarios a pie cambiado. Veremos. También habrá que tener en cuenta los posibles pactos a los que llegue Reagrupament, la formación de Joan Carretero. Fueron casi 40.000 votos. En las últimas elecciones municipales en Barcelona fueron juntos con ERC. ¿Se presentarán las CUP? ¿Qué hará UPyD? ¿Se presentarán con opciones? Estos son los únicos partidos que tienen alguna, aunque remota, opción. Hay quien piensa que el próximo Parlamento autonómico podría ser incluso más plural que el actual, que tiene siete partidos políticos.

Imagen de la manifestación del 11S en el cruce de Paseo de Gracia con la Gran Vía (foto: LVdB).

9. ¿Se llevará CiU el apoyo de los millones de personas que salieron a la calle el 11S? No fueron dos millones ni 1,5, fueron 300.000. Pero ahora las cifras de la Diada no importan. Se verán el 25N. CiU, ICV-EUiA, ERC, Solidaritat y Reagrupament obtuvieron 1.795.582 votos. ¿Dónde están los dos millones? Si fueron 1,5, ¿estuvieron todos en la manifestación del 11S? Como el número de escaños, este, el de casi 1,8 millones de apoyos, es la cifra que debe tenerse en cuenta para valorar si Mas cruza el Rubicón o se ahoga en él. Otra cifra a tener en cuenta: la participación. Si acuden a las urnas los mismos ciudadanos que en las citas a las Cortes Generales el batacazo de CiU, aun ganando, podría ser histórico. Es poco probable que esto ocurra. En 2010, a la cita que repartía los escaños en el Parlamento autonómico, acudió el 58,78% del censo; en la cita de 2011, a Congreso y Senado, lo hizo el 66,82%.

10. ¿Qué ha quedado pendiente en el Parlamento autonómico? La jugada de CiU es de maestro. De entrada, la ley electoral seguirá siendo la misma, que beneficia a CiU y ERC. Sin reforma. Cataluña es la única Comunidad Autónoma que no tiene ley electoral propia. Pero hay más. En estos momentos, hay dos comisiones de investigación abiertas que quedarán bloqueadas y aparcadas hasta ver cómo queda la próxima Cámara autonómica. Ya no se intentará esclarecer el desbarajuste de las cajas de ahorro y tampoco los presuntos casos de corrupción que rodean a la sanidad pública controlada por la Generalidad. El plan de trabajo de la segunda comisión se ha presentado horas antes del anuncio electoral de Mas. Todo tendrá que esperar, si no se olvida por completo tras el 25N.

La Voz de Barcelona

Pujol, omnipresente

A Convergència Democràtica de Catalunya (CiU, por extensión) le ocurre como al PRI mexicano o al nuevo kirchnerismo argentino, o, por qué no, al PC chino. Tantos años en el poder ejecutivo les atrofia la visión del mundo real, el que les rodea. No distinguen entre partido y gobierno. También ocurre en otros lugares de España. Andalucía, verbigracia. Y con el PSOE como protagonista. Quizás, también en Galicia, con el PP.

En Cataluña, un ejemplo del control absoluto que ostenta CiU se puede ver (o, precisamente, no ver) en las sombras de Jordi Pujol en la política autóctona. Son muchas. Innumerables. Pero hay una que, muy sutilmente y con la boca pequeña, desmiente el propio ex presidente autonómico sin que obtenga respuesta. Es un ejemplo del mito que se crea alrededor de los populismos. Como si Néstor guiara a Cristina en la Casa Rosada.

Por más que lo ha desmentido -ya digo, con la boca pequeña- los medios siguen sin creerle, por lo visto. Pujol estuvo en prisión durante el franquismo acusado de ser el autor de los panfletos que se lanzaron entre el público en lo que se conoce como los hechos del Palacio de la Música. Fue en 1960. Pero Pujol no participó del acto. Eso era cosa de los que podían (y así fue) recibir un golpe o un puñetazo. En el Palacio de la Música había miembros del Gobierno franquista. La seguridad era máxima.

Pues bien. TV3 llevará a la televisión una investigación del sumario del juicio. Esta noticia se conoció hace unas semanas y el tema de la prisión de Pujol volvió a ser tema de una actualidad relativa. Aquí tienen lo que recogieron El Mundo y El País sobre el futuro reportaje televisivo:

Noticia recogida en 'El País'.

Noticia recogida en 'El Mundo'.

Pero no solo en las versiones en internet. También en la edición de papel de El País -del día siguiente- quedó para la historia que el ex presidente autonómico estuvo en el Palacio de la Música. Nada más lejos de la realidad. Otros fueron, al estilo convergente, más sutiles y citaron en el penúltimo párrafo, casi pidiendo perdón, que Pujol no estuvo en los hechos del Palacio de la Música.

¿Todo el mundo puede escribir de todos los temas? ¿No habría que, además de saber juntar palabras, saber de lo que se escribe? ¿El periodista debe escribir tal cual lo que le digan desde un partido político o habíamos quedado en que hay que comprobar la propaganda de las formaciones políticas? ¿No habría que tener un mínimo alto de cultura general para poder ser el transmisor de información? ¿Usted cree que yo puedo escribir un artículo informativo -que no sea más que una correa de transmisión de propaganda- sobre un hallazgo científico de química, por ejemplo?

Todo esto me hace recordar a un director de una agencia de noticias pública que se enteró, ya siendo un fervoroso independentista y recién llegado al cargo puesto por ERC, de que Rafael Casanova, al que los nacionalistas honran cada 11 de septiembre, no había muerto ese día de 1714 sino casi 30 años después, tras seguir ejerciendo de abogado en Cataluña. Todo un descubrimiento, desde luego.

La Voz de Barcelona

Martí Blanch, ‘redactor jefe de Cataluña’

Martí Blanch, en el momento en que reprocha a González las preguntas que acaba de hacer a Francesc Homs, portavoz de la Generalidad (foto: LVdB).

Hechos. El martes pasado, tras la rueda de prensa del portavoz de la Generalidad, Francesc Homs (CiU), en la sala de prensa del Palacio de la Generalidad de Cataluña, Josep Martí Blanch, secretario de Comunicación del Gobierno autonómico, se acercó a Purificació González, periodista de Catalunya Press, y le reprochó las dos preguntas que había hecho minutos antes a Homs.

Es habitual que al acabar la rueda de prensa, una vez las cámaras ya no enfocan al atril desde el que Homs se dirige a los periodistas (también lo hace para los espectadores del canal autonómico de información 3/24, aunque nunca hayan oído las respuestas en español, pues el canal corta la emisión), se forme un corrillo alrededor del portavoz autonómico.

Estos corrillos son off the record, opiniones y valoraciones que Homs no hace en público. En ocasiones, pocas, son un intercambio de opiniones entre los periodistas y el portavoz autonómico. A veces, incluso, interesantes. No es nada nuevo. Sobra decir que no todos los periodistas acuden a la cita. Pasa en todas las ruedas de prensa, en Barcelona y en Madrid.

Mientras los más aplicados de la clase rodeaban a Homs, Martí Blanch, con aspavientos y voz alta, recriminaba a la periodista de Catalunya Press por haber hecho un “mitin” en lugar de una pregunta. Soy testigo de ello pero también lo cuenta González en una crónica personalizada en la que es protagonista involuntaria.

La pregunta fue correcta en las formas. El fondo, para este caso es lo de menos. Hicimos fotos del momento, pues ya entonces se vio que el secretario de Comunicación de la Generalidad se estaba extralimitando en sus funciones (¿qué tendrá el cargo autonómico de secretario de Comunicación que le impregna al titular un aire de Gran Hermano?).

Literalmente. “Aquí se hacen preguntas, no mítines”, fue lo que Martí Blanch le dijo a la periodista. “Yo hago mi trabajo, que es preguntar”, respondió González. ”Pues no haces bien tu trabajo”, se despachó el secretario de Comunicación. Y repitió varias veces lo de los mítines. Los políticos no están acostumbrados a que se les pregunte por asuntos molestos para ellos. Pero es incomprensible. Al fin y al cabo, nadie les obliga a responder las preguntas. De hecho, ¡muy pocas veces responden sobre lo preguntado!

En paralelo, el corrillo seguía su curso. Ahí estaban los compañeros de González, a menos de un palmo de distancia, y sin decir absolutamente nada. No se quedaron sordos, claro. Se lo hicieron. Más lejos estábamos otros periodistas y nos quedamos estupefactos. Sí dijimos lo nuestro, pero fue insuficiente. Solo tras el bochorno, tres periodistas apoyamos personalmente a González. Tres.

Martí Blanch no es un secretario de Comunicación cualquiera. No. Fue el director de comunicación de la Subdelegación del Gobierno en Tarragona entre 1996 y 1998, bajo las siglas del PP. Es el marido de Susana Bouis, última delegada del Gobierno en Cataluña de la etapa de José María Aznar (PP). Y aunque estuvo en la órbita del PP de Cataluña de Josep Piqué, desde hace un tiempo colabora con la fundación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), CatDem.

Parece como si el viejo y rancio pujolismo no se hubiera marchado nunca del interior del Palacio de la Generalidad. Como si los mismos fantasmas recorrieran las estancias de la sala de prensa. Del ara no toca hemos pasado al no se hacen “mítines”, como si los periodistas debieran obediencia y pleitesía al político de turno. Como si los periodistas tuviéramos que hacer las preguntas que el portavoz dijera. Como si estuviéramos en la época del Jordi Pujol, nuevo redactor jefe de Cataluña [aquí el PDF original].

En un país normal, el próximo martes, tras el sermón de Homs, previo a las preguntas de los periodistas, estos deberían ceder la primera palabra a González (y no a las radios, como es tradición). Y ella debería repetir las dos preguntas que a Martí Blanch molestaron. Claro, pero esto no es un país. Y no es normal. Hechos.

La Voz de Barcelona

Apariencias

Es evidente que el ruido mediático vende. Lo vemos cada día, no hacen falta ejemplos. Lo importante queda relegado a un breve en los diarios de papel por lo circunstancial, lo insignificante y lo que no supera la prueba del pestañeo. En internet, en la mayoría de los casos, desapareció la jerarquización imprescindible. Manda la última hora. El tuit frente a la realidad.

Ayer, el Tribunal Supremo ratificó (si bien atenuó mínimamente) la condena a dos ex altos cargos de la Generalidad de Cataluña. Dos ex presidentes de los trenes autonómicos. Los máximos responsables de los Ferrocarriles de la Generalidad (FGC) entre 1993 y 2000. Se llevaron parte del dinero que gestionaban. Dinero público. Pesetas (entonces) del que lee estas líneas, y de su vecino. Y mías. De todos. Hasta 2,7 millones de euros.

Esa es la noticia. El hecho. Lo importante, lo trascendental. La radiografía. Tendrán que devolver ese dinero. Pero no. Lo que manda en las portadas de la prensa local son palabras e intenciones. Matraca diaria que alimenta el sálveme usted el día. También en los telediarios. En las radios, la cosa no es mucho mejor. Y no busquen en los digitales porque en Cataluña no se ha condenado a nadie por malversación de caudales públicos. Por cierto, entre 1993 y 2000 mandaba CiU. Otro dato.

El Mundo, en su edición catalana, lleva la noticia en la página 20. El Periódico la relega a la 22 y en una breve columna. La Vanguardia, obviamente y siguiendo su tradición, no dice ni pío. En otras ocasiones la corrupción lo consideran parte de la sección de Economía. En esta ocasión, ni eso. Como AbcEl País lo lleva en la primera… de su cuadernillo regional. La prensa renuncia ya hasta a celebrar las victorias (por la mínima, eso sí) en el maremágnum del desastre económico en el que vivimos.

Estamos ante el grito frente a la información. La imagen frente al discurso. Las apariencias frente al contenido. Empeñados en repetir lo que repiten los políticos de turno, en Barcelona, Madrid o Bruselas. ¿Cuántas veces publicarán los diarios declaraciones del mismo dirigente (o ex dirigente) diciendo lo mismo, una y otra vez? ¿Cuántas veces tendremos que seguir leyendo palabras como ‘dice’, ‘advierte’, ‘pide’, ‘denuncia’ (pero no en los juzgados), ‘invoca’, ‘recuerda’… tras el nombre del mindundi de turno?

Mientras tanto, los hechos, las decisiones, las sentencias, los actos, lo que realmente afecta a todos y cada uno de nosotros quedan reducidos a puntos en el cielo nocturno de una gran ciudad, tapados por esa capa de luz y contaminación que no deja ver nada, nada importante. No hablamos de recursos, es más bien volver a hacer periodismo.

La Voz de Barcelona

Roberto Augusto: “El nacionalismo es una especie de religión política”

El libro está editado por Laetoli en la colección ¡Vaya timo!

Silencio absoluto. Eso es lo que ha encontrado Roberto Augusto tras la publicación del libro El nacionalismo ¡vaya timo! La obra se publicó el pasado mes de febrero pero no busque referencias al respecto, apenas las encontrará. El libro está escrito desde fuera de las trincheras políticas -”habría tenido más repercusión mediática si lo hubiera hecho desde una posición enconada”-  y, como defiende su autor, profesor en un instituto en Cataluña y doctor de Filosofía, “no defiende intereses partidistas”.

El libro no gustará a nadie de los que defienden posiciones dogmáticas porque intenta analizar el concepto nacionalista desde la filosofía y la teoría. Sin renunciar a los ejemplos y a temas como el de la lengua. Augusto asegura que ha buscado cerrar “un análisis objetivo y profundo” de un tema, el nacionalismo, al que se opone frontalmente desde la racionalidad. Pero, sobre todo, el autor se ha marcado un objetivo con este libro: “Hacer pensar a la gente”.

Es un libro que no le gustará a nadie que esté en las trincheras.

No es un libro de trincheras. Creo que es un libro que tiene un largo recorrido y mi objetivo no es favorecer a un partido o a unos intereses o a una ideología predeterminada, sino analizar de una manera objetiva el fenómeno.

¿Nación es lo mismo que estado?

El único uso legítimo del término nación es como sinónimo de estado pero quitando todas las connotaciones nacionalistas que pueda tener el término…

Como por ejemplo…

Por ejemplo, la identificación de una nación con una determinada cultura o con una lengua determinada excluyendo a las otras que pueda haber en ese mismo estado. Una cosa es el concepto nacionalista de nación y otra cosa es el estado. Son diferentes. A veces los nacionalismos se identifican con un estado, como el nacionalismo francés, pero en otras ocasiones hay un nacionalismo sin estado, que crea un concepto de nación distinto. Lo que hago en el libro es analizar el concepto nacionalista de nación. Y llego a la conclusión de que este concepto es una creación de la propia ideología, un concepto ideológico que no se corresponde con la realidad. El concepto nacionalista de nación simplifica esa realidad. Elige una serie de determinados rasgos, culturales, lingüísticos, etc., y dice que esos rasgos identifican a esa nación pero excluye el resto de rasgos que hay en la sociedad. Las sociedades son mucho más plurales que la visión simplificadora que tiene el concepto nacionalista de nación. Es una creación de una ideología pero la realidad es mucho más rica y plural.

¿Qué parte del discurso nacionalista es aceptado por el resto de personas que no son nacionalistas, ya sea en el ámbito mediático o en el ámbito ideológico?

Hay dos ideas que han penetrado en el lenguaje cotidiano, una es la idea de nación. Por ejemplo, decir que España es una nación de naciones, que para mi no tiene sentido. Y, otra, el concepto de lengua propia, que ha sido adoptado por mucha gente que no es nacionalista. Es una idea falsa porque las naciones no tienen lengua, son las personas; y, en el caso de Cataluña, hay dos lenguas oficiales. No es correcto decir que una es la esencial y la otra no forma parte de Cataluña, como si fuera una cosa extraña, ajena… una especie de impostura. La característica dominante de la sociedad catalana es el bilingüismo.

Ahora hablaremos de las lenguas pero antes, usted, en el libro, se declara no nacionalista. Distingue entre el no nacionalista y el antinacionalista. Brevemente, ¿qué diferencias existen entre estos dos conceptos?

Parto de que dentro del error hay grados. Los antinacionalistas creen que el nacionalismo es incompatible totalmente con la democracia; yo creo que el nacionalismo es una ideología equivocada pero sí es compatible con la democracia. Es evidente que hay nacionalismos que son muy virulentos, como el serbio. En este caso sí estaría justificado ser antinacionalista, pero en la sociedad actual la mayoría de los nacionalismos que conocemos son compatibles con la democracia. Prefiero declararme no nacionalista para señalar que estoy en contra de esta ideología pero creo que sí es compatible con un estado democrático. La diferencia es de grado en la forma de juzgar al nacionalismo. El antinacionalista preferiría ilegalizar a los partidos nacionalistas porque los considera intrínsicamente malvados, yo creo que las personas que tienen las ideas nacionalistas tienen el derecho democrático a defenderlas. No es lo mismo el nacionalismo que el racismo o el fascismo. Estas son ideologías intrínsicamente perversas, aquel ha demostrado que es compatible con la democracia.

