El PSC está preparando el proceso de primarias que, por primera vez en Cataluña, será a través de un sistema abierto a la ciudadanía. El objetivo es acercar el partido a las personas y elegir al candidato socialista para la próxima cita electoral, prevista para 2014. Tras el peor resultado de su historia en unas elecciones autonómicas, Pere Navarro se hizo con la dirección del partido, sustituyendo a José Montilla, y ha confiado, entre otros, en Daniel Fernández, congresista y secretario de Organización del PSC. Es uno de los máximos responsables de la renovación total del PSC.

Daniel Fernández, el primero por la izquierda, junto a Pere Navarro, Antonio Balmón y Manel Bustos, la cúpula del PSC (foto: PSC).
En una entrevista para LA VOZ DE BARCELONA, Fernández ha explicado la posición del PSC sobre el pacto fiscal propuesto por CiU, también ha defendido la inmersión lingüística, que excluye el español como lengua vehicular en las escuelas de Cataluña, ha abogado por más políticas de izquierdas en Europa, con la esperanza que trae la socialdemocracia encabezada por el francés François Hollande, y el objetivo que se ha marcado el PSC a corto plazo: apoyar a la Generalidad para que salgamos de la crisis lo antes posible.
¿Qué sensación hay en el PSC tras la victoria de François Hollande y lo que esto significa para Europa?
Si la victoria de Hollande sirve, y esperamos que sí, para que la política ideológica de control del déficit sea superada por una política económica mucho más razonable, que es combinar el déficit con políticas de crecimiento, es una buena noticia. Pero no solo para los socialistas, es una buena noticia para cualquier catalán, o español, que sea consciente de que si seguimos por esta vía, la del déficit cero, podemos acabar exhaustos. Tenemos la esperanza de que la victoria de Hollande contribuya a cambiar la política económica en la línea socialdemócrata, que defienden distintos economistas de prestigio y que aplica Obama desde hace varios años (totalmente distinta a la que aplica Angela Merkel)… y que quiere el SPD alemán, que espero juegue un papel muy relevante en Alemania tras las próximas elecciones. Nunca la victoria de un socialista en Francia ha sido tan importante para los intereses de Cataluña y España.
Bueno, esto último está todavía por ver.
Sí, bueno, por eso digo si Hollande, realmente, consigue cambiar la política económica en Europa.
¿Qué límite marcan el PSC y el PSOE en el déficit público, ya que reniegan del déficit cero?
No quiero entrar en discusiones aritméticas. Es bueno que el déficit esté controlado, pero hay determinados objetivos de déficit que si se pueden conseguir en cinco o en seis años, y no en dos, permiten no acabar de estrangular la economía. Por lo tanto, lo primero es que no podemos hacer de esto un dogma; y en segundo lugar, la experiencia nos demuestra, tras la crisis de 1999, distinta pero en algunos aspectos parecida a la que tenemos ahora, que es imposible salir de un agujero como este si no consensuamos objetivos de déficit razonables, que la sociedad pueda asumir. De lo contrario, lo que hacemos es quitarle el oxígeno a un enfermo que ya está en una mala situación.
Entonces, la diferencia con el PP es una cuestión de plazos.
Nosotros estamos en contra del déficit cero porque creemos que el déficit es un instrumento que tiene que ser utilizado en las épocas de recesión para animar la economía, de la misma manera que en las épocas de bonanza lo que hay que hacer es ahorrar. Otrosí, como hay un problema de déficit, ciertamente, lo que decimos es que los plazos que se aplican en estos momentos se revisen y vayamos a plazos más razonables.
¿No se habrán pasado de frenada apoyando a Hollande desde el PSC, no? Lo digo porque el día de la segunda vuelta hicieron un acto en la sede del PSC y hacen referencias constantes al nuevo presidente francés. Hollande podría hacer cosas que no ha prometido.
Insisto, Hollande es una esperanza. Como todas las esperanzas, luego, han de ofrecer resultados. Ahora bien, Hollande no va a hacer milagros. Pero si tenemos al frente de Francia a una persona que cree en Europa, que cree que son necesarias políticas de crecimiento y, además, no tiene una visión despectiva de lo que es España y el sur de Europa, sino que es más bien comprensiva, entonces tenemos un aliado. Sarkozy tal vez era un buen aliado de Mas y Rajoy, pero no ha sido un buen aliado de España en el terreno económico. Sí lo ha sido, y no me importa reconocerlo, porque ha sido así, en el terreno de la lucha contra el terrorismo.