Defiende en el libro que ‘la existencia de una sola lengua produciría un empobrecimiento del pensamiento’. Entiendo que esta referencia se refiere a algo teórico y no aplicable a los estados, porque no creo que piense que Francia, Alemania o Italia son más pobres de ‘pensamiento’ que España.

Es una reflexión a nivel global. Creo que si solo hubiera una lengua en el mundo nos haría más pobres culturalmente. Hay gente que piensa, sin embargo, que la solución a los nacionalismos es que todos hablemos inglés. Una lengua común y ya está. De todas formas, en el tema de las lenguas lo importante es la voluntad de la gente. Si la mayoría quiere caminar hacia esto (una sola lengua común en el mundo), habría que respetarlo, pero creo que la voluntad de la mayoría de los pueblos es respetar su lengua. No conozco ningún pueblo que haya renunciado a su lengua para adoptar el inglés, por ejemplo. En Suecia o en Dinamarca dominan el el inglés pero siguen enseñando el sueco y el danés como lenguas.

Pero hay lenguas y países que no podrían vivir solo, hoy en día, con una lengua minoritaria, es el caso del holandés y el vasco, por ejemplo…

Sí. Hablar una lengua minoritaria no es incompatible con hablar una lengua mayoritaria, ya sea el inglés, el español o la que sea. Lo que defiendo es el derecho a que los vascos, por ejemplo, si quieren conservar la lengua vasca puedan hacerlo. Hay gente que dice que no, que eso es malbaratar los derechos públicos, que no debería enseñarse… yo no pienso igual.

Es muy crítico con los que critican la inmersión lingüística en Cataluña.

Hay que diferenciar dos niveles, uno, el nacionalismo y otro, la inmersión lingüística. Es cierto que la inmersión lingüística se justifica en razones nacionalistas y critico esta justificación, pero pienso que lo importante es evitar el conflicto e implementar un sistema que esté ampliamente aceptado. Y la inmersión lingüística está aceptada mayoritariamente por la sociedad catalana, y, además de ser un instrumento válido para conservar la lengua, es un sistema tan válido como cualquier otro. Aunque me parece mal que se criminalice a las personas que no están a favor de la inmersión lingüística. Normalmente se dice que la gente que no está a favor de la inmersión lingüística está contra Cataluña. Es una treta que utilizan los nacionalistas habitualmente: “Quien no piensa lo mismo que yo está contra Cataluña”. Hay que respetar a los que defienden, por ejemplo, el modelo bilingüe.

Cuando se refiere a que la sociedad catalana respalda la inmersión lingüística entiendo que se refiere a que no hay grandes manifestaciones en contra de la inmersión lingüística, y que partidos críticos con ese sistema, como PP y Ciudadanos, no son mayoritarios en el Parlamento autonómico, pero las encuestas, que preguntan directamente por el modelo, dan como resultado que la población prefiere un sistema bilingüe…

Tu argumento es que una cosa es lo que dice la gente, a favor del bilingüismo, y otra, la clase político-mediática catalana…

No es mi argumento, es la pregunta que le hago…

Es decir, que el Parlamento autonómico no representa a la gente…

Yo no he dicho eso exactamente…

Su argumento nos conduce a eso… la población quiere bilingüismo pero el Parlamento autonómico no quiere bilingüismo y, por lo tanto, el Parlamento autonómico no refleja la voluntad de la gente, o solo la de una parte…

En algunos casos, es así, y las encuestas ponen de manifiesto que en el tema de la inmersión es así. Pero, al margen de esto, creo que es importante saber cuál es la legalidad.

Si hubiera un clamor en la sociedad a favor del sistema bilingüe la gente apoyaría a los partidos que defienden esa opción…

Pero los partidos políticos tienen un programa electoral con muchos temas…

El sistema de toma de decisiones en la sociedad es el parlamento, y es el Parlamento autonómico, en este caso, el que debe decidir el sistema lingüístico que quiere, y este se ha pronunciado de manera clarísima a favor de la inmersión lingüística. Además, le voy a contar mi propia experiencia. Soy profesor de lengua española en un instituto en Cataluña por lo que este tema no es para mi un tema teórico o abstracto, lo vivo cada día. Sé el nivel de castellano que tienen los chavales porque los examino. Mi experiencia, como profesor, es que en los institutos de Barcelona y el área metropolitana la lengua predominante es el castellano. Todos los alumnos salen de la ESO hablando castellano. El castellano es una lengua extraordinariamente importante en Cataluña: en los medios de comunicación o en los videojuegos, por ejemplo. El mundo en el que viven los jóvenes catalanes es en gran parte en castellano. Creo que el sistema de inmersión lingüística para los que tienen como lengua habitual el castellano es bueno porque les ayuda a que al acabar la ESO sepan catalán. Si hicieran una sola asignatura en catalán lo dominarían mal. Además, muchas asignaturas se imparten en castellano.

Será en la ESO, como mucho, pero no en Primaria…

Porque el profesor quiere… pero bastantes. La inmersión lingüística no se cumple al 100%.

Pero todo el material está solo en catalán, y hablamos de ¿cuántos profesores, el 10, el 15%?

Además, los alumnos no tienen porqué hablar catalán…

¿Quiere evitarlo?

No. Quizá no se deba evitar, o sí. El tema se ha politizado, ha sido instrumentalizado por determinados intereses y se ha exagerado muchísimo, se ha salido de madre. Se ha utilizado políticamente para dividir y enfrentar a la gente.

Ahora vayamos a la legalidad. Los tribunales Constitucional y Supremo han establecido que la inmersión lingüística, tal y como se está aplicando hasta ahora, es ilegal. La Consejería de Enseñanza ha de aplicar la conjunción lingüística, es decir, bilingüismo en las escuelas, según establezca la Generalidad, pero de manera proporcional y equitativa. Parece razonable que la proporción en Barcelona sea mayor para las asignaturas en catalán y en Olot, por ejemplo, mayor para el español…

Sí, en este caso sí puede haber déficit de conocimiento de lengua española…

¿Qué hacemos cuando la legalidad establece una cosa y se aplica otra?

El tema es muy complejo. Según tengo entendido el Constitucional dice, en la sentencia del Estatuto de Autonomía de 2010, que en las escuelas de Cataluña puede ser vehicular el castellano o el catalán…

No. La sentencia especifica que han de ser las dos, no que pueda ser una de las dos.

Y además está la denuncia de unos padres y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que explica cómo se han de aplicar las sentencias del Supremo, y dice que la aplicación de estas es individual…

No. La sentencia habla de ‘situación jurídica individualizada’, que no tiene nada que ver con el término ‘atención individualizada’ en las escuelas, lo primero es que los niños tienen derecho a que se atienda su petición (clases blilingües) y lo segundo es que reciban las clases solo en catalán, y al finalizarlas se les dé un resumen en español…

Pero es no afecta al sistema general…

No, según el TSJC, pero según el Supremo, sí… el tema está otra vez en manos del Supremo, tras el recurso de los padres…

Le voy a decir lo que pienso en estos temas, la ley se ha de cumplir. Un pueblo tiene derecho a elegir democráticamente el sistema lingüístico que considere oportuno, pero dentro de la legalidad. Y la ley se tiene que cumplir, guste o no. La legalidad tiene que cumplirse en cualquier estado democrático. Esto no admite excepciones.

Dejemos el tema lingüístico, en su libro toca más temas. Aunque todos calientes. ¿Está en contra de la autodeterminación unilateral de Cataluña?

Sí.

¿Por qué?

Es bueno que, en general, se mantengan los actuales estados que hay porque esto evita conflictos, violencia, situaciones de guerra… si una parte de un estado quiere independizarse se tiene que hacer a través de un pacto dentro de las leyes. En el caso catalán, por ejemplo, se tendría que llegar a un pacto y a una reforma constitucional para permitir la autodeterminación. Estoy en contra de que haya una autodeterminación unilateral saltándose las leyes porque esto generaría un conflicto incluso militar o violento. Critico lo que en el libro denomino PNS o principio nacionalista de secesión.

¿Y el caso de Kosovo?

Sí, es un caso muy interesante. España no ha reconocido la autodeterminación de Kosovo…

Es de los pocos países que no lo ha hecho.

Creo que la comunidad internacional ha cometido un error. Sin un pacto, permitir una independencia unilateral de esa forma… me parece un error…

Algún pacto sí, con Estados Unidos…

Ese es el pacto. Pero me parece un error.

¿Es un precedente?

Sí. Y creo que España ha hecho bien en no reconocer la independencia de Kosovo. Es un precedente muy peligroso. Lo que ha pasado en Kosovo va en contra de lo que establece la legislación de la ONU. La ONU reconoce el derecho a la integridad territorial de los estados, y la autodeterminación se debe producir a través de un pacto democrático. Por ejemplo, Checoslovaquia. Los dos deciden separarse. Se acepta y punto. Pero lo de Kosovo es un polvorín. En Rusia, por ejemplo, hay muchas situaciones parecidas.

Al nacionalismo le atribuye un doble éxito, el de ser capaz de asimilar distintas ideologías, en ocasiones contradictorias, y el de adaptarse a las distintas situaciones que se van produciendo con la actualidad.

El nacionalismo es una ideología muy sencilla, muy simple y muy primaria. Se basa en la idea de que mi nación es la mejor porque es la mía, y las demás, como no son la mía, están contra la mía o pueden poner en peligro la mía. Es una reafirmación de lo propio. Se adapta a muchas otras ideologías, democráticas y no democráticas. Puede haber comunistas-nacionalistas, fascistas-nacionalistas, demócratas-nacionalistas, liberales-nacionalistas…

¿No cree que es contradictorio ser de izquierdas y nacionalista?

Creo que es una de las grandes tragedias de la izquierda en España, la infiltración del nacionalismo, que es muy fuerte, sobre todo, de los nacionalismos periféricos. Aunque esta infiltración afecta tanto a la izquierda como a la derecha.

Parece, sin embargo, que la derecha está más cerca ideológicamente con el nacionalismo, más cerca del proteccionismo tanto en lo económico como en lo humano. Pero choca más cuando es la izquierda la que defiende determinados aspectos nacionalistas.

Se ha pensado que el nacionalismo sin estado es progresista. Y esto es mentira. El nacionalismo es, por definición, insolidario. Se basa en lo mejor para mi nación pero vive continuamente del enfrentamiento, genera enfrentamiento. No es una ideología de la unidad sino de la división. Esto choca con la idea de la izquierda de construir una solidaridad entre los pueblos y es totalmente contradictorio creer en la solidaridad y ser nacionalista. Es uno de las graves errores ideológicos que ha cometido la izquierda en España.

¿Cree que tiene solución esta extraña unión?

Es escandaloso el caso de Izquierda Unida. Un partido de izquierdas que, por ejemplo en el País Vasco, es de un nacionalismo terrible. Es una contradicción política e ideológica tremenda. IU desprecia al PP porque es de derechas pero pacta con el PNV, que es más de derechas que el PP, porque es nacionalista vasco. Es decir, el nacionalismo español es malo, pero el nacionalismo vasco es bueno. Si el nacionalismo es malo, lo será siempre. La contradicción en IU es bestial. La solución pasa por que la izquierda se dé cuenta de que el nacionalismo es una fuerza reaccionaria, es una fuerza de división y no tiene nada de progresista. Es todo lo contrario. La izquierda debe centrarse en un modelo de justicia social y dejar de lado ideologías como el nacionalismo. Centrarse en la igualdad, la redistribución de la riqueza, los derechos de las minorías… y dejar todo el tema del nacionalismo a un lado.

En el libro relaciona el nacionalismo con el cristianismo porque ambos crean mitos, tradiciones e incluso ceremonias.

Defiendo la idea de que el nacionalismo es una especie de religión política. Tiene muchas vinculaciones con el cristianismo y otras religiones. Esto se ve perfectamente en Cataluña con la unión que hay entre el nacionalismo catalán y la Iglesia. Montserrat es uno de los iconos del nacionalismo, y en el País vasco, igual. La unión de la Iglesia con el nacionalismo vasco es tremenda. Existe una unión muy clara, una relación muy estrecha, entre el nacionalismo y la religión. Y esta es una de las razones por las que es muy difícil discutir con los nacionalistas. El debate con un nacionalista es muy pobre.

¿…porque es cuestión de fe?

En gran parte, sí. Van a Montserrat o a la tumba de Companys con las antorchas, es un ceremonial tremendo, con unas connotaciones…

¿Por qué cree que la izquierda sigue enrocada en estos mitos?

Es muy necesario que desde la izquierda se llegue a la conciencia del fraude que significa el nacionalismo. Me gustaría contribuir a eso.

¿Qué tiene de culpa en esta desorientación de la izquierda en España la caída del muro de Berlín?

También el franquismo. Desde entonces ha penetrado en la sociedad la idea de que los nacionalismos periféricos son progresistas, y eso es falso. No tiene nada de progresista CiU o el PNV. Son partidos de derechas. Y la izquierda pacta con estos partidos. Es absurdo. No lo comprendo. El pacto de IU con el PNV en el País Vasco no lo comprendo…

Veo que insiste en IU. Habría que preguntarle a Madrazo…

Sí, y han pagado un alto precio electoral en toda España.

Cambiemos de tercio, o no tanto. ¿Existe el nacionalismo español?

Sí, sí…

¿Con un partido claro como referencia como tiene el nacionalismo catalán o el vasco?

Es una pregunta muy interesante. El nacionalismo español es bastante minoritario en el PSOE. Este partido está infiltrado por los nacionalismos periféricos y esta infiltración es más fuerte en IU. En cambio el nacionalismo español es minoritario, ahí tenemos un Ibarra o, quizás, un Bono. Y luego está el tema del PP. No es un partido nacionalista, pero el nacionalismo español es una de sus fuentes ideológicas. Les ocurre lo mismo que con el cristianismo. En el PP hay gente que no es cristiano, hay ateos, agnósticos… pero hay mucha gente que sí lo es. El nacionalismo español es una de las fuentes de los populares. Y, quizás, no tanto en el PP como en su entorno mediático y en parte de la intelectualidad española.

Vamos acabando. ¿El objetivo del libro es que haya un debate sobre el nacionalismo?

Me gustaría que lo hubiera, aunque con los nacionalistas es muy difícil debatir. Básicamente, ignoran el libro o me insultan.

Me refiero más a la repercusión de la obra que ha tenido un reflejo en Fernando Savater, quién le ha respondido en un artículo en El País.

Sí. Es un libro incómodo, pero hace pensar. Savater, en general, se ha mostrado favorable al libro aunque ha discrepado en el tema lingüístico y a la importancia que le doy al nacionalismo español. Mi posición es que el nacionalismo es malo, tanto el que tiene estado como el que no.

La Voz de Barcelona

Daniel Fernández: “Si la cumbre se plantea como un contrato de adhesión es que Mas no está por el pacto fiscal”

El PSC está preparando el proceso de primarias que, por primera vez en Cataluña, será a través de un sistema abierto a la ciudadanía. El objetivo es acercar el partido a las personas y elegir al candidato socialista para la próxima cita electoral, prevista para 2014. Tras el peor resultado de su historia en unas elecciones autonómicas, Pere Navarro se hizo con la dirección del partido, sustituyendo a José Montilla, y ha confiado, entre otros, en Daniel Fernández, congresista y secretario de Organización del PSC. Es uno de los máximos responsables de la renovación total del PSC.

Daniel Fernández, el primero por la izquierda, junto a Pere Navarro, Antonio Balmón y Manel Bustos, la cúpula del PSC (foto: PSC).

En una entrevista para LA VOZ DE BARCELONA, Fernández ha explicado la posición del PSC sobre el pacto fiscal propuesto por CiU, también ha defendido la inmersión lingüística, que excluye el español como lengua vehicular en las escuelas de Cataluña, ha abogado por más políticas de izquierdas en Europa, con la esperanza que trae la socialdemocracia encabezada por el francés François Hollande, y el objetivo que se ha marcado el PSC a corto plazo: apoyar a la Generalidad para que salgamos de la crisis lo antes posible.

¿Qué sensación hay en el PSC tras la victoria de François Hollande y lo que esto significa para Europa?

Si la victoria de Hollande sirve, y esperamos que sí, para que la política ideológica de control del déficit sea superada por una política económica mucho más razonable, que es combinar el déficit con políticas de crecimiento, es una buena noticia. Pero no solo para los socialistas, es una buena noticia para cualquier catalán, o español, que sea consciente de que si seguimos por esta vía, la del déficit cero, podemos acabar exhaustos. Tenemos la esperanza de que la victoria de Hollande contribuya a cambiar la política económica en la línea socialdemócrata, que defienden distintos economistas de prestigio y que aplica Obama desde hace varios años (totalmente distinta a la que aplica Angela Merkel)… y que quiere el SPD alemán, que espero juegue un papel muy relevante en Alemania tras las próximas elecciones. Nunca la victoria de un socialista en Francia ha sido tan importante para los intereses de Cataluña y España.

Bueno, esto último está todavía por ver.

Sí, bueno, por eso digo si Hollande, realmente, consigue cambiar la política económica en Europa.

¿Qué límite marcan el PSC y el PSOE en el déficit público, ya que reniegan del déficit cero?

No quiero entrar en discusiones aritméticas. Es bueno que el déficit esté controlado, pero hay determinados objetivos de déficit que si se pueden conseguir en cinco o en seis años, y no en dos, permiten no acabar de estrangular la economía. Por lo tanto, lo primero es que no podemos hacer de esto un dogma; y en segundo lugar, la experiencia nos demuestra, tras la crisis de 1999, distinta pero en algunos aspectos parecida a la que tenemos ahora, que es imposible salir de un agujero como este si no consensuamos objetivos de déficit razonables, que la sociedad pueda asumir. De lo contrario, lo que hacemos es quitarle el oxígeno a un enfermo que ya está en una mala situación.

Entonces, la diferencia con el PP es una cuestión de plazos.

Nosotros estamos en contra del déficit cero porque creemos que el déficit es un instrumento que tiene que ser utilizado en las épocas de recesión para animar la economía, de la misma manera que en las épocas de bonanza lo que hay que hacer es ahorrar. Otrosí, como hay un problema de déficit, ciertamente, lo que decimos es que los plazos que se aplican en estos momentos se revisen y vayamos a plazos más razonables.

¿No se habrán pasado de frenada apoyando a Hollande desde el PSC, no? Lo digo porque el día de la segunda vuelta hicieron un acto en la sede del PSC y hacen referencias constantes al nuevo presidente francés. Hollande podría hacer cosas que no ha prometido.

Insisto, Hollande es una esperanza. Como todas las esperanzas, luego, han de ofrecer resultados. Ahora bien, Hollande no va a hacer milagros. Pero si tenemos al frente de Francia a una persona que cree en Europa, que cree que son necesarias políticas de crecimiento y, además, no tiene una visión despectiva de lo que es España y el sur de Europa, sino que es más bien comprensiva, entonces tenemos un aliado. Sarkozy tal vez era un buen aliado de Mas y Rajoy, pero no ha sido un buen aliado de España en el terreno económico. Sí lo ha sido, y no me importa reconocerlo, porque ha sido así, en el terreno de la lucha contra el terrorismo.

¿Qué cree que le pasa a la izquierda que no recibe un apoyo social considerable (al margen de Hollande) como hace unos años?

Acabamos de ganar en Renania del Norte-Westfalia.

Sí, pero ganan en regiones con peculiaridades concretas.

En Renania del Norte-Westfalia hay 18 millones de habitantes.

Sí, pero en España han perdido todas las Comunidades Autónomas importantes, y en Andalucía gobiernan pero no son los más votados. Y Cataluña se ha considerado históricamente como una región con tradición de izquierdas…

Yo se lo discuto. Creo que en Cataluña ha habido una tradición muy fuerte de izquierdas, pero también ha habido una tradición muy fuerte conservadora que empieza con Prat de la Riba y le sigue la Lliga, que fue hegemónica durante mucho tiempo, por lo que en Cataluña ha habido ambas tradiciones.

En cualquier caso, ¿qué le pasa a la izquierda ideológicamente que no está llegando a la población?

Se lo resumo con dos puntos. A corto plazo, el problema que tiene la izquierda es que debe ser útil para salir de la crisis. Y para ser útil para la salida de la crisis hay que cambiar la política económica en Europa. Si nosotros conseguimos cambiar la orientación de la política económica en Cataluña, España y Europa estaremos siendo útiles. Estaremos dando esperanza a la gente. Si fracasamos, no seremos útiles. A medio y largo plazo, más allá de la crisis, si se puede hablar más allá, hay que reconocer que la socialdemocracia no tuvo la suficiente ambición para cambiar o para fijar ciertas reglas que, por ejemplo, en el terreno de los mercados financieros hicieran imposible lo que ha pasado. La izquierda tiene la obligación de, viendo lo que ha pasado en los últimos 30 años, volver a posiciones más ambiciosas, más de cambio, más radicales en el sentido de ir a la raíz de los problemas. Esto significa que temas que no estaban en la agenda de la socialdemocracia hace diez años ahora sí lo están. Por ejemplo, la regulación de los mercados financieros con impuestos sobre las transacciones financieras en Europa. Esto lo pide el Partido Socialista Europeo desde Dinamarca hasta Ceuta y Melilla.

Al estilo de la Tasa Tobin.

Sí, pero desarrollada, porque solo sería en el marco europeo y sería, por lo tanto, una evolución de la Tasa Tobin. Y con el dinero se podría crear un fondo para la reconstrucción de la Unión Europea.

¿Una medida así no puede hacer que el dinero se vaya de Europa a Asia o a Estados Unidos?

Habría que estudiarlo a fondo pero esta posibilidad se está trabajando, también, en los fondos internacionales aunque está el veto de dos o tres países que lo quieren hacer imposible, entre ellos Estados Unidos, y sin Estados Unidos es imposible realizarlo. Hay un riesgo, está claro. Pero esto se puede hacer si, en combinación, la estructura política gana más peso, es decir si tienes más Estados Unidos de Europa, más política fiscal europea, más política internacional europea, más defensa europea, una cosa va con la otra. Más propuestas: la creación de un programa europeo contra el desempleo juvenil. Es una propuesta del SPD alemán y del Partido Socialista Europeo, y especialmente necesario en países como España, con una elevada tasa de desempleo juvenil. Por lo tanto, los socialistas europeos tendrán que ser más ambiciosos porque se ha demostrado que la victoria ideológica conservadora de menos Estado y menos regulación nos ha llevado, precisamente, a un escenario que está siendo negativo

Hablemos del PSC. Han puesto en marcha el proceso de primarias, ¿solo quieren dos candidatos? Se comenta que ustedes, la dirección, no quieren que aparezcan cuatro, cinco o seis candidatos a encabezar la lista del partido en las próximas elecciones autonómicas porque eso podría significar visualizar una división interna.

Yo estaré encantado. Cuantos más candidatos se presenten significaría que más miembros del partido tienen la ambición, las ganas, la fuerza y la voluntad de ganar las elecciones a un presidente [autonómico] que está mostrando sus limitaciones como Artur Mas.

¿No se puede ver esto, que se presenten muchos candidatos, como falta de liderazgo interno?

Yo creo que no. No podemos entrar en contradicciones. Queremos abrir el partido, queremos participación, queremos que la gente se moje… pues cuantos más candidatos, mejor.

¿Un proceso así, abierto a la ciudadanía, no es un riesgo para el PSC?

Tenemos que decidir el procedimiento pero la decisión inicial es que fuera abierto.

¿Pero no es un riesgo en una sociedad tan cainita, no somos Francia, ni Italia, ni menos aún Estados Unidos, donde las elecciones primarias tienen tradición?

A los partidos de izquierdas la gente nos reconoce virtudes sobre todo en dos terrenos. Somos los más adecuados para asegurar servicios públicos como la sanidad, la educación, las pensiones y los servicios sociales; pero también nos reconoce, y se dice menos, que somos los más adecuados para intentar abrir procesos de participación y democracia, y esto se valora especialmente por nuestro electorado. La derecha, en cambio, aparecía, y digo aparecía, porque en los últimos meses ha dejado de aparecer, como la más adecuada para solventar los problemas económicos. Pero es cierto que puede parecer que hemos hecho más énfasis en lo que tiene que ver con el Estado del bienestar que con lo que tiene que ver con participación política. Abrir un proceso como el de primarias abiertas es dar respuesta a este anhelo más allá de los riesgos que pueda tener; pero bienvenidos los riesgos si el objetivo es fortalecer el proyecto político por que más gente tiene capacidad de decidir.

Hace unos días, una encuesta publicada en El Periódico auguraba un descenso de los partidos de derechas y una subida de las formaciones de izquierdas. Pero el PSC mantenía los 28 escaños (en el mejor de los casos, 29) que es el peor resultado de su historia. ¿Qué lectura se ha hecho en el partido de esta encuesta?

Soy sincero. Con la que está cayendo, responsables políticos preocupados por si en una encuesta suben o bajan un escaño me parece una obscenidad.

Sí, pero el objetivo del PSC será gobernar, ¿no?

No, el objetivo ahora del PSC es ayudar a salir de la crisis, por eso hemos tendido la mano a Mas varias veces sin conseguir un compromiso y una respuesta mínimamente solvente. Este es nuestro objetivo. Ahí está nuestra ambición más allá de la encuestas que irán apareciendo en los próximos meses. Dicho esto. Tenemos un proyecto a medio plazo y, en este proyecto, somos conscientes de que la recuperación de la confianza en nosotros no va a ser automática porque nosotros hemos tenido responsabilidades en gobiernos que gobernaban hace poco tiempo. Y recuperar esa confianza significa mucho trabajo, mucho hablar con la gente, escuchar a la gente, estar con ellos… En este sentido, que hoy una parte del desgaste ya muy relevante que está teniendo la derecha, que se está demostrando inútil para sacarnos de la crisis… que una parte de ese descenso no se incorpore a nosotros nos parece que es razonable. Todavía nos queda un camino por recorrer.

¿No será por falta de desconfianza, no solo por desconocimiento? ¿Qué opina de que la suma de escaños de ERC e ICV-EUiA, según la encuesta citada, supere a los del PSC?

También la presidenta del PP catalán hizo un congreso con una bandera que era superar al PSC como segunda fuerza en Cataluña y a la semana ha salido la encuesta en la que baja cinco escaños. Tenemos que intentar ir un poco más allá del día a día de lo que significa una encuesta. Nosotros somos conscientes de que recuperar esa confianza necesita un tiempo. Y creemos que en periodos de crisis tan profundos son los partidos que han tenido menos responsabilidad de gobierno los que tienen una cierta tendencia a crecer. Esto es habitual en todos los países. Ahora bien, la alternativa al actual gobierno de CiU solo pasa porque en el eje de esa alternativa esté el PSC.

Es evidente, pero la distancia, aunque se acorta, da la sensación de que…

Cuando los ciudadanos tengan que decidir si este Gobierno [autonómico] no da más de sí y si quieren otro gobierno, el primer partido de la oposición y por lo tanto el eje de alternativa será el PSC. También trabajaremos para que esa posición sea dimensionalmente más amplia. Más allá de subidas y bajadas, lo relevante de estas encuestas no es la intención de voto sino que de una manera muy clara la sociedad catalana hoy no confía en el actual gobierno y, lo que es peor, cree que con el actual gobierno vamos a peor. Nos vamos a dedicar a que el proyecto del PSC sea ilusionante.

¿Está descartada la sociovergència?

Más allá de conceptos políticos, nosotros lo que decimos es que si el Gobierno [autonómico] quiere hablar con nosotros en serio y tenernos en cuenta para salir de la crisis, ahí estaremos. En esa mesa vamos a estar siempre, para hablar de políticas de crecimiento, para hablar de políticas de fiscalidad. Tenemos un Gobierno [autonómico] que habla de pacto fiscal pero en cambio las potestades fiscales que tiene, por ejemplo, en el Impuesto de Sucesiones no las pone encima de la mesa. Es una contradicción brutal. ¿Cómo vamos a pensar que Mas habla en serio de pacto fiscal si aquella política fiscal que ya está en sus manos se niega a aplicarla? Al mismo tiempo que somos un partido que quiere ayudar decimos que hay líneas rojas que no vamos a pasar. Si la crisis es la excusa para desmantelar estructuras del Estado del bienestar, sanidad o educación, que son fundamentales para la mayoría de los ciudadanos, el PSC estará en frente.

Hablemos del pacto fiscal, ya que usted lo ha citado. ¿Con qué argumentos defiende el PSC que Cataluña no puede tener el concierto económico que sí tienen el País Vasco y Navarra?

Lo que queremos son los mismos resultados económicos que da el concierto económico.

Eso es el concierto económico.

No, eso no es el concierto.

En la práctica, sí…

Una cosa es el modelo y otra cosa son los resultados. Lo que digo es que el modelo que tiene que tener Cataluña -un modelo definido en el Estatuto de Autonomía-, el resultado en términos económicos, ha de tender a que sea el mismo que el concierto económico.

¿Que la Generalidad recaude?

No, eso es el procedimiento.

Concréteme, entonces…

Nuestro objetivo es que, al final, el modelo catalán ofrezca en gasto per cápita un resultado similar al del concierto. Eso es un objetivo económico.

No parece muy de izquierdas hacer el cálculo per cápita, ¿no? ¿Qué hacemos, entonces, con Extremadura y Castilla-La Mancha?

La gran diferencia que hay hoy no es el gasto per cápita entre la Comunidad de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía, por ejemplo, la diferencia es lo que hay entre Navarra y País Vaco y el resto de España. No discuto jurídicamente el concierto económico. Pero lo que no es aceptable es que los resultados de ese modelo impliquen esas desiguldades que se dan ahora. ¿Cómo se soluciona eso? Negociando un cupo, un cupo que sea más justo para todos.

Ya. Pero en una negociación si el que tiene la llave, en terminología nacionalista, dice que el cupo no lo renegocia…

La llave ahora quién la tiene, ¿Angela Merkel? ¿De qué hablamos?

Del cupo. Pero si el Gobierno autonómico del País Vasco dice que no se mueve, el Gobierno nacional no puede hacer nada.

El cupo se renegocia cada cinco años. Y en esa negociación cada uno tiene los instrumentos que tiene.

Exacto.

A mí me gustaría que el debate sobre el pacto fiscal, en el que CiU no aplica las potestades fiscales que tiene, no solo se hablara del fuero sino también del huevo. Quiero un modelo que me asegure que el resultado va a ser un incremento del gasto per cápita en Cataluña y que lo haga más equilibrado con el resto de España.

Es decir, hay que quitarlo de la caja común que va a otra Comunidad.

No, no…

Si la Generalidad tiene un resultado final como el del concierto económico, el Estado sería inviable, ya que Cataluña es una de las cuatro CCAA en las que sus ciudadanos aportan más.

Sí, pero ¿es justo que por vivir en un sitio u otro se tenga un gasto per cápita que duplique otro sitio?

¿No sería más justo eliminar el concierto económico del País Vasco y Navarra?

No digo eliminar el concierto, pero sí que a la larga el resultado del concierto tiene que ser el mismo que el resultado de aquellas CCAA que no lo tienen. Es un proceso, no es un tema de un año.

Entonces, las cuentas del Estado no cuadrarán nunca.

Sí, si por ejemplo superamos la fase de crisis y entramos en una fase de crecimiento, que habría más renta a repartir. Pueden cuadrar si hay un plazo razonable, sabemos que los procesos necesitan su tiempo. ¿Aceptamos que por vivir en dos CCAA se tiene el doble de gasto per cápita que por vivir en las quince restantes?

No parece razonable, pero ¿es la solución aplicar el concierto económico o el resultado de este en otras CCAA?

Insisto, la tendencia ha de ser la misma. Y se ha avanzado. Es decir, se puede avanzar.

Era cuando había dinero en la caja común y el momento en que más hubo.

Se pactan los tiempos, se miran los contextos… El objetivo tiene que ser que en España un ciudadano de Barcelona, un ciudadano de San Sebastián y un ciudadano de Córdoba tengan un gasto per cápita similar, es un objetivo plenamente socialdemócrata.

En poblaciones con alta concentración de población el gasto per cápita se puede equiparar pero no en CCAA que son grandes extensiones de kilómetros y tienen poca población. Por ejemplo, tener un hospital en Badajoz siempre será más caro per cápita que en Barcelona o Madrid.

El salto se da entre las CCAA forales y las no forales. La dispersión de población necesita un coste más alto, se puede entender. Pero una gran urbe tampoco puede ser penalizada. Las bolsas de pobreza en las grandes urbes metropolitanas son mayores que en las zonas intermedias del país. Y esto también lo hemos de tener en cuenta.

Si el PSC no defiende el concierto económico y el Gobierno no puede conceder ningún concierto a ninguna Comunidad, ya que es una cuestión constitucional, ¿por qué el PSC no dice claramente que la Generalidad no va a tener un pacto fiscal al estilo del concierto económico vasco y navarro?

Lo que no queremos es engañar a la gente…

Precisamente, por eso. Habrá una nueva financiación pero en el marco de la LOFCA y dentro del Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero no habrá un pacto fiscal bilateral como el que tienen el País Vasco y Navarra.

Los pactos fiscales han tenido elementos de bilateralidad.

Sí, pero dentro de la LOFCA.