¿Qué cree que le pasa a la izquierda que no recibe un apoyo social considerable (al margen de Hollande) como hace unos años?
Acabamos de ganar en Renania del Norte-Westfalia.
Sí, pero ganan en regiones con peculiaridades concretas.
En Renania del Norte-Westfalia hay 18 millones de habitantes.
Sí, pero en España han perdido todas las Comunidades Autónomas importantes, y en Andalucía gobiernan pero no son los más votados. Y Cataluña se ha considerado históricamente como una región con tradición de izquierdas…
Yo se lo discuto. Creo que en Cataluña ha habido una tradición muy fuerte de izquierdas, pero también ha habido una tradición muy fuerte conservadora que empieza con Prat de la Riba y le sigue la Lliga, que fue hegemónica durante mucho tiempo, por lo que en Cataluña ha habido ambas tradiciones.
En cualquier caso, ¿qué le pasa a la izquierda ideológicamente que no está llegando a la población?
Se lo resumo con dos puntos. A corto plazo, el problema que tiene la izquierda es que debe ser útil para salir de la crisis. Y para ser útil para la salida de la crisis hay que cambiar la política económica en Europa. Si nosotros conseguimos cambiar la orientación de la política económica en Cataluña, España y Europa estaremos siendo útiles. Estaremos dando esperanza a la gente. Si fracasamos, no seremos útiles. A medio y largo plazo, más allá de la crisis, si se puede hablar más allá, hay que reconocer que la socialdemocracia no tuvo la suficiente ambición para cambiar o para fijar ciertas reglas que, por ejemplo, en el terreno de los mercados financieros hicieran imposible lo que ha pasado. La izquierda tiene la obligación de, viendo lo que ha pasado en los últimos 30 años, volver a posiciones más ambiciosas, más de cambio, más radicales en el sentido de ir a la raíz de los problemas. Esto significa que temas que no estaban en la agenda de la socialdemocracia hace diez años ahora sí lo están. Por ejemplo, la regulación de los mercados financieros con impuestos sobre las transacciones financieras en Europa. Esto lo pide el Partido Socialista Europeo desde Dinamarca hasta Ceuta y Melilla.
Al estilo de la Tasa Tobin.
Sí, pero desarrollada, porque solo sería en el marco europeo y sería, por lo tanto, una evolución de la Tasa Tobin. Y con el dinero se podría crear un fondo para la reconstrucción de la Unión Europea.
¿Una medida así no puede hacer que el dinero se vaya de Europa a Asia o a Estados Unidos?
Habría que estudiarlo a fondo pero esta posibilidad se está trabajando, también, en los fondos internacionales aunque está el veto de dos o tres países que lo quieren hacer imposible, entre ellos Estados Unidos, y sin Estados Unidos es imposible realizarlo. Hay un riesgo, está claro. Pero esto se puede hacer si, en combinación, la estructura política gana más peso, es decir si tienes más Estados Unidos de Europa, más política fiscal europea, más política internacional europea, más defensa europea, una cosa va con la otra. Más propuestas: la creación de un programa europeo contra el desempleo juvenil. Es una propuesta del SPD alemán y del Partido Socialista Europeo, y especialmente necesario en países como España, con una elevada tasa de desempleo juvenil. Por lo tanto, los socialistas europeos tendrán que ser más ambiciosos porque se ha demostrado que la victoria ideológica conservadora de menos Estado y menos regulación nos ha llevado, precisamente, a un escenario que está siendo negativo
Hablemos del PSC. Han puesto en marcha el proceso de primarias, ¿solo quieren dos candidatos? Se comenta que ustedes, la dirección, no quieren que aparezcan cuatro, cinco o seis candidatos a encabezar la lista del partido en las próximas elecciones autonómicas porque eso podría significar visualizar una división interna.
Yo estaré encantado. Cuantos más candidatos se presenten significaría que más miembros del partido tienen la ambición, las ganas, la fuerza y la voluntad de ganar las elecciones a un presidente [autonómico] que está mostrando sus limitaciones como Artur Mas.
¿No se puede ver esto, que se presenten muchos candidatos, como falta de liderazgo interno?
Yo creo que no. No podemos entrar en contradicciones. Queremos abrir el partido, queremos participación, queremos que la gente se moje… pues cuantos más candidatos, mejor.
¿Un proceso así, abierto a la ciudadanía, no es un riesgo para el PSC?
Tenemos que decidir el procedimiento pero la decisión inicial es que fuera abierto.
¿Pero no es un riesgo en una sociedad tan cainita, no somos Francia, ni Italia, ni menos aún Estados Unidos, donde las elecciones primarias tienen tradición?
A los partidos de izquierdas la gente nos reconoce virtudes sobre todo en dos terrenos. Somos los más adecuados para asegurar servicios públicos como la sanidad, la educación, las pensiones y los servicios sociales; pero también nos reconoce, y se dice menos, que somos los más adecuados para intentar abrir procesos de participación y democracia, y esto se valora especialmente por nuestro electorado. La derecha, en cambio, aparecía, y digo aparecía, porque en los últimos meses ha dejado de aparecer, como la más adecuada para solventar los problemas económicos. Pero es cierto que puede parecer que hemos hecho más énfasis en lo que tiene que ver con el Estado del bienestar que con lo que tiene que ver con participación política. Abrir un proceso como el de primarias abiertas es dar respuesta a este anhelo más allá de los riesgos que pueda tener; pero bienvenidos los riesgos si el objetivo es fortalecer el proyecto político por que más gente tiene capacidad de decidir.
Hace unos días, una encuesta publicada en El Periódico auguraba un descenso de los partidos de derechas y una subida de las formaciones de izquierdas. Pero el PSC mantenía los 28 escaños (en el mejor de los casos, 29) que es el peor resultado de su historia. ¿Qué lectura se ha hecho en el partido de esta encuesta?
Soy sincero. Con la que está cayendo, responsables políticos preocupados por si en una encuesta suben o bajan un escaño me parece una obscenidad.
Sí, pero el objetivo del PSC será gobernar, ¿no?
No, el objetivo ahora del PSC es ayudar a salir de la crisis, por eso hemos tendido la mano a Mas varias veces sin conseguir un compromiso y una respuesta mínimamente solvente. Este es nuestro objetivo. Ahí está nuestra ambición más allá de la encuestas que irán apareciendo en los próximos meses. Dicho esto. Tenemos un proyecto a medio plazo y, en este proyecto, somos conscientes de que la recuperación de la confianza en nosotros no va a ser automática porque nosotros hemos tenido responsabilidades en gobiernos que gobernaban hace poco tiempo. Y recuperar esa confianza significa mucho trabajo, mucho hablar con la gente, escuchar a la gente, estar con ellos… En este sentido, que hoy una parte del desgaste ya muy relevante que está teniendo la derecha, que se está demostrando inútil para sacarnos de la crisis… que una parte de ese descenso no se incorpore a nosotros nos parece que es razonable. Todavía nos queda un camino por recorrer.
¿No será por falta de desconfianza, no solo por desconocimiento? ¿Qué opina de que la suma de escaños de ERC e ICV-EUiA, según la encuesta citada, supere a los del PSC?
También la presidenta del PP catalán hizo un congreso con una bandera que era superar al PSC como segunda fuerza en Cataluña y a la semana ha salido la encuesta en la que baja cinco escaños. Tenemos que intentar ir un poco más allá del día a día de lo que significa una encuesta. Nosotros somos conscientes de que recuperar esa confianza necesita un tiempo. Y creemos que en periodos de crisis tan profundos son los partidos que han tenido menos responsabilidad de gobierno los que tienen una cierta tendencia a crecer. Esto es habitual en todos los países. Ahora bien, la alternativa al actual gobierno de CiU solo pasa porque en el eje de esa alternativa esté el PSC.
Es evidente, pero la distancia, aunque se acorta, da la sensación de que…
Cuando los ciudadanos tengan que decidir si este Gobierno [autonómico] no da más de sí y si quieren otro gobierno, el primer partido de la oposición y por lo tanto el eje de alternativa será el PSC. También trabajaremos para que esa posición sea dimensionalmente más amplia. Más allá de subidas y bajadas, lo relevante de estas encuestas no es la intención de voto sino que de una manera muy clara la sociedad catalana hoy no confía en el actual gobierno y, lo que es peor, cree que con el actual gobierno vamos a peor. Nos vamos a dedicar a que el proyecto del PSC sea ilusionante.