El modelo actual que tenemos lo pactaron Montilla y Zapatero, y luego se amplió, pero su origen es bilateral. Por lo tanto, el debate es falso. Todos los procesos han sido bilaterales y multilaterales. Todos. Todos los procesos de financiación han sido bilaterales y multilaterales. Es más, primero han sido bilaterales entre los gobiernos de España y de la Generalidad. Por eso, si un pacto fiscal es eso, ya tenemos un pacto fiscal. Lo que queremos es un nuevo pacto fiscal sobre la base del que tenemos. ¿Es el concierto económico? No, evidentemente. Como tampoco lo es, ya, la nebulosa propuesta de Mas.

En los próximos días habrá una cumbre entre todos los partidos del Parlamento autonómico para tratar el pacto fiscal que propone el Gobierno autonómico. Cada partido propone una cosa diferente, ¿qué espera que salga de la reunión?

Lo que espero es una cosa, que haya un diálogo y una negociación sobre el pacto fiscal. Que no se nos plantee como un contrato de adhesión. Si lo que Mas pretende es que el PSC firme un contrato de adhesión entonces es que no está por el pacto fiscal, que está por la ruptura y que está en un camino que nos lleva a un callejón sin salida.

Francesc de Carreras escribió recientemente un artículo en La Vanguardia en ese sentido. ¿Cree que Mas está en un callejón sin salida en este tema?

Creo que hay sectores de Convergència que quieren el pacto fiscal, creo que Unió quiere el pacto fiscal, pero hay un núcleo de dirigentes de Convergència que no quiere el pacto fiscal. El pacto fiscal es, para estos, la ruptura fiscal para promover la secesión, que es a lo que aspiran. Quieren que fracase el pacto fiscal. Pero es un debate interno que han de superar ellos. Si Mas quiere el pacto fiscal, estaremos; si quieren ir por el camino de la secesión, nos tendrán en frente.

Entre el pacto fiscal y la secesión, está la independencia económica, que defiende, por ejemplo, Unió. ¿Dónde situamos al PSC?

Si CiU lo que plantea es que el pacto fiscal es el primer paso para la independencia, ¿quién va a pactar con ellos?

Hablemos ahora de un tema muy sensible como es el de la inmersión lingüística. El PSC defiende la inmersión lingüística. El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han advertido de que este sistema se ha de modificar. ¿Por qué sigue enrocado el PSC en la defensa de la inmersión?

Nosotros creemos que convertir el tema lingüístico en un tema de país es artificial, negativo, y es algo que no tiene nada que ver con lo que pasa en las escuelas. No solo no vamos a jugar a esto sino que vamos a ponernos en frente. El modelo está consensuado y es un modelo que está avalado por sentencias del Tribunal Constitucional.

Las sentencias dejan muy claro que el modelo no puede permitir la exclusión del español como lengua vehicular y utilizan el término conjunción lingüística. Si el modelo no permite esta conjunción hay que cambiarlo. Esto es lo que dicen las sentencias. Mi pregunta no es tanto sobre lo que defiende el PSC, que ya lo sabemos, sino, ¿por qué sigue defendiendo lo contrario a lo que han dictado los tribunales, que son los encargados de interpretar las leyes?

Esto nos llevaría a otro debate, sobre si el PSC tiene que estar de acuerdo con todo lo que dicen los tribunales. Una cosa es que las sentencias, en principio, tienen que acatarse y tienen que ejecutarse, y otra cosa es estar de acuerdo con un matiz. El PSC lo que defiende es que el modelo [de inmersión lingüística] es un modelo de éxito y no vamos a hacer de esto un tema de confrontación. Y de ahí no vamos a movernos.

Entiendo que no quiera tocar el tema porque es delicado para el PSC, pero ¿por qué el PSC no da un paso adelante y defiende que en las escuelas de Cataluña se pueda estudiar en ambas lenguas oficiales? ¿No cree que desactivaría parte del discurso del PP y del de Ciudadanos? Las sentencias son muy claras y dejan a la Generalidad que establezca las proporciones de asignaturas en catalán y asignaturas en español, pero dejan muy claro también que la proporción debe ser equilibrada y proporcional. Es decir, no puede ser, como ahora, que se den el 100% de las asignaturas en catalán y el 0% en español?

¿Dónde ?

En las escuelas de Cataluña…

¿Sí?

En las públicas…

¿No se da lengua castellana?

Sí, ¿y el resto de asignaturas?

¿No se da alguna asignatura en castellano?

¿Dígame una escuela pública en la que se dé una asignatura en castellano?

Ya se lo diré

¿Dígame una?

Ahora no se lo voy a decir…

Me gustaría conocer una escuela pública en Cataluña que cumpliera las sentencias de los tribunales en relación al tema lingüístico. Insisto, ¿por qué el PSC sigue enrocado en la inmersión lingüística? Dudo que el electorado del PSC esté a favor de la inmersión lingüística.

El electorado del PSC, y las familias que votan al PSC, están satisfechas porque al final de la educación sus hijos hablan, leen y escriben castellano y catalán perfectamente. Esto es lo que está pasando. Y es también mi propia experiencia personal. Nuestro electorado lo que quiere es que los niños salgan de la escuela obligatoria sabiendo bien catalán, castellano y, si fuera posible, inglés.

¿Cree realmente que los niños en Cataluña, inmersionados en catalán, saben escribir igual que los niños de otra ciudad de España, que escriben cada día todas sus asignaturas en español?

Los datos…

Los datos, no, porque los informes que se hacen en Cataluña se hacen en catalán; y en el resto de España, en español, porque son informes que evalúan el conocimiento de la comprensión lectora, pero no de la lengua castellana.

Yo he visto informes e informaciones que comparan el nivel de castellano entre los niños de Cataluña y los de otras CCAA.

Pues dígame qué informes son esos.

Es más, en Cataluña los niños sacaban mejores notas.

Si ese dato fuera real, o los niños de Cataluña son muy listos o los del resto de España son muy tontos, ¿no cree?

Los niños tienen la capacidad de aprender dos o tres idiomas con toda facilidad. Aprenden dos, tres y cuatro idiomas si hace falta. Están en la edad de aprender idiomas. Hay gente de Berga, por ejemplo, que sabe perfectamente castellano y catalán.

Sí, casos concretos siempre hay…

Casos concretos, no.

Acabamos. Defíname conceptualmente Cataluña.

Es una nación.

¿Y España?

Una nación de naciones. Además de ser un Estado. ¿Le ha gustado?

Lo de Cataluña lo esperaba, lo de España, sinceramente, no. ¿Qué es una nación de naciones?

Sí. Me considero que formo parte de la nación catalana y también de la nación española.

¿Y de la nación barcelonesa? ¿Y de la europea?

Sí, aspiro algún día a poder formar parte de la nación europea, que ahora no existe. Para mí, Cataluña es una nación y España, también lo es. Si puedo tener dos naciones, por qué tengo que prescindir de una.

¿Y qué define a una nación?

Acabaríamos en Renan.

Si acabamos en Renan no puede tener dos naciones.

Sí, porque somos un caso especial. Porque España no es Francia, ni Alemania, ni Portugal… lo que diferencia a España es que hay gente en Cataluña que nos consideramos que tenemos dos naciones. El origen de la España actual es el fracaso de dos nacionalismos, el español que quería una nación a la francesa; y el fracaso de los nacionalismos periféricos que querían crear un Estado-nación. Fruto de estos fracasos es lo que tenemos ahora.

¿Y el sistema autonómico no da cabida a todos, nacionalistas españoles, periféricos y no nacionalistas, renunciando todos a algo?

Espero que el nacionalismo español siga fracasando y que los nacionalismos vasco y catalán sigan, también, fracasando. Algunos, como yo, no estamos dispuestos a renunciar a las dos naciones que tenemos. España, además de Estado, es nación. Y Cataluña, además de nación, es Estado. ¿Cuál es mi ambición? La nación europea. Espero no ser nunca nacionalista pero si tengo que serlo alguna vez, lo seré de la nación europea.

La Voz de Barcelona

Giménez Barbat: Rosa Díez quiso entrar en C’s antes de crear UPyD

María Teresa Giménez Barbat fue una de las quince personas que el 7 de junio de 2005 dieron la cara en público firmando un manifiesto en el que se defendía la necesidad de un nuevo partido político en Cataluña. Tras 23 años de pujolismo, el PSC había llegado por primera vez a la Generalidad en 2003, pero los grandes rasgos (y los peores defectos) de CiU se mantuvieron en el Gobierno autonómico. El PSC, junto a ERC e ICV-EUiA, solo aportó más nacionalismo.

Frente a esto, un movimiento, inicialmente transversal, se puso en marcha y recogió un sentir popular. En 2006, solo un año y tres meses después del primer manifiesto, una nueva formación política, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, entraba en el Parlamento autonómico: 89.567 votos. Fue el resultado, en mayor o menor medida, de estos quince intelectuales: Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Ana Nuño, Félix Ovejero, Félix Pérez Romera, Xavier Pericay, Ponç Puigdevall, José Vicente Rodríguez Mora, Ferran Toutain, Carlos Trías, Ivan Tubau, Horacio Vázquez Rial y la propia Giménez Barbat.

De lo que se coció antes y después de aquel junio de 2005 Giménez Barbat fue privilegiada protagonista. Ahora cuenta su versión de lo que ocurrió entre los quince promotores. Sobre todo, sus discrepancias, que las hubo. También cómo se formó Ciutadans de Catalunya, plataforma embrionaria de lo que posteriormente (julio de 2007) fue Ciudadanos. Y la discusión sobre si el partido tenía que ser de izquierdas o de derechas.

La antropóloga, impulsora de Tercera Cultura y del Foro Humanismo Secular, concede esta entrevista a LA VOZ DE BARCELONA en su domicilio de Tarragona para hablar de su libro Citileaks. Los españolistas de la Plaza Real (Sepha, 2012), cuya obra cuenta con una página en Facebook en la que se publica material adicional.

¿Por qué Citileaks? ¿Por qué Los españolistas de la Plaza Real?

Lo de Citileaks está claro. Es oportunista, Wikileaks fue mediático. Lo de españolistas es absolutamente irónico. Nos llamaron botiflers, renegados… y españolistas es un insulto, en Cataluña. Bueno, intelectuales también lo utilizaron como un insulto en un momento determinado. Y lo de la Plaza Real porque nos reuníamos en el Taxidermista que estaba en la Plaza Real de Barcelona.

El libro empieza con esos tres minutos que le pueden cambiar la vida a una persona. Una llamada de Arcadi Espada para incorporarse a reuniones y cenas en las que se hablaba de política, por intelectuales, y que darían lugar a un manifiesto por la creación de un partido político en 2005.

Sí, bueno, a mí me han cambiado bastantes cosas aquellos minutos. Pero creo que donde cambian es en el panorama político catalán. De repente, algo que parecía imposible, sucede. Las primeras conversaciones [de los quince promotores de Ciutadans de Catalunya] dan cuenta de que la idea de formar un partido político era algo gracioso pero una absoluta barbaridad, que iban a cenar y a charlar con amigos. Hasta mucho más adelante no se dan cuenta de que esto es posible. Sí, fueron unos minutos que podrían no haber sucedido…

El libro de Giménez Barbat pone de manifiesto las discrepancias que se vivieron entre los quince promotores de lo que acabó siendo Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (foto: LVdB).

¿Por qué se decidió a escribir un libro como este?

Primero, porque me pareció muy importante hablar de cuáles son los problemas, en este país, que pueden dar al traste con un proyecto unificador. Parece ser que tenemos incapacidad, por culpa de los sectarismos, de pensar en las cosas que tenemos en común y con esfuerzo común superar las adscripciones ideológicas. Nuestra experiencia fue un ejemplo de esto. Al final, resultó que no teníamos un enemigo, entre comillas, que era el nacionalismo, sino que había unos demonios interiores. El proyecto más bien se estropeó por estos demonios interiores que por el nacionalismo. Y segundo, soy militante de UPyD. Lamento cómo estamos con Ciudadanos. Pero si las cosas se hubieran hecho de otra forma, si no hubiera habido esos posicionamientos sectarios, si los quince promotores hubiéramos mantenido un poco más el pulso, de tutela… El libro tenía unas 400 páginas pero quité una gran parte que tiene que ver con UPyD y Rosa Díez. Esto, en todo caso, es material para otro libro. Pero Rosa Díez quería entrar en Ciudadanos. Lo veía con mucho interés. No solo dimos lugar a Ciudadanos, también dimos lugar a UPyD. Rosa estuvo en el mitin de Ciutadans en Madrid [9 de mayo de 2006]. Pero, cuando se iba a crear el partido, por culpa de las discusiones se fastidió. Este libro también es un libro protesta. Hicimos algo increíble que nadie esperaba, revolucionamos todo, pero…

Con un libro como este, en el que se publican mails y escritos que dieron a la fundación de un partido político, ¿no se le ha pasado por la cabeza que alguno de los que aparecen se sientan traicionados?

Al principio pensé en pedir permiso pero, claro, había personas que posiblemente no me lo iban a dar. Y, o pides permiso a todos o a ninguno. Tenían que salir todos. Todas las voces fueron importantes. El libro lo han leído Espada y Pericay. Son, digamos, las personas más próximas a mí. Y lo leyeron antes de publicarse como amigos y no como miembros del grupo promotor.

¿Es usted la que propone el nombre de Ciutadans de Catalunya?

Sí, es verdad. Presumo de ello. Me hicieron caso…

¿Cómo surgió?

Admiraba la figura de Josep Tarradellas. Sé que fue controvertida, tuvo luces y sombras, pero tras su regreso del exilio me parece que protagonizó un momento muy importante y que las cosas, entonces, podían haber sido también de otra forma. Esos tres minutos de los que hablo suceden muchas veces. Luego se estropeó, llegó el pujolismo y se acabó el asunto. Esa visión de conjunto, de encaje en España, de alguien que vivió la Guerra Civil, conoció lo que era el sectarismo, la lucha entre hermanos… Esta visión me parecía interesante. Y la propuesta fue apoyada por otros integrantes del grupo. Tarradellas es muy admirado por Espada, Pericay y, también, por Toutain, con quien coincidía mucho. Propuse que Tarradellas tuviera un papel de alguna forma. El nombre de Ciutadans de Catalunya fue acogida con bastante naturalidad.

Ha citado, al inicio de la entrevista, que existió sectarismo. ¿Se puede resumir la discusión de los promotores del partido, previo a la formación de la asociación Ciutadans de Catalunya, como una disputa entre la izquierda y la derecha?

Creo que a quienes se comprendió menos fue a los que queríamos superar esa dicotomía y que pensábamos que ya estaba desfasada. Si vas a hacer política tienes que tener ideas, has de tener ideales, tienes que tener un proyecto de lo que quieres. Pero la ideología es un sistema cerrado y no se contrasta con la realidad y por esto muchos países se han visto en un callejón sin salida. Algunos pensábamos que aplicando el pensamiento crítico, la razón… que las cosas no eran de derechas o de izquierdas sino que funcionaban o no en un contexto determinado. Creo que este perfil era el que menos simpatías despertaba a quienes se adscribían decididamente a la derecha y a la izquierda. Además, para la izquierda de nuestro grupo, si no te declarabas así te catalogaban, automáticamente, de derechas. Ocurrió como con el nacionalismo. Si en Cataluña dices que no eres nacionalista te dicen que eres españolista. Los más incomprendidos éramos los que queríamos salir de esta falacia de doble elección. Los de izquierdas fueron los más combativos porque cuando vieron que esto tenía oportunidad de salir lo quisieron a su modo de forma inflexible.

¿Hubo algún momento en el que, antes de hacer público el primer manifiesto, el 7 de junio de 2005, se pudo ir todo al traste?

Antes de lanzar el manifiesto se empezaba a ver una actitud de superioridad moral. Hubo detalles muy chocantes… Piense que yo siempre había trabajado en la empresa privada. A veces pienso que en este país hay dos tipos de ciudadanos, los que se han enfrentado a la realidad (pequeños empresarios, tenderos…) y los que viven de la Administración (profesores universitarios, trabajadores de fundaciones o empresas públicas…).

Sigo con la discusión interna. Hay una frase en el libro que me parece demoledora. Se refiere al asunto Oriol Malló, que en un artículo en el Avui defendió que les disparasen ‘el tiro de gracia’ a los que firmaron el primer manifiesto. Usted dice que este tema, en vez de unirles, les separó ‘un poco más a unos de otros’. Parece increíble…

Sí. Había algunos de entre nosotros que no querían hacer mucho ruido, les parecía maximalista…

¿No estaban convencidos de la aparición de un partido político?

Pues no, claro que no. Algunos se resistieron al partido político. Lo que decían es que lo mejor era que lo solucionara el PSOE, que saliera del PSC. Y solo cuando ven que va a salir el partido, lo quieren a su manera.

Se reunieron con Pasqual Maragall y con Josep Piqué. ¿Cómo fue?