¿Está descartada la sociovergència?
Más allá de conceptos políticos, nosotros lo que decimos es que si el Gobierno [autonómico] quiere hablar con nosotros en serio y tenernos en cuenta para salir de la crisis, ahí estaremos. En esa mesa vamos a estar siempre, para hablar de políticas de crecimiento, para hablar de políticas de fiscalidad. Tenemos un Gobierno [autonómico] que habla de pacto fiscal pero en cambio las potestades fiscales que tiene, por ejemplo, en el Impuesto de Sucesiones no las pone encima de la mesa. Es una contradicción brutal. ¿Cómo vamos a pensar que Mas habla en serio de pacto fiscal si aquella política fiscal que ya está en sus manos se niega a aplicarla? Al mismo tiempo que somos un partido que quiere ayudar decimos que hay líneas rojas que no vamos a pasar. Si la crisis es la excusa para desmantelar estructuras del Estado del bienestar, sanidad o educación, que son fundamentales para la mayoría de los ciudadanos, el PSC estará en frente.
Hablemos del pacto fiscal, ya que usted lo ha citado. ¿Con qué argumentos defiende el PSC que Cataluña no puede tener el concierto económico que sí tienen el País Vasco y Navarra?
Lo que queremos son los mismos resultados económicos que da el concierto económico.
Eso es el concierto económico.
No, eso no es el concierto.
En la práctica, sí…
Una cosa es el modelo y otra cosa son los resultados. Lo que digo es que el modelo que tiene que tener Cataluña -un modelo definido en el Estatuto de Autonomía-, el resultado en términos económicos, ha de tender a que sea el mismo que el concierto económico.
¿Que la Generalidad recaude?
No, eso es el procedimiento.
Concréteme, entonces…
Nuestro objetivo es que, al final, el modelo catalán ofrezca en gasto per cápita un resultado similar al del concierto. Eso es un objetivo económico.
No parece muy de izquierdas hacer el cálculo per cápita, ¿no? ¿Qué hacemos, entonces, con Extremadura y Castilla-La Mancha?
La gran diferencia que hay hoy no es el gasto per cápita entre la Comunidad de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía, por ejemplo, la diferencia es lo que hay entre Navarra y País Vaco y el resto de España. No discuto jurídicamente el concierto económico. Pero lo que no es aceptable es que los resultados de ese modelo impliquen esas desiguldades que se dan ahora. ¿Cómo se soluciona eso? Negociando un cupo, un cupo que sea más justo para todos.
Ya. Pero en una negociación si el que tiene la llave, en terminología nacionalista, dice que el cupo no lo renegocia…
La llave ahora quién la tiene, ¿Angela Merkel? ¿De qué hablamos?
Del cupo. Pero si el Gobierno autonómico del País Vasco dice que no se mueve, el Gobierno nacional no puede hacer nada.
El cupo se renegocia cada cinco años. Y en esa negociación cada uno tiene los instrumentos que tiene.
Exacto.
A mí me gustaría que el debate sobre el pacto fiscal, en el que CiU no aplica las potestades fiscales que tiene, no solo se hablara del fuero sino también del huevo. Quiero un modelo que me asegure que el resultado va a ser un incremento del gasto per cápita en Cataluña y que lo haga más equilibrado con el resto de España.
Es decir, hay que quitarlo de la caja común que va a otra Comunidad.
No, no…
Si la Generalidad tiene un resultado final como el del concierto económico, el Estado sería inviable, ya que Cataluña es una de las cuatro CCAA en las que sus ciudadanos aportan más.
Sí, pero ¿es justo que por vivir en un sitio u otro se tenga un gasto per cápita que duplique otro sitio?
¿No sería más justo eliminar el concierto económico del País Vasco y Navarra?
No digo eliminar el concierto, pero sí que a la larga el resultado del concierto tiene que ser el mismo que el resultado de aquellas CCAA que no lo tienen. Es un proceso, no es un tema de un año.
Entonces, las cuentas del Estado no cuadrarán nunca.
Sí, si por ejemplo superamos la fase de crisis y entramos en una fase de crecimiento, que habría más renta a repartir. Pueden cuadrar si hay un plazo razonable, sabemos que los procesos necesitan su tiempo. ¿Aceptamos que por vivir en dos CCAA se tiene el doble de gasto per cápita que por vivir en las quince restantes?