Con Piqué, muy agradable. No veía con simpatía nuestro proyecto aunque coincidía mucho con sus puntos de vista. Quería que nos mantuviéramos como un grupo de presión, como una asociación… Trató de desanimarnos. Y Maragall, también. Que estuviera gente como Boadella, Espada, De Azúa y De Carreras en el grupo le llevó a invitarnos. Nos dijo que estaba muy de acuerdo con nosotros. Resultó fantástico, ¡todo el mundo estaba de acuerdo con nosotros! Pero nos disuadían a seguir. Lo de Maragall también creó algún conflicto. Se pelearon por ir a la reunión con él. Fue un poco de críos. Una pelea infantil.

Fuera de los quince promotores, en el libro también habla de muchos otros. Por ejemplo, Albert Rivera. Usted muestra cierta decepción con él. ¿Por qué?

Rivera era un chico con muchas cualidades. Joven y decidido. Pensé que era alguien estupendo para la cantera. Como Maite Nolla. No es decepción… A nivel personal, quizás sí, porque pensé que mantendríamos una mínima comunicación tras su nombramiento como presidente del partido. Pero no es decepción, él jugó sus cartas. Se lo pusimos a tiro. Mi decepción no es con Rivera es con el conjunto de personas y circunstancias que determinó que un chico tan joven se hiciera con el partido. Es una obviedad. La dirección del partido tuvo que haber sido para una persona con unas cualidades y una experiencia… un poco como en UPyD, con Carlos Martínez Gorriarán y Rosa Díez… no le puedes pedir a un chico de 26 años que las tenga. No cabe duda de que Rivera capta las cosas, aprende. Pero no es suficiente. Acabar en unas manos así de inexpertas. Recuerde Libertas… no era ese nuestro proyecto.

Es muy crítica con Antonio Robles, pese a que le considera ‘un buen tipo’…

Sí, hay momentos en los que demuestra que es un buen tipo. Me censuraron un libro en la web del partido y él fue el único que salió a defenderme. No es mala persona. Pero en Cataluña se ha estigmatizado a muchos colectivos. Ese cierre de filas creo que les vuelve endogámicos y algo sectarios. Pensaron que el momento era de ellos… había un grupo muy activo y muy concienciado, pero no era eso lo que queríamos hacer…

Se refiere a Iniciativa No Nacionalista (INN)…

Por lo que vi, era una gente muy unida y sabían lo que querían pero el coste era alterar totalmente nuestro proyecto.

En esta entrevista ha citado a UPyD y el libro es de Ciudadanos, o incluso de antes de la aparición del partido, ¿por qué cree, María Teresa Giménez Barbat, que estas dos formaciones políticas no se han unido?

Primero, por una gran desconfianza. Insisto, Rosa Díez quería entrar en Ciudadanos. A medida que íbamos avanzando lo fue viendo como una posibilidad. Hubiera sido más cómodo para la gente alrededor de ¡Basta ya! subirse a un partido ya creado. Si hubiera visto que el grupo impulsor seguía intacto y tutelando el proceso, pues seguramente hubiera entrado, pero la desconfianza llegó tras el I Congreso de Ciudadanos. Y el II Congreso fue un golpe. Yo tuve a Rosa Díez al teléfono. Piense que incluso se cambió el ideario en un año…

Pero Ciudadanos se define, actualmente, como un partido que se nutre ‘del liberalismo progresista’ y del ‘socialismo democrático’ y UPyD apunta sin ningún problema, si bien considera superado lo de izquierdas y derechas, la definición de partido progresista. ¿Dónde está el problema en el ideario?

Sí, pero Ciudadanos se considera de centro-izquierda, tal cual figura en su ideario. La idea de transversalidad fue arrasada. En un año se cambió un ideario que fue votado por un público muy plural que se había acercado al partido por ser como era. ¿Por qué se cambio?

¿Por qué?

¡No lo sé! Pero creo que fue porque a Francesc de Carreras no le gustaba el primer ideario. Ni a Félix Ovejero, que le dio apoyo.

Hablemos de Cataluña. En el libro indica que ‘en Cataluña el extremismo político ha sido y es un buen negocio’. ¿A qué se refiere?

En Cataluña hay gente que no se da cuenta de hasta qué punto es extremista. Conservadores, gente de orden… y resulta que son independentistas. Personas que a lo mejor se llaman García y aseguran que los españoles son tan, tan distintos y que nos odian tanto que hay que separarse de ellos. Un delirio. No lo veo menos extremo que abogar por la dictadura del proletariado. Es un delirio de la misma magnitud. Pero esta fantasía refuerza el poder local, de las élites socioeconómicas de siempre. Y así, los que dicen estas cosas extremistas tienen más posibilidades. Mire a esta señora de Alcoy [Isabel-Clara Simó] y a esta señora de Argentina [Patrícia Gabancho], y tantos otros. Diciendo estas tonterías sobre la identidad, el enemigo, que nos hacen daño a los catalanes, se han montado un negocio. No me extraña.

Es un buen negocio…

El nacionalismo es un buen negocio. Y el negocio se va irradiando hasta el punto que hay gente que piensa que es mejor estar dentro de esta onda porque pueden caer cosas. Es mejor no estar a mal con la Administración.

Pero, ¿esto no pasa en toda España?

Sí, es lo que yo digo. Esto no es un defecto de los catalanes. Los nacionalistas se piensan que son superiores. Cuando dicen distintos, no nos engañemos, quieren decir que se creen superiores. Se crean una mitología, del adversario exterior. Como he dicho antes, esto refuerza las oligarquías locales que lo promueven y lo manipulan. Pero esto pasa en todas partes. Están todos contagiados porque operan unos mecanismos y de oportunidad mezquina que tenemos todos.

¿Por qué no triunfa la razón en la política? En el libro cita a Eric Hoffer cuando este dice que hablar con la razón no mueve precisamente a las masas. En su último ensayo, La civilización del espectáculo, Mario Vargas Llosa también va en esta línea. ¿Esta apatía cree que es general en Occidente o es muy particular de España?

Creo que una gota de nacionalismo cura pero dos, matan. Hay que encontrar proyectos estimulantes y que unan a la gente, que es lo que no sabemos encontrar. No cabe duda que tenemos un problema. Los argumentos de la razón son de más difícil penetración. Sin embargo, aunque los argumentos de los sentimientos son más fáciles para llegar a la gente, nosotros no podemos jugar a este juego porque es inmoral. Es algo difícil. Jugar con los sentimientos siempre es peligroso. La gente joven necesita épicas pero… qué épicas les cuentas con la razón. Estamos en otro estadio más sofisticado. Es un problema, para los partidos que valoramos o queremos vender el uso de la razón en la política, la propia naturaleza humana. Pero saberlo es ya un paso.

Esto no se ha inventado nunca, y ahora tenemos mucho más populismo…

Sí, pero no cabe duda que hay sociedades que a base de tener un poso cultural han sabido apartarse de todo esto. Los anglosajones, Estados Unidos…

¿Y usted cree, como antropóloga, que en un país de cultura mediterránea, como es España, esto será viable?

Eso también tiene sus ventajas. Por ejemplo, que no nos tomamos en serio, muchas veces, casi nada. Esto no hace que seamos económicamente tan potentes pero también hace que algunas cosas como el populismo no crezca. Espero. Y esto no es un comentario como antropóloga.

Acabamos. Volviendo al motivo del libro, Albert Boadella, Félix de Azúa, Ana Nuño, Horacio Vázquez-Rial… ya no viven en Cataluña. ¿Acertaron con el diagnóstico pero fracasaron a la hora de ponerlo en práctica?

Acertaron con el diagnóstico y vieron que la enfermedad continuaba. Decidieron vivir tranquilamente en otro sitio.

¿No es salir corriendo y caer en lo que se criticaba en el primer manifiesto cuando se pedía acción política?

De esto me quejo en el libro. Llega un momento en que hay algunas personas que deciden que llegan hasta ahí, que no tienen intención de dar un paso más, me refiero a Espada y Boadella, por ejemplo. Nadie les pedía que estuvieran en la gestión directa, pero sí como figuras de respeto, que tutelaran un tiempo más el proceso. Consiguieron que creciera una planta donde pensaban que no podía crecer nada… ¡Era aún tan frágil! ¡Apechuga con ello! Aún no era el momento de apartarse. Me ha sabido muy mal todo esto.

Finalizamos. ¿Qué relación mantiene actualmente con los taxidermistas?

No nos hemos vuelto a reunir. Yo continúo teniendo un buen amigo en Espada. A Pericay lo veo de tanto en tanto. He vuelto a tener correspondencia con Nuño. Alguna vez con Tubau y Vázquez-Rial. Me gustaría volver a ver a Toutain y a Ponç Puigdevall. Quién sabe. De momento, esto es lo que hay.

La Voz de Barcelona

¿Mienten o no saben?

Se presentó el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2012. No entro en si gustan o no. Es decir, no entro en el reparto que hace el Gobierno del dinero de todos los españoles. Me interesa el papel de la prensa. De las ediciones digitales y los periódicos nativos de internet. Del 18%, en realidad. Y de ayer.

En El País, en dos ocasiones, en El Periódico, en La Vanguardia, en El Punt Avui, en Ara, también en E-notícies, en Nació Digital, en El Singular Digital y, cómo no, en Vilaweb, por ejemplo, durante la tarde de ayer citaron que los presupuestos presentados por el PP no cumplían con el Estatuto de Autonomía de Cataluña porque, según la Disposición Adicional Tercera (DA 3ª), el Gobierno debía invertir en infraestructuras en Cataluña el peso de esta Comunidad en relación al PIB nacional. Una cantidad que podría estar en torno al 18%. El Gobierno invertirá menos.

Es cierto, el texto estatutario dice esto: el Gobierno invertirá en Cataluña según su peso en el PIB nacional. Pero el macroestatuto (223 artículos y 22 disposiciones) también tiene una macrosentencia del Tribunal Constitucional (TC), que elimina unos artículos e interpreta otros. Esto último es lo que sucede con la DA 3ª.

Para evitar suspicacias e interpretaciones aquí les dejo el texto de la DA 3ª del Estatuto, tal cual, su artículo 1:

‘La inversión del Estado en Cataluña en infraestructuras, excluido el Fondo de Compensación Interterritorial, se equiparará a la participación relativa del producto interior bruto de Cataluña con relación al producto interior bruto del Estado para un período de siete años. Dichas inversiones podrán también utilizarse para la liberación de peajes o construcción de autovías alternativas’.

Y, a continuación, el fundamento jurídico 138 de la sentencia del TC sobre el Estatuto que hace referencia a la DA 3ª:

‘La disposición adicional tercera establece en su apartado 1 que “[l]a inversión del Estado en Cataluña en infraestructuras, excluido el Fondo de Compensación Interterritorial, se equiparará a la participación relativa del producto interior bruto de Cataluña con relación al producto interior bruto del Estado para un período de siete años. Dichas inversiones podrán también utilizarse para la liberación de peajes o construcción de autovías alternativas”. Para los recurrentes este compromiso presupuestario, además de vincular indebidamente a las Cortes Generales en el ejercicio de su competencia ex art. 134.1 CE [Constitución Española], supone un privilegio económico contrario a la Constitución (art. 138.2 CE) e incompatible con la asignación y redistribución equitativas de la riqueza nacional entre los distintos territorios (arts. 31.2, 40.1, 131.1 y 138.1 CE). El Abogado del Estado entiende, por el contrario, que sólo se trata de un compromiso político que no vincula al legislador presupuestario, mientras que el Gobierno y el Parlamento de Cataluña sostienen que el Estatuto puede incidir en la ley de Presupuestos del Estado sin vulnerar ninguna reserva constitucional, sobre todo si, como en el caso, se trata de paliar una situación concreta de déficit histórico de inversión en infraestructuras.

La censura de la disposición examinada como expresiva de un privilegio económico no puede ser aceptada, no sólo porque, a los fines de la realización efectiva del principio de solidaridad, no puede atenderse únicamente a una sola de entre las numerosas variables que, como la ahora examinada, concurren a la formación de un sistema de financiación autonómica del que han de predicarse, en su conjunto y por su resultado, los principios constitucionales invocados por los recurrentes, sino, sobre todo, porque tal disposición no puede tener, en modo alguno, como ahora se dirá, efectos directamente vinculantes para el Estado.

Y es que no puede admitirse que la disposición adicional tercera, apartado 1, vincule a las Cortes Generales en el ejercicio de sus funciones de examen, enmienda y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, pues respecto de este tipo de compromisos presupuestarios formalizados en un Estatuto de Autonomía hemos dicho que no constituyen “un recurso que el Estado deba consignar obligatoriamente en los presupuestos generales de cada ejercicio económico”, pues es al Estado “a quien corresponde en exclusiva, atendiendo a la totalidad de los instrumentos para la financiación de las Comunidades Autónomas, a las necesidades de cada una de éstas y a las posibilidades reales del sistema financiero del Estado, decidir si procede dotar, en su caso, y en qué cuantía aquellas asignaciones en virtud de la competencia exclusiva que sobre la materia le atribuye el art. 149.1.14 CE (hacienda general). De la afirmación de la legitimidad constitucional de [un] mecanismo excepcional de financiación… no cabe concluir la consecuencia de que el Estado deba, necesariamente y en todo caso, dotar una concreta partida presupuestaria si no se ha alcanzado al efecto acuerdo entre el Estado y la Comunidad Autónoma en el seno de la Comisión Mixta”, correspondiendo “al Estado adoptar la decisión de establecer dicha dotación, si bien su actuación debe resultar presidida por el principio de lealtad constitucional que… ‘obliga a todos’ y que impone que el Gobierno deba ‘extremar el celo por llegar a acuerdos en la Comisión Mixta’ (Sentencia del Tribunal Constitucional 209/1990, de 20 de diciembre, Fundamento Jurídico 4)” (STC 13/2007, de 18 de enero, FJ 11).

La disposición adicional tercera, apartado 1, debe, pues, interpretarse en el sentido de que no vincula al Estado en la definición de su política de inversiones, ni menoscaba la plena libertad de las Cortes Generales para decidir sobre la existencia y cuantía de dichas inversiones.

Interpretada en esos términos, la disposición adicional tercera, apartado 1, EAC [Estatuto de Autonomía de Cataluña] no es contraria a la Constitución y así se dispondrá en el fallo’.

Es decir, la DA 3ª no es de obligado cumplimiento para el Gobierno. El texto es denso pero elocuente y no cabe duda alguna. Los que no lo tengan claro que lo vuelvan a leer bien despacito. Tampoco es momento de plantear ahora cómo puede ser que los sistemas político y judicial permitan estas normas tan absurdas. Las leyes, o se escriben para cumplirse, y son obligatorias, o no tienen sentido. No es el momento. Pero sí el de poner negro sobre blanco que en algunos medios de comunicación o bien se miente o, peor, no se sabe de lo que se escribe.

Es comprensible, hasta cierto punto, que los partidos nacionalistas o catalanistas falten a la verdad y exijan el cumplimiento de la DA 3ª pese a que el Gobierno no infrinja ninguna norma. Y aunque algunos superen el cinismo, pues ya han reconocido públicamente que ese precepto estatutario no tiene validez legal. Es la España de hoy, vale. Es la España de Artur Mas, que exige el cumplimiento de los presupuestos a los gobiernos de turno pero se despacha a gusto con los que debe cumplir él (como se ve en el vídeo adjunto del pasado 12 de marzo). Vale. Pero lo grave, lo realmente grave, es el papel de la prensa. ¿Toman por tontos a los lectores?

¿De verdad, nadie en El País sabe que el Tribunal Constitucional dictó una sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña? ¿A nadie se le ha ocurrido en la redacción de La Vanguardia, aunque sea por casualidad, echarle un ojo a la sentencia a ver qué dice de la DA 3ª? ¿Ni uno solo de los periodistas de El Periódico es capaz de recordar que el Alto Tribunal tocó el Estatuto? Pues bien, en ninguna de las piezas informativas de los diarios arriba citados se habla de que la DA 3ª está afectada, ¡y de qué manera!, por el Alto Tribunal. ¿Mienten o no saben? ¿Se acuerdan del mito del 4% alemán?

La Voz de Barcelona

Montilla tenía razón

Ganó Alfredo Pérez Rubalcaba y en el PSC esperan una travesía del desierto como nunca se ha visto en la calle Nicaragua. Sin la Generalidad, sin el Ayuntamiento de Barcelona, sin la Diputación de Barcelona, sin cargos que enviar a la Moncloa y ministerios varios. 487 delegados votaron por él y 465, por Carme Chacón. Ya se sabe que no ha sido la votación más ajustada ni tampoco se ha votado contra una catalana. Pero, ¿se ha votado contra el PSC?

Hasta esta cita socialista, el PSC supo pujolear y jugar con todos los candidatos en liza a hacerse con la Secretaría General del PSOE. Esto no ha ocurrido en esta ocasión. Todas las manzanas se han puesto en el mismo cesto.  A lo mejor dentro de un tiempo se sabrá si, finalmente, los delegados del PSC al congreso del PSOE votaron todos (menos uno) a Chacón. Fueron 101. Todos los cálculos indicaron antes del cónclave que 100 de esos votos iban a la dirigente del PSC. Nadie lo ha desmentido tras la victoria de Rubalcaba.

Si esto fuera así, Montilla, el olvidadotendría razón. Se lo dijo a Zapatero el verano de 2008:

“Ya conoces también el dicho de que quien bien te quiere, te hará sufrir, ¿no? Y como toda expresión de la cultura popular, algo de razón lleva. Y el dicho viene a cuento de lo que sucede, porque sí, José Luis, los socialistas catalanes te queremos bien, y creo que hoy lo has podido comprobar nuevamente. Te queremos mucho, pero aun queremos más a Cataluña y a sus ciudadanos. Los queremos apasionadamente, nos debemos a ellos, nos debemos a Cataluña, a sus ciudadanos, a sus problemas, a sus expectativas, a sus justas demandas, a su lengua, a su cultura, a su Estatuto, y vamos a defenderlos con todas nuestras fuerzas”.

Es decir, si les dan a elegir, en el PSC prefieren antes a Cataluña que al PSOE. Lo cual suena muy bonito en el día a día, sobre todo en la Comunidad y especialmente al oído de los nacionalistas, pero no en un congreso federal en el que hay que escoger entre un candidato militante del PSOE y otra, del PSC. Y si en el PSC prefieren a Cataluña antes que al PSOE, ¿por qué no van a preferir en el PSOE antes al propio PSOE que al PSC?

A esto hay que añadir las declaraciones de intenciones más variopintas que surgen de la calle Nicaragua. Día sí, día también. Pere Navarro se postulaba, en abril, como candidato a primer secretario del PSC con la intención de “catalanizar el PSOE”Ni una, ni dos, ni tres veces se ha dicho y recordado que el PSC y el PSOE son dos partidos jurídica y tributariamente distintosY lo son. Pero, claro, luego hay que votar en un congreso federal. Por no hablar de la intención de formar un grupo parlamentario separado del PSOE en el Parlamento Europeo. ¿O acaso se creen en el PSC que se puede decir lo que se quiera durante 364 días y, en un día, hacerse con la dirección del PSOE? Con Alfonso Guerra y Felipe González en contra. ¿En qué mundo viven los dirigentes del PSC?

Algunos dicen que Chacón perdió el congreso por su discurso (los mismos, en algunos casos, que la daban ganadora solo 24 horas antes). Si los números hubieran salido, ahora mismo la elogiarían y recordarían que su intervención fue emotiva y vibrante, que la aplaudieron más que a Rubalcaba y que tiró de sentimientos, que es lo que lleva haciendo desde que entró en la órbita de Zapatero.

Pero, sin embargo, no se apunta -y dudo que se haga desde Cataluña- que el bloque de los dálmatas (así, 101 dálmatas, se autocalificaron los socialistas catalanes que acudieron al XXXVIII Congreso Federal del PSOE), al acudir sin fisuras, sin reflexión posible, sin dar opción a la otra candidatura (ni siquiera por pura estrategia), pueden haber conseguido el efecto contrario al deseado. Frente a una federación (partido) que se presentó pensando en apoyos territoriales en lugar de ideológicos la primera reacción es dudar de su socialismo. Los cachorritos han dado una imagen de ser otro partido, porque quieren más a Cataluña que al PSOE, porque Chacón erauna de los nuestros. ¿Solo 22 de diferencia, seguro?

La Voz de Barcelona

Autonomía vs. soberanía

Habrá que ver si el Gobierno lleva al Congreso una ley que controle las cuentas públicas de las CCAA  (y los ayuntamientos, supongo). Así lo ha manifestado el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que, por cierto, no tiene carné del PP. Habrá que ver si el PP articula la norma. La decisión parece lógica: si la Unión Europea controla los presupuestos de los estados miembros, ¿cómo no lo van a hacer los gobiernos de estos estados respecto a sus administraciones interiores?

Además, el Tribunal Constitucional (TC) ya ha avalado una decisión de este tipo y ha recordado que el Gobierno puede limitar (con causa justificada) los presupuestos de las CCAA. ¿Alguien tiene alguna otra fórmula para que se cumpla lo pactado en la Unión Europea si no es controlando el gasto en todas las administraciones públicas? El TC, este verano pasado, ha dejado especificado y muy claro que la definición de estabilidad presupuestaria se configura como una ‘orientación de política general que el Estado puede dictar’. Es decir, la autonomía financiera de las CCAA ‘no excluye la existencia de controles, incluso específicos’ por parte del Gobierno.

El PP, por lo tanto, puede llevar a cabo una reforma financiera que no solo parece lógica sino que cumpliría con lo recogido en los artículos 149.1.1 y 149.1.13 de la Constitución, que establecen como competencia exclusiva del Ejecutivo garantizar la igualdad entre los españoles y la coordinación de la ‘planificación general de la actividad económica’; y no vulneraría el 156.1, que concreta la autonomía financiera de las Comunidades Autónomas.

Y es que el concepto de autonomía parece que ha perdido su sentido jurídico en algunos lugares de España. En Cataluña, por ejemplo. Autonomía no significa soberanía, por más que desde la Generalidad se lleve jugando a ser un Estado separado del resto de España. Esta diferencia la ha explicado perfectamente el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) en dos sentencias referidas al incumplimiento de normas nacionales en ayuntamientos del País Vasco.

Ante la decisión de un alcalde de retirar el retrato del Rey de la sala de plenos de un ayuntamiento, así como la de no colgar la bandera de España en la fachada del consistorio, el TSJPV, en dos sentencias (de 2008 y 2010, haciendo mención a otra del Tribunal Constitucional de 1981), ha recordado que la ‘autonomía local’, que está ‘consagrada constitucional y legalmente’, nunca es expresión de ‘soberanía’ y ‘sí alusiva a unos poderes limitados’.

Es decir, que dicha autonomía ‘no se garantiza para incidir en otros intereses generales o particulares distintos de los propios de la entidad local’; algo que afecta exactamente por igual a los gobiernos de las CCAA respecto a las Cortes Generales, ya que la autonomía local es ‘cualitativamente inferior’ a la autonomía de que gozan, entre otros poderes, las CCAA.

Visto así, y hay que recordar que todas las leyes se pueden cambiar, pero en las cámaras parlamentarias que corresponde, algunos en Cataluña deberían preguntar a las formaciones políticas nacionalistas (y a sus alargados y nobles brazos mediáticos)por qué han estado engañándonos tantos años. ¿Por qué han estado jugandocomo si el Parlamento autonómico fuera soberano? ¿Por qué dedican el tiempo a mociones, comisiones e interpelaciones parlamentarias sobre temas que no tienen nada que ver con las competencias que ostentan?

La frustración, para esa parte de la población que les ha creído, va a ser tremenda. Algunos incluso se creían que mañana mismo Cataluña tendría hasta su propio Ejército, o su propia moneda. Según parece, eso es a lo que aspiran los políticos nacionalistas (que no creen ni la mitad de lo que pregonan): tensar la cuerda civil y social al máximo para ver si a río revuelto pescan algo. A los crédulos y seguidores de esta fe más les valdría que pidieran cuentas a los papas catalanes del Palmar.

La Voz de Barcelona

Barraycoa: “El nacionalismo sabe que necesita generar odio contra España”

Javier Barraycoa es un profesor universitario barcelonés que ha puesto negro sobre blanco las contradicciones del nacionalismo actual en un libro que desmonta los mitos defendidos por el catalanismo político a nivel histórico. En realidad, Barraycoa destapa historias, desde la anécdota a la categoría, que no se conocen ni se divulgan en Cataluña. No, al menos, en los libros escolares, ni en los foros políticos. El libro está siendo un éxito de ventas. Se lee cómodamente y está enfocado a la divulgación de la historia.

Historias ocultadas del nacionalismo catalán (Libros Libres, 2011) no será libro de cabecera de los políticos nacionalistas, pero lo leerán. El vicerrector de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona y profesor en la Universidad de Barcelona, autor de varios libros desmitificadores de dogmas de la sociedad actual, plantea en esta obra más de 200 historias ocultadas por el establishment catalán. Desde la financiación de Mussolini a Macià para invadir Cataluña, al apoyo político y económico de destacados nacionalistas para que Franco ganara la Guerra Civil, pasando por la historia del presidente de la Generalidad Lluís Companys, que pasó buena parte de su vida con absoluta carencia del sentimiento nacionalista.

La obra del barcelonés Javier Barraycoa está siendo un éxito de ventas en toda España, sobre todo en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Más de dos centenares de historias y mitos incuestionables en Cataluña sobre los que se apoyan ciertas teorías y reivindicaciones políticas en la actualidad. Barraycoa siente una cierta melancolía de épocas en las que, entre intelectuales, se discutía y se respondían unos a otros con libros y manifiestos. No espera respuesta alguna a su libro. Quizás, porque no pueda haberla. El autor del libro ha charlado con LA VOZ DE BARCELONA sobre la historia de Cataluña, la actualidad política y algunos mitos del futuro.

¿Por qué un libro como este?

Principalmente, por la sorpresa de ver cómo en 30 años ha cambiado toda la sociedad catalana y he sido testigo de primera mano. El libro arranca por una experiencia con un amigo nacionalista que, tras discutir mucho de historia de Cataluña y darse cuenta que yo sabía mucha más historia de Cataluña que él -lo cuento en el libro-, me afirmó que el nacionalismo no tiene nada que ver con la historia, que es una pura actitud, una pura voluntad y, por lo tanto, no necesita de la historia. El libro es para recordar que sí tenemos que recurrir a la historia de Cataluña porque si no nunca entenderemos lo que es Cataluña.

Cuando se refiere al nacionalismo, ¿se refiere al actual? ¿El nacionalismo actual marca distancias con la historia?

Actualmente, es un discurso que funciona solo, es como un autómata. Es una ideología que pone en marcha, curiosamente, un círculo conservador en Cataluña liderado por Prat de la Riba, porque el catalanismo previo a este no era nacionalista y, de hecho, originariamente la palabra catalanista servía para definir a un historiador de lo catalán: gente muy tradicional, gente muy sensata, gente que se sentía española… y los catalanistas de izquierdas consideraban, todos, que la nación era España. El primero que crea la idea de nacionalismo es un conservador de derechas y pone en marcha una ideología que con el tiempo ni siquiera ellos mismos pueden controlar. El paso de la Lliga a la aparición de ERC es el paso del catalanismo conservador político a un catalanismo que ya se les ha escapado de las manos y es otra ideología que la toma la izquierda. Y actualmente pasa lo mismo.

Macià, Companys y Tarradellas, por ejemplo, ¿son mitos vistos desde 2011?

Sí, hay una clara mitología sobre estos personajes. Todo nacionalismo necesita crear un imaginario colectivo y necesita crear unos ídolos. Muy pocos catalanistas o nacionalistas saben que Macià había sido un militar españolista y monárquico, que cambia de actitud… esto pasa en muchos catalanistas de los primeros años, que no eran nacionalistas, pero de golpe cambian de opción en muchas veces por cuestiones personales. En el libro defiendo que hay algo de psicológico en el catalanismo. Muchos catalanistas, después, se pasan al españolismo, como Eugeni d’Ors, Valls-Taberner… es una especie de religión, conversos, herejes, separaciones, peleas…

Cuando habla del tema psicológico, ¿se refiere a la obra de Oliver Brachfeld Los sentimientos de inferioridad, que cita en su libro?

Sí, hay una contradicción en el discurso nacionalista, que un autor como Brachfeld lo pone incluso como ejemplo de la psicología del perfil del complejo de inferioridad, que muchas veces necesita manifestarse como mucho más de lo que es. Esto genera, en el discurso catalanista, una contradicción muy fuerte: Cataluña -y todos los catalanistas al principio políticos hacen este discurso- somos una raza superior casi aria, de orígenes arios, nos conectamos más con Europa que con el resto de España que son moros, son semitas, etc., por lo tanto somos los más avanzados, somos los mejores, pero siempre hemos estado dominados por Castilla. ¿Cómo resuelves la contradicción: si somos mejores, cómo nos dominan los inferiores? De aquí el complejo de inferioridad.

Uno de los argumentos con los que responde el nacionalismo político catalán es que también hay un nacionalismo español. ¿Si el nacionalismo catalán tiene complejo de inferioridad, todos los países tienen complejo de inferioridad, es decir, también el supuesto nacionalismo español?

No. Es cierto que hubo un intento de crear un nacionalismo español, pero, curiosamente, fue por parte de la izquierda. En el siglo XIX, los liberales querían crear un Estado centralista y necesitaban crear un imaginario colectivo de la nación española y recurren a que esto empieza en 1812, con la Constitución de Cádiz, sin necesidad de contemplar la historia anterior. Pero el imaginario y el nacionalismo español siempre ha sido más débil en su construcción. Esto se explica por las guerras civiles del siglo XIX que impidieron que este Estado centralista se consolidara como en Francia, Italia, Alemania, etc. El nacionalismo español nunca ha tenido tanta fuerza. Tiene menos de místico que el nacionalismo catalán.

¿Qué papel juega la cultura en el nacionalismo catalán?

Es fundamental. En el libro lo explico. Algunos catalanistas se dieron cuenta -incluso Prat de la Riba lo dice- de que la lengua es un arma política pero tenían conciencia de que ni el catalán se iba a perder ni hicieron muchos esfuerzos en publicar en catalán. En cambio, con el tiempo, dentro de la creación del mito, la lengua y la cultura han tomado fuerza. Es algo muy potente porque la lengua es el puente entre el catalanismo ideológico racista y el catalanismo actual. Me explico: durante 30 años defendieron el discurso racista potente, tenemos un hueso en la cabeza especial (doctor Robert), pero hay un momento en el que este discurso deja de funcionar, tras la II Guerra Mundial, ya que se hunde el discurso racista en toda Europa. Y defienden que, ya que no son raza, se han de definir por el idioma. Esto es lo que pregona Jordi Pujol: si conseguimos que la gente hable en catalán los haremos catalanistas. Ya no es salvar la lengua por salvarla sino que se convierte en un instrumento político incluso de transformación mental.

¿Están consiguiendo esto?

Sí, claro, claro… tenemos indicios de ello. Por ejemplo, las políticas de la Generalidad desde hace años de fomentar inmigración magrebí y no de Hispanoamérica es porque tienen la esperanza de que puedan catalanizar más fácil a un no castellanoparlante que a un castellanoparlante. La lógica de la utilización de la lengua como transformación mental sigue vigente.

En el libro habla de la lengua catalana durante el franquismo…

Sí, se utiliza el concepto genocidio cultural… cualquiera que hubiera vivido en ese tiempo sabe que no se prohibió hablar una lengua al pueblo. Hubo editoriales, revistas, premios y certánemes de poesía y literatura, hubo teatro… El catalán fue una lengua muy viva durante el franquismo. E incluso tuvo un apoyo legal al final del franquismo cuando se introdujo como lengua vehicular para primaria en las escuelas. Se ha creado un gran mito sobre la persecución.

¿Por qué se ha creado este mito?

La presión sobre el uso del catalán fue de más a menos. Al principio del franquismo, el catalán se asoció a la lengua de los republicanos y de los separatistas. Pero esto duró como mucho cinco años, luego la presión fue aflojando y el catalán pudo prosperar. Si se censuraba algo no era, generalmente, porque estuviera en catalán sino porque el contenido solía ir contra el franquismo. Pero ahora hay que reforzar el mito catalanista. Y esto ocurre a partir de la Transición: de una resistencia prácticamente inexistente del catalanismo, porque la resistencia al franquismo la hicieron los anarquistas y los comunistas, se intentó sacar réditos políticos durante la Transición y poder exigir la autonomía en Cataluña. Se creó el gran mito de la persecución del catalán, pero hay miles de libros escritos en catalán editados durante el franquismo.

¿Será Jordi Pujol uno de los mitos del nacionalismo?

Claro. A Pujol ya lo están preparando para que sea el siguiente mito, el siguiente presidente de la Generalidad. Le harán, casi, casi un funeral de Esatdo, como lo hicieron con Prat de la Riba. Es una especie de patriarca. Nos lo quieren presentar como el patriarca de la nueva Cataluña. Lo que en su momento fue Torras i Bages, el patriarca espiritual, ahora Pujol ya se va configurando como el gran patriarca con su descendiente y todo, como es Oriol Pujol, que controlará el partido. Jordi Pujol lo ha hecho muy bien porque ha sido fiel a Prat de la Riba: siendo conservador entendió que la lógica del nacionalismo consistía en no posicionarse ideológicamente, es decir, sacrificar su espíritu conservador por la nación; y esto significó ir asumiendo todo tipo de propuestas del nacionalismo de izquierdas. Esto ya lo hizo Prat de la Riba.

Es decir, ¿se puede ser nacionalista y de izquierdas?