No parece razonable, pero ¿es la solución aplicar el concierto económico o el resultado de este en otras CCAA?
Insisto, la tendencia ha de ser la misma. Y se ha avanzado. Es decir, se puede avanzar.
Era cuando había dinero en la caja común y el momento en que más hubo.
Se pactan los tiempos, se miran los contextos… El objetivo tiene que ser que en España un ciudadano de Barcelona, un ciudadano de San Sebastián y un ciudadano de Córdoba tengan un gasto per cápita similar, es un objetivo plenamente socialdemócrata.
En poblaciones con alta concentración de población el gasto per cápita se puede equiparar pero no en CCAA que son grandes extensiones de kilómetros y tienen poca población. Por ejemplo, tener un hospital en Badajoz siempre será más caro per cápita que en Barcelona o Madrid.
El salto se da entre las CCAA forales y las no forales. La dispersión de población necesita un coste más alto, se puede entender. Pero una gran urbe tampoco puede ser penalizada. Las bolsas de pobreza en las grandes urbes metropolitanas son mayores que en las zonas intermedias del país. Y esto también lo hemos de tener en cuenta.
Si el PSC no defiende el concierto económico y el Gobierno no puede conceder ningún concierto a ninguna Comunidad, ya que es una cuestión constitucional, ¿por qué el PSC no dice claramente que la Generalidad no va a tener un pacto fiscal al estilo del concierto económico vasco y navarro?
Lo que no queremos es engañar a la gente…
Precisamente, por eso. Habrá una nueva financiación pero en el marco de la LOFCA y dentro del Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero no habrá un pacto fiscal bilateral como el que tienen el País Vasco y Navarra.
Los pactos fiscales han tenido elementos de bilateralidad.
Sí, pero dentro de la LOFCA.
El modelo actual que tenemos lo pactaron Montilla y Zapatero, y luego se amplió, pero su origen es bilateral. Por lo tanto, el debate es falso. Todos los procesos han sido bilaterales y multilaterales. Todos. Todos los procesos de financiación han sido bilaterales y multilaterales. Es más, primero han sido bilaterales entre los gobiernos de España y de la Generalidad. Por eso, si un pacto fiscal es eso, ya tenemos un pacto fiscal. Lo que queremos es un nuevo pacto fiscal sobre la base del que tenemos. ¿Es el concierto económico? No, evidentemente. Como tampoco lo es, ya, la nebulosa propuesta de Mas.
En los próximos días habrá una cumbre entre todos los partidos del Parlamento autonómico para tratar el pacto fiscal que propone el Gobierno autonómico. Cada partido propone una cosa diferente, ¿qué espera que salga de la reunión?
Lo que espero es una cosa, que haya un diálogo y una negociación sobre el pacto fiscal. Que no se nos plantee como un contrato de adhesión. Si lo que Mas pretende es que el PSC firme un contrato de adhesión entonces es que no está por el pacto fiscal, que está por la ruptura y que está en un camino que nos lleva a un callejón sin salida.
Francesc de Carreras escribió recientemente un artículo en La Vanguardia en ese sentido. ¿Cree que Mas está en un callejón sin salida en este tema?
Creo que hay sectores de Convergència que quieren el pacto fiscal, creo que Unió quiere el pacto fiscal, pero hay un núcleo de dirigentes de Convergència que no quiere el pacto fiscal. El pacto fiscal es, para estos, la ruptura fiscal para promover la secesión, que es a lo que aspiran. Quieren que fracase el pacto fiscal. Pero es un debate interno que han de superar ellos. Si Mas quiere el pacto fiscal, estaremos; si quieren ir por el camino de la secesión, nos tendrán en frente.
Entre el pacto fiscal y la secesión, está la independencia económica, que defiende, por ejemplo, Unió. ¿Dónde situamos al PSC?
Si CiU lo que plantea es que el pacto fiscal es el primer paso para la independencia, ¿quién va a pactar con ellos?
Hablemos ahora de un tema muy sensible como es el de la inmersión lingüística. El PSC defiende la inmersión lingüística. El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han advertido de que este sistema se ha de modificar. ¿Por qué sigue enrocado el PSC en la defensa de la inmersión?