Ahora sí, pero en su época era contradictorio. Incluso en los manifiestos fundacionales de la banda terrorista Terra Lliure se expone que la independencia para ellos no era el fin, no era una finalidad política, sino que era un instrumento para una revolución internacional. En los discursos de izquierdas siempre primaba la idea del internacionalismo, y el nacionalismo era una característica ideológica burguesa. Esta es la perversión del nacionalismo actual, la fusión de conceptos contradictorios.

¿Y serán mitos Maragall y Montilla?

No. A Montilla ya le están llegando los puyazos para que no lo sea: le acusan de traidor por ir al Senado de España. Y Maragall, al contrario que Pujol, no tuvo claro nunca lo que quería. Ha sido un personaje demasiado contradictorio y poco coherente. No pasará a la historia. De hecho, se acaba de celebrar el centenario del aniversario del nacimiento de su abuelo, el poeta Maragall, y aquí nadie ha dicho nada. Se ha vivido un silencio sepulcral.

¿Por qué permite el Estado que se creen estos mitos que son, en principio, contra el Estado y fomentan el odio contra este? ¿Ocurre esto en otros países?

El modelo nacionalista catalán se puede dar en varios sitios. Pero la diferencia es que en España el Estado ha sido débil comparativamente y la burguesía catalana ha sido muy potente. Esto le ha permitido enfrentarse al Estado. Ya lo dice Prat de la Riba cuando escribe la historia del nacionalismo, que viene a decir: teníamos una dualidad, una contradicción, sentirnos catalanes y españoles, pero para seguir avanzando en el catalanismo tuvimos que aprender a odiar lo español, a odiar a España. El propio nacionalismo sabe que necesita generar odio y este es el leitmotiv. Lo que en un principio era un amor a Cataluña se transformó en odiar a España.

En el libro apunta que la especialidad del nacionalismo es crear el problema para, luego, dar la solución. ¿Es lo que practica CiU en el Congreso? ¿Es el hilo conductor del nacionalismo desde sus inicios?

Sí. Hay varios analistas del nacionalismo de principios del siglo XX que ya descubren esta táctica. La primera mentira era hacer creer a los catalanes que los castellanos nos odiaban, y así, nosotros odiaríamos a los castellanos. Era crear la dialéctica del odio. Pero Cambó era muy consciente -lo explica en sus memorias- de que esto era una forma de conseguir una serie de beneficios para Cataluña, y de hecho no se lo creían mucho. La Lliga, que no se llama catalanista porque no le gustaba a nadie, reúne a muchos empresarios y burgueses del textil y se convierte en un instrumento político de presión, pero no se creían el catalanismo. Como mucho un pequeño grupo de jóvenes reunidos en el Centre Escolar Catalanista, que van creando la ideología del nacionalismo, eso sí, con el dinero de la burguesía.

Sin embargo, durante el franquismo la burguesía catalanista colabora con el Estado, y actualmente CiU es un apoyo a cualquier Gobierno, ya sea del PP o del PSOE.

Cuando la Lliga se veía en la tesitura de tener que escoger entre ser de derechas o catalanista, prefería ser de derechas. Hay bombas, atentados… prefieren el orden, prefieren a Primo de Rivera, prefieren a Franco, lo que sea. Hay algo en el catalanismo actual que todavía piensa así y se mueve en estos parámetros, pero no todo. El día que sean más nacionalistas que conservadores promoverán una ruptura.

¿Cree posible una ruptura de Cataluña del resto de España?

Sería la ruina absoluta de Cataluña, sería una desgracia. Lo saben. Tienen estudios. Lo ha dicho Mas hace poco recordando que le gustaría que la dependencia al resto de España fuera solo del 5%, pero actualmente es del 80%. Saben que en la situación actual una ruptura sería un fracaso. Sueñan con lo que han definido como un divorcio amistoso: estamos en el espacio europeo, tenemos el euro, libre comercio, frontera abierta, España nos acepta en Europa… pero claro, esto no ocurriría nunca. El Gobierno no permitiría que Cataluña entrara en el euro, y tendríamos que volver a la peseta. Sería una situación agónica. Además, en Europa no hay nadie que quiera romper las fronteras. Aunque, otra cosa sería que estallara Europa, ya que los nacionalismos siempre surgen tras las guerras, por ejemplo. Pero en el escenario actual, Europa no está para aventuras secesionistas.

¿Qué libros recomienda para conocer más la realidad histórica de Cataluña y entender lo que es la Comunidad?

Un libro que muy pocos catalanistas o nacionalistas han leído es el de Torras i Bages: La tradició catalana. ¿Por qué? Porque da una visión de lo que tiene que ser Cataluña, con sus más y sus menos, porque Torras i Bages cuando lo escribe es muy joven. Es un libro en el que, por ejemplo, critica a los que cantan canciones en castellano pero, salvo en algunas cosas muy circunstanciales, el resto del libro es una reflexión muy profunda sobre la esencia de Cataluña. También hay que leer La nacionalitat catalana, de Prat de la Riba. La gente se llevaría muchas sorpresas cuando Prat de la Riba acaba la obra afirmando que España es un Estado, compuesto de muchas nacionalidades, y que Cataluña ha de liderar estas nacionalidades para construir un imperio y llegar al progreso. Es una proclama de un imperio español. Quiere reconstruir el imperio español que finaliza en 1898, y surge de una frustración de la fallida del imperio. Lo curioso es que este libro sea el punto fundacional del nacionalismo catalán.

¿Qué personajes olvidados y no mitificados destacaría de la historia de Cataluña?

Hombre, clarísimamente Eugeni d’Ors y Josep Pla, por ejemplo. Gente que son catalanistas, conservadores y de derechas, pero que ven el catalanismo como una expresión del regionalismo. Cuando se dieron cuenta de que el catalanismo se estaba convirtiendo en un monstruo se desdicieron. Otro personaje fundamental es Antonio María Alcover. Es el gran filólogo catalán que es traicionado por Prat de la Riba para imponer el catalán artificial y falso de Pompeyo Fabra. Sí, Pompeyo, porque nunca firmó como Pompeu, y siempre lo hizo como Pompeyo. Otro sería Duran y Bas, que tiene una obra regionalista y, sin embargo, se cree que es una obra nacionalista. Hay muchos autores interesantes pero no interesa que se conozcan. No son mitos para los nacionalistas.

Acabamos. ¿La publicación del libro le ha supuesto algún problema profesional en Cataluña?

Cara a cara, no. Pero indirectamente, sí. Se me ha acusado de ser un catalán traidor, un botifler, pero la táctica del nacionalismo siempre es, primero, ocultar, silenciar… de momento estamos en esta etapa. Lo que pasa es que mi libro está teniendo un éxito de ventas indudable. Por otro lado, estoy teniendo mucho apoyo de entidades cívicas y de muchos lectores. Curiosamente, muchas felicitaciones me están llegando de Valencia.

¿Habrá una segunda parte del libro, con más mitos o más estudio sobre el nacionalismo catalán?

Tiene que haberla. Creo que el nacionalismo catalán todavía no está bien estudiado. Hay que estudiar más el catalanismo durante el franquismo y durante la Transición española. Nos llevaríamos muchas sorpresas. En muchos pueblos de Cataluña, durante el franquismo, los que dominaban el establishment acaban siendo los que siguen controlando los pueblos en democracia. Por ejemplo, el padre de Àngel Colom, ex líder de ERC y ahora en CiU, fue el alcalde franquista de su pueblo.

La Voz de Barcelona

Unamuno, independentista catalán

Aparece una correspondencia de Miguel de Unamuno a Manuel Azaña. El vasco le escribe al alcalaíno que considera ‘justo’ que Cataluña se convierta en un ‘Estado absolutamente independiente’. Estamos en la Navidad de 1918:

‘Me preparé por lo menos las bases de la reunión de la nación española y la catalana ya que Cataluña  ha de acabar, y muy pronto, por separarse del todo del Reino de España y constituirse en Estado absolutamente independiente.  Justo es, pues, que España pierda ahora Cataluña. Y la perderá, no me cabe duda de que la perderá. La federación no es más que una hoja de parra’.

Estas cartas, que ha adquirido el Ministerio de Cultura y están todas dirigidas (no solo las del filósofo vasco) al que fuera presidente de la II República, se convertirán en el nuevo leitmotiv del nacionalismo catalán. No sería de extrañar, incluso, que Unamuno tuviera una calle en Barcelona (mejorando la actual plaza del extrarradio e igualándolo a su paisano Sabino Arana, bien situado en el barrio alto de la ciudad) y empezaran los honores institucionales. Así se crean lo mitos. Algo más difícil será que se lea al que fuera rector de la Universidad de Salamanca. Y más aún que se estudien su obra y biografía.

Y esto último no se hará -y menos en Cataluña- porque entonces habría que coger el diario de sesiones del Congreso de los Diputados de 1931 y recordar la defensa a ultranza que, uno de los más sabios que ha dado la intelectualidad española, hizo de la oficialidad de la lengua española en Cataluña y, sobre todo, la defensa de la libertad frente a la imposición:

“Señores diputados, el texto del proyecto de Constitución hecho por la Comisión dice: ‘El castellano es el idioma oficial de la República, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconocen a las diferentes provincias o regiones’.

Yo debo confesar que no me di cuenta de qué perjuicio podía haber en que fuera el castellano el idioma oficial de la República (acaso esto es traducción del alemán), e hice una primitiva enmienda, que no era exactamente la que después, al acomodarme al juicio de otros, he firmado. En mi primitiva enmienda decía: ‘El castellano es el idioma oficial de la República. Todo ciudadano español tendrá el derecho y el deber de conocerlo, sin que se le pueda imponer ni prohibir el uso de ningún otro’. Pero por una porción de razones vinimos a convenir en la redacción que últimamente se dió a la enmienda, y que es ésta: ‘El español es el idioma oficial de la República. Todo ciudadano español tiene el deber de saberlo y el derecho de hablarlo. En cada región se podrá declarar cooficial la Lengua de la mayoría de sus habitantes. A nadie se podrá imponer, sin embargo, el uso de ninguna Lengua regional‘.

Entre estas dos cosas puede haber en la práctica alguna contradicción. Yo confieso que no veo muy claro lo de la cooficialidad, pero hay que transigir. Cooficialidad es tan complejo como cosoberanía; hay ‘cos’ de éstos que son muy peligrosos. Pero al decir ‘A nadie se podrá imponer, sin embargo, el uso de ninguna Lengua regional’, se modifica el texto oficial, porque eso quiere decir que ninguna región podrá imponer, no a los de otras regiones, sino a los mismos de ella, el uso de aquella misma Lengua. Mejor dicho, que si se encuentra un paisano mío, un gallego o un catalán que no quiera que se le imponga el uso de su propia Lengua, tiene derecho a que no se les imponga(Un señor diputado: ¿Y a los notarios?) Dejémonos de eso. Tiene derecho a que no se le imponga. Claro que hay una cosa de convivencia -esto es natural- y de conveniencia; pero esto es distinto; una cosa de imposición. [...]“.

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Cataluña es mentira

Algunos se escandalizan por la elección de Pa Negre como representante del cine español ante Hollywood. La decisión de la Academia española desmonta, de entrada, un mito más que el nacionalismo catalán ha propagado gracias a sus sacerdotes de la fe: el cine en catalán nunca podrá aspirar a los Oscar. Vaya. Tendrán que inventarse otro dogma. En Cataluña sobran videntes y subvencionados. Si seguimos siendo uno de los cuatro motores de España es por puro milagro, por simple casualidad, pese a todos los esfuerzos de los políticos nacionalistas, empeñados en que dejemos de ser Nueva York para convertirnos en Albania. En esto están.

En nuestra Comunidad, de una pregunta de una televisión privada se puede llegar a hacer causa militar. En la web de Antena 3 consideran oportuno preguntar por la idoneidad de que Pa Negre acuda a los Oscar en representación de España. Menuda chorrada de pregunta. Y esto es noticia. Pero se considera normal, forma parte del paisaje, que en la televisión autonómica pública se pregunte por todo menos por lo que le preocupa a los ciudadanos, según las encuestas: el paro y los recortes sociales.

Así, durante este mes de septiembre, en los 18 días en que Els Matins, de TV3, ha tenido oportunidad de hacer la pregunta del día: cinco veces se ha hecho por temas lingüísticos, con preguntas tan inocentes como: ‘¿Creéis que España combate la pluralidad lingüística?’ o ‘¿Creéis que la sentencia del TSJC sobre la inmersión lingüística está politizada?’, cuatro veces por temas identitarios, con preguntas taninocentes como: ‘¿Os sentís cada vez más alejados de España?’ o ‘¿Veis posible un frente común de los partidos catalanes en Madrid?’, dos veces por temas religiosos, dos veces por la prohibición de las corridas de toros, una vez por Guardiola, otra por Strauss-Kahn y tres veces por políticas de actualidad (impuesto de Patrimonio, recortes y déficit y relaciones de CiU con PPC o ERC). Como si los recortes en sanidad y educación fueran cosa del pasado.

Cataluña es Matrixdice José García Domínguez (aunque la autoría de la analogía es cosa de Juan Carlos Girauta). Creo que Cataluña es mentira, que viene a ser lo mismo. El Parlamento autonómico se dedica a opinar en lugar de a legislar, mientras no soluciona los problemas sobre los que sí tiene competencia. Se votan mociones, como las de este jueves (en teoría), sobre competencias que no tiene el Parlamento autonómico, como la de que no se multe por incumplir la ley para que se puedan manipular las matrículas de los vehículos, o se aprueban textos contra los tribunales de Justicia. O se dedican, nuestros políticos de cercanía, a debatir sobre una reforma constitucional que ya está hecha y de la que no tienen competencias para modificar ni una coma. Es un gran teatro, me dijo no hace mucho uno de los diputados autonómicos del PSC.

Los políticos nacionalistas son los únicos que desprecian las instituciones catalanas.No creen en ellas. Por eso las maltratan desprestigiándolas al precio que sea. Opinando de aquello y lo otro y aprobando mociones que no tienen ningún valor. El nacionalismo hay que conllevarlo -como bien dijo Ortega y Gasset- pero los políticos deberían tener un mínimo de dignidad para saber conllevarse. Juegan, en definitiva, a ver quién tiene más tarjetas de colores del Monopoly -sus compinches con antiguo abolengo son más del Hotel-. Juegan a hacer ver que Cataluña es un estado. Se dedican a dejar de lado los temas que les compete y pierden el tiempo y desgastan las (in)cómodas almohadillas rojas de los escaños del Palacio de la Ciudadela.

En definitiva, llevan muy mal lo de la división de poderes. Por lo visto, lo del estado de derecho todavía no ha llegado a oídos de los nacionalistas en Cataluña. ¡Menos mal que el Tribunal Constitucional tumbó enterito el apartado judicial del Estatuto de 2006! Lean con atención: separación de poderes. Es lo mínimo imprescindible para diferenciar una democracia de una dictadura. Los poderes. Los parlamentos, legislan; los ejecutivos, gobiernan; y los judiciales, interpretan las leyes. Lo saben pero hay que recordárselo de vez en cuando.

Y en estas cuelan una y otra vez que el pueblo de Cataluña es soberano y que el Parlamento autonómico tiene la representación de esta soberanía. Podría haberlo sido, no digo que no, pero no lo fue nunca y no lo es ahora. En el Parlamento de Cataluña recae la autonomía, como en los ayuntamientos; autonomía para legislar sobre las competencias que le son transferidas o cedidas por las Cortes Generales y, siempre, dentro de la Constitución. Pero la soberanía la tiene, únicamente, el pueblo español, y por delegación las Cortes Generales. Esta diferencia, evidente a ojos de cualquiera, ha sido, además, especificada en varias ocasiones por los tribunales(aquellos que interpretan las leyes, ¿recuerdan?).

Termino, debo irme al Parlamento autonómico a informar de la comisión parlamentaria creada para debatir sobre el ‘Diseño de parchís y puzzle de la casita de cartón recortable’. Es cierto, no han creado dicha comisión, aunque podrían haberlo hecho. Pero no se preocupen que la prensa, ya sea la pública o la concertada, les informará de ello. ¡Que no termine la fiesta!

La Voz de Barcelona

El error Artur Mas

El presidente de la Generalitat votó ‘sí’ en la consulta independentista no vinculante organizada, sin las mínimas garantías de veracidad, por independentistas. Una chirigota catalana. La consulta en Barcelona lleva cuatro meses y la fecha del 10 de abril es solo el último día para votar. ¡Hasta te llevan la urna a casa! Al margen del ridículo, por la participación sobre todo, Artur Mas cometió este jueves un error político garrafal que le marcará el resto de legislatura.

1. Las formas. A escondidas y sin imagen gráfica (al menos, de momento). ¿Por qué? ¿Se avergüenza? Entonces, ¿por qué lo ha hecho público? Votó como un ciudadano más, dice, y por eso no lo publicitó. Mas no es un ciudadano más. Hasta cuando duerme es el presidente de la Generalitat. También cuando se ducha. Y también cuando practica un hobby, como este de jugar a ser un Estado. Fueron un error las formas, Joan Puigcercós (ERC) ya se lo ha recriminado, con razón. Solidaritat no tardará, y sacará rédito político de ello. Será tema recurrente para sus rivales políticos. No ha sido coherente. Ese jueves, además, participó horas después en la presentación de un libro del Ejército.

2. Artur Mas, el independentista. Ya no hay dudas. Ni término medio. Ni máscara ambigua que esconda la hipotética transversalidad de los dirigentes y militantes de CiU. Uno de los valores que permitieron a Jordi Pujol (CiU) gobernar durante 23 años la Generalitat fue su doble moral, su doble rasero, su milimétrica y estudiada ambigüedad. Mas se la ha cargado en menos de 100 días al frente del Ejecutivo autonómico. Se perdió para siempre el sí pero no, el …tot i que. Y lo tenía fácil. El mismo Pujol -otrora, español del año para Abc- ya había votado en la consulta independentista. También los cuadros de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Mas no tenía necesidad y había jugado con las palabras a la perfección. Ha sido un error estratégico, mas aún cuando es una consulta insignificante. No puede sacar rédito político y sí críticas. No ganará un votó -de los de verdad- y sí desconfianza.

3. ¿Por qué no en el Parlamento autonómico? De aquí a unos días, el Parlamento autonómico debatirá una propuesta de ley para declarar la independencia de Cataluña. Es ilegal y no pasará de ahí, si llega a aprobarse. Pero CiU y Mas lo pasarán mal. ¿Se abstendrá en esa votación días después de que haya votado a favor de la secesión de Cataluña? ¿Por qué? No hay un solo argumento que permita defender esa posición. Se lleva muchos años creando una falsa espectativa. Ahora toca votar en el Parlamento autonómico. Es un error haber participado en la consulta días antes de tener que votar en la Cámara del Parque de la Ciudadela.

4. Futuros pactos. Es una decisión que parece poco inteligente en la actual coyuntura política. Todo indica (las encuestas) que en 2012 el PP ganará las elecciones generales. Si es por mayoría absoluta, el sueño de Mas (y de la popular Alicia Sánchez-Camacho) en forma de pacto fiscal o concierto económico deberá aplazarse. Si Mariano Rajoy (PP) gana por minoría, Mas (y Josep Antoni Duran i Lleida) estará ahí para apoyarle a cambio de más transferencias y una revisión de la LOFCA, que se venderá como pacto fiscal. Sin embargo, ¿puede pactar Rajoy con un independentista? ¿Qué argumentos puede poner encima de la mesa el PP para defender un pacto con un líder secesionista después de llevar siete años criticando el pacto del PSC con ERC? Ha sido un error de Mas participar en la consulta independentista en estos momentos porque, en la supuesta negociación con Rajoy, su voto pesará en el debe de CiU. El PP le pedirá más, es decir, menos, para pactar.

La Voz de Barcelona

Zapatero, la mejor opción

Zapatero dirá el 2 de abril que no repite a una posible reelección. Así se filtró a tres periódicos (El País, El Mundo y Público) este domingo. El objetivo sería despejar la duda antes del 22 de mayo, fecha para las elecciones municipales y autonómicas (menos en Cataluña, País Vasco y Galicia). Según esta información, Zapatero basa en tres aspectos su decisión política: (1) las encuestas son malas para él (y para el PSOE) y no hay visos de mejora, (2) las expectativas económicas no son buenas y (3) la presión interna del partido, para que tome una decisión lo antes posible, es ya casi insoportable. Al ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla (PSOE) no le parece una buena decisión, lo explica aquí. En diciembre de 2009, el profesor de Esade José Luis Álvarez advertía en las páginas de El País: Zapatero no debe repetir en 2012 y debe abrir el proceso de sucesión lo antes posible. Queda solo un año para las elecciones de 2012 y Zapatero y el PSOE deben decidir.

1. José Luis Rodríguez Zapatero. Sería la mejor opción para el partido a medio plazo. Todo indica que el PP volverá a la Moncloa. El sistema electoral y de partidos en España no da para mucho juego. Se suele votar a la contra (“al menos malo”, se suele decir) por lo que el handicap para el PSOE no es solo la marca Zapatero, son los ochos años de Gobierno. Si el presidente y líder del PSOE gana en 2012, mete al PP en una crisis interna y un sálvese-quien-pueda sin precedentes. Si la apuesta es Zapatero’12 y no gana, el PSOE tiene justificada la renovación. No dejaría lastre para el candidato de 2016. José García Abad explica en su Maquiavelo de León (2010) que Zapatero es un animal político: si se presenta es para ganar. Su decisión será más demoscópica que conveniente para el partido.

2. Alfredo Pérez Rubalcaba. Es el nombre que más suena desde hace unos meses. La última remodelación del Gobierno lo situó de ministro del Interior, vicepresidente primero y portavoz. Es el hombre fuerte del Gobierno. Es el Gobierno, incluso. Tiene la mejor agenda de contactos de España. Un estadista de los de la vieja usanza. La información es poder y Rubalcaba es sinónimo a información. Se siente cómodo en un segundo plano. Sin embargo, tiene un gran problema para ser candidato del PSOE, su pasado. Algo irreparable políticamente. Fue ministro y portavoz en los gobiernos de Felipe González. Demasiado fácil para el PP. Sería su última oportunidad de liderar una candidatura.

3. José Bono. Siempre dispuesto. Tiene su espinita clavada. Perdió el 35 congreso del PSOE por cuatro votos contra Zapatero. Si bien este le ha recompensado oportunamente (ministro, primero, y presidente del Congreso, después), sueña con ser presidente del Gobierno. Podría ser una opción de transición, si Zapatero decide, finalmente, no presentarse en 2012 y -con la derrota asegurada- tutelar el camino (lo más rápidamente posible) al candidato de 2016.

4. Carme Chacón. Es la favorita de Zapatero. Mujer, joven y bien valorada en las encuestas (como la de The Wall Street Journal de 2008). La primera ministra de Defensa. Ha sido miembro de la mesa del Congreso. Y es catalana, del sector no nacionalista del PSC. Esto puede ser un handicap o una ventaja. Esa apuesta la jugará el PSOE. Cataluña no solo es un granero de votos socialistas en elecciones generales (no así en autonómicas) sino que, además, CiU evita que el PP obtenga un mayor número de congresistas que en otras CCAA. En 2008, la distancia entre socialistas y populares fue de 17 escaños. Sin embargo, una derrota en 2012 la dejaría tocada para 2016. Dependería de la ventaja que el PP obtuviera en el Congreso.

5. Un nuevo Zapatero. En 2004 nadie conocía al actual presidente. Era congresista pero el sistema de partidos permite que los electores no conozcan más que a los mediáticos o líderes de partido. ¿Alguien ha preguntado en las calles de Barcelona quién fue de dos en la lista del PSC en 2008? ¿Y de uno? Zapatero conseguía su escaño por León. Apostó en el 35 congreso del PSOE. Y ganó. Había formado un equipo que luego fue pasando por el Gobierno (Trinidad Jiménez, Jesús Caldera, Juan Fernando López Aguilar, José Blanco…) y fue quitándose de encima, mayoritariamente. Esta es la opción que defiende Sevilla. Él también formó Nueva Vía dentro del PSOE. Este hipotético candidato, como el resto, debería dar un paso al frente. Pero solo lo hará si Zapatero decide no presentarse. Todos esperan. El 2 de abril lo sabremos.

Y a Zapatero le llegó su guerra

Basta. Eso es lo que se debió de escuchar en la reunión celebrada en París este sábado. Pudo haber sido Nicolas Sarkozy. De hecho, han sido aviones franceses los primeros en atacar objetivos libios. Lo hicieron a las 17:45 horas (en España) del sábado. Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia lideran la coalición que tiene el mandato de la ONU. Resolución 1973/2011 del Consejo de Seguridad. Además, otros 12 países, entre ellos España, forman parte de la operción Odissey Dawn -como la llaman desde el Pentágono y cuyo nombre ya se utiliza para una misión humanitaria- u Operación de apoyo al pueblo libio-como la han bautizado en Defensa-.

1. Zapatero ya tiene su guerra. En 2004, uno de los temas más recurrentes del entonces candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno fue el no a la guerra de Irak. Zapatero canalizó el malestar general de la ciudadanía con esa guerra. España no estuvo en aquella guerra (2003). Pero sí la apoyó. La intervención militar terrestre no tenía el mandato explícito de la ONU. Aznar estuvo con Estados Unidos y el Reino Unido. Ahora es diferente. Al menos, de momento, la coalición militar solo controlará que Gadafi -objetivo: que se vaya o se rinda- no ataque a la población rebelde u oposición. La ONU no ha autorizado una invasión de Libia. La Liga Árabe no la respaldaría. La Unión Africana, incluso, se opone al ataque actual. Por lo tanto, no hay paralelismo político posible entre Irak (2003) y Libia (2011). Estados Unidos y los aliados esperan que la intervención sea rápida. Alargar mucho esta situación puede dividir al país en dos zonas irreconciliables y suponer un alto coste económico para los aliados. Sin embargo, esto es una guerra: se ataca al régimen libio y Gadafi se defenderá.

2. Con la de Libia, España ya participa en cinco conflictos. El Ejército español ya está en Afganistán (ISAF de la OTAN), Líbano (FINJUL de la ONU), Océano Indico (Operación Atalanta de la Unión Europea) y Uganda (EUTM de la Unión Europea). Con la operación contra Libia -unos 500 efectivos- tendremos alrededor de 3.500 militares en el extranjero. El Gobierno elevó en 2009 el tope máximo de militares en el extranjero, de 3.000 a 7.700. La ministra de Defensa, Carme Chacón, estuvo reunida con el Estado Mayor del Ejército este sábado (incluido con el JEMAD, que por la mañana acompañó a Zapatero en París). España participará directamente en la operación militar con cuatro aviones F-18, un avión de reabastecimiento en vuelo, una fragata F-100, un submarino y un avión de vigilancia marítima. El centro de operaciones militar de nuestros aviones será la base italiana de Decimomannu (en Cerdeña). Además, la fragata F-100 Méndez Núñez, el submarino S-74 Tramontana y un avión CN-235 de vigilancia marítima controlará que se cumpla el embargo de armas a Gadafi. El Gobierno pedirá permiso (los efectivos para actuar ya están en ello, los que se encargarán del embargo no se moverán hasta estar aprobado) el martes en el Congreso.

3. ¿Qué siente un dirigente político cuando toma decisiones que afectan a la vida y la muerte de otros hombres? Solo los que se ven en una tesitura de este tamaño pueden contestar a esta cuestión. Juan Pedro Quiñonero (corresponsal de Abc en Francia) se lo pregunta al propio Zapatero aquí. Se queja incluso de que el presidente del Gobierno solo respondió a dos preguntas en la rueda de prensa de París. También se quejó de esto Sonia Sánchez (Telecinco). Zapatero no puede estar pasándolo bien, pero siempre ha defendido acciones militares con el aval de la ONU. El ataque a Libia lo cumple. Nos guste más o menos, los grandes países del mundo participan en los proyectos importantes a nivel internacional. Este es el primer proyecto de gran calibre para Zapatero. Es el maldito juego de la diplomacia (el mismo que ha permitido, durante años, vender armas a Gadafi). Zapatero ya sabe lo que es gobernar un país. Algo que no es cuestión ideológica.

Del “error” al esperpento pasando por la mentira

En política, una mentira puede tener más capacidad de movilización (en contra) que una mala gestión o una torpe actuación. Las personas perdonan (el error) pero no olvidan (la mentira). Al ex presidente de Gobierno José María Aznar (PP) le perseguirán siempre tres palabras armas-destrucción-masiva. ¿Dónde están? Bill Clinton estuvo a punto de dejar la Casa Blanca por mentir. Fue infiel. No importa, en lo político. Lo negó. Era verdad. La infidelidad se convirtió en mentira. Ya era un problema político.

La vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega (UDC), no es licenciada en Psicología. Le falta una asignatura y media. No se necesita ningún título académico para ejercer un cargo político; es una de las claves de los sistemas democráticos. Sin embargo, en la web del Gobierno autonómico apareció como si fuera licenciada. Lo rectificó. Pero mintió. Se ha montado un esperpento. Veremos cómo acaba.

1. La noticia fue que rebajó su currículo. El pasado 11 de marzo, un diario digital publica que la web oficial de la Generalitat ha rectificado a la baja el currículo de Ortega. Luego hemos sabido que esta información se la pasó uno de los partidos del Parlamento de Cataluña. Dejó de ser licenciada en y pasó a ser formada en. La noticia corrió como la pólvora por otros digitales, blogs y redes sociales.

2. Ortega pide disculpas por un “error involuntario”. Tres días después, dejando pasar el fin de semana, la vicepresidenta autonómica pide disculpas en su blog personal, que escribe y gestiona ella misma. “En mi curriculum vitae se transcribió, erróneamente, que yo era licenciada en Psicología”, escribe. Reconoce que estudió casi toda la carrera pero no finalizó la licenciatura. Pide “disculpas públicamente” e indica que también ha hablado con Artur Mas, presidente de la Generalitat.

3. Un “error involuntario” no puede ser tecleado por uno mismo. Si bien para la web oficial puede caber el “error involuntario” de la dirigente política -no es ella la que gestiona, ni tan si quiera escribe, el sitio de la Generalitat-, no cabe para su blog personal. Es aquí donde su “error” se convierte en mentira. En su blog (que puso en marcha en noviembre de 2008) ella misma escribió el 29 de octubre de 2010 que era licenciada en Psicología. Atribución que desaparece tras saltar esta noticia a los medios.

4. Mantener la mentira es decir dos mentiras. La casualidad hizo que esta misma semana, el martes, Ortega tuviera programada una comparecencia ante el Parlamento de Cataluña. Según declaran sus rivales políticos no tenían pensado tocar el tema, pero al finalizar la primera intervención, la vicepresidenta autonómica se refiere al caso de su currículo: “Mi licenciatura está pendiente de una asugnatura y media. [...] No vean ninguna intencion de obtener ningún beneficio. [...] Los que me conoce bien lo saben, no acostumbro a decir mentiras”. Y pide disculpas. Sin embargo, deja el camino libre para que todos los portavoces de los distintos grupos parlamentarios incidan en el tema. Todos la critican. Algunos piden más información del “error” en la web oficial. ¿Quién lo cometió? Solo uno, Alfons López Tena, pide su dimisión. Lo hace con unas formas poco educadas. Le recuerda, además, que “ha vuelto a mentir”.

5. La mentira convertida en esperpento. El asunto colea todavía y este viernes, Josep Antoni Duran i Lleida (UDC), jefe de filas de Ortega, sale en su defensa en una carta pública. Recuerda un caso pendiente de López Tena cuando este era notario. Ya no podrá volver a ejercer como tal. Le acusan de una irregularidad. Si quiere volver se le abrirá expediente sancionador, y quizás penal: “Tú no has falsificado ningún documento público, ni tan solo un documento privado. No es lo mismo un error en un currículo que, por ejemplo, un notario deje en blanco unas hojas de su protocolo, y ya me entiendes de qué te estoy hablando”. En pocas horas, López Tena responde a Duran con duras acusaciones de corrupción y cosas peores. Así están las cosas.

La Voz de Barcelona

Gana Hereu, pierde Tura, ¿Trias alcalde?

Ganó Jordi Hereu. Las primarias del PSC en Barcelona se resolvieron por amplia mayoría para el alcalde de Barcelona, ganó en la urna de los militantes (1.337 contra 805) y también en la de los simpatizantes (1.147 contra 864). Perdió Montserrat Tura.

La diputada autonómica lleva, en menos de tres meses, dos derrotas de considerable magnitud. El 28 de noviembre formó ticket con José Montilla en las autonómicas, este fin de semana se ha quedado fuera de encabezar la lista del PSC el próximo 22 de mayo.

Hereu se ve fuerte. No en vano ha ganado contra viento y marea. Se ha convertido en el primer alcalde de España que ha tenido que superar unas primarias para poder repetir como alcaldable. Insólito. Tiene su mérito. Sin embargo, la verdadera cita está en mayo y su rival no será alguien que no reside en Barcelona. Xavier Trias (CiU), ex consejero autonómico con Jordi Pujol y que ya ha perdido dos elecciones municipales contra el PSC, es el favorito, según las encuestas.

¿Podrá Hereu recoger el impulso de las primarias socialistas y darle la vuelta a los sondeos? ¿Se volcará el PSC con su candidato, aunque no lo fuera hace tan solo 24 horas? ¿Estamos preparados para que el PSC no sea el más votado pero pueda formar un tripartito (con ICV-EUiA y ERC) en el Ayuntamiento de Barcelona para mantener la única plaza fuerte socialista que queda? ¿Se atreverá Tura a intentar liderar el PSC a partir del próximo otoño?

SesiónDeControl.com