Nosotros creemos que convertir el tema lingüístico en un tema de país es artificial, negativo, y es algo que no tiene nada que ver con lo que pasa en las escuelas. No solo no vamos a jugar a esto sino que vamos a ponernos en frente. El modelo está consensuado y es un modelo que está avalado por sentencias del Tribunal Constitucional.
Las sentencias dejan muy claro que el modelo no puede permitir la exclusión del español como lengua vehicular y utilizan el término conjunción lingüística. Si el modelo no permite esta conjunción hay que cambiarlo. Esto es lo que dicen las sentencias. Mi pregunta no es tanto sobre lo que defiende el PSC, que ya lo sabemos, sino, ¿por qué sigue defendiendo lo contrario a lo que han dictado los tribunales, que son los encargados de interpretar las leyes?
Esto nos llevaría a otro debate, sobre si el PSC tiene que estar de acuerdo con todo lo que dicen los tribunales. Una cosa es que las sentencias, en principio, tienen que acatarse y tienen que ejecutarse, y otra cosa es estar de acuerdo con un matiz. El PSC lo que defiende es que el modelo [de inmersión lingüística] es un modelo de éxito y no vamos a hacer de esto un tema de confrontación. Y de ahí no vamos a movernos.
Entiendo que no quiera tocar el tema porque es delicado para el PSC, pero ¿por qué el PSC no da un paso adelante y defiende que en las escuelas de Cataluña se pueda estudiar en ambas lenguas oficiales? ¿No cree que desactivaría parte del discurso del PP y del de Ciudadanos? Las sentencias son muy claras y dejan a la Generalidad que establezca las proporciones de asignaturas en catalán y asignaturas en español, pero dejan muy claro también que la proporción debe ser equilibrada y proporcional. Es decir, no puede ser, como ahora, que se den el 100% de las asignaturas en catalán y el 0% en español?
¿Dónde ?
En las escuelas de Cataluña…
¿Sí?
En las públicas…
¿No se da lengua castellana?
Sí, ¿y el resto de asignaturas?
¿No se da alguna asignatura en castellano?
¿Dígame una escuela pública en la que se dé una asignatura en castellano?
Ya se lo diré
¿Dígame una?
Ahora no se lo voy a decir…
Me gustaría conocer una escuela pública en Cataluña que cumpliera las sentencias de los tribunales en relación al tema lingüístico. Insisto, ¿por qué el PSC sigue enrocado en la inmersión lingüística? Dudo que el electorado del PSC esté a favor de la inmersión lingüística.
El electorado del PSC, y las familias que votan al PSC, están satisfechas porque al final de la educación sus hijos hablan, leen y escriben castellano y catalán perfectamente. Esto es lo que está pasando. Y es también mi propia experiencia personal. Nuestro electorado lo que quiere es que los niños salgan de la escuela obligatoria sabiendo bien catalán, castellano y, si fuera posible, inglés.
¿Cree realmente que los niños en Cataluña, inmersionados en catalán, saben escribir igual que los niños de otra ciudad de España, que escriben cada día todas sus asignaturas en español?
Los datos…
Los datos, no, porque los informes que se hacen en Cataluña se hacen en catalán; y en el resto de España, en español, porque son informes que evalúan el conocimiento de la comprensión lectora, pero no de la lengua castellana.
Yo he visto informes e informaciones que comparan el nivel de castellano entre los niños de Cataluña y los de otras CCAA.
Pues dígame qué informes son esos.
Es más, en Cataluña los niños sacaban mejores notas.
Si ese dato fuera real, o los niños de Cataluña son muy listos o los del resto de España son muy tontos, ¿no cree?
Los niños tienen la capacidad de aprender dos o tres idiomas con toda facilidad. Aprenden dos, tres y cuatro idiomas si hace falta. Están en la edad de aprender idiomas. Hay gente de Berga, por ejemplo, que sabe perfectamente castellano y catalán.
Sí, casos concretos siempre hay…
Casos concretos, no.
Acabamos. Defíname conceptualmente Cataluña.
Es una nación.
¿Y España?
Una nación de naciones. Además de ser un Estado. ¿Le ha gustado?
Lo de Cataluña lo esperaba, lo de España, sinceramente, no. ¿Qué es una nación de naciones?
Sí. Me considero que formo parte de la nación catalana y también de la nación española.
¿Y de la nación barcelonesa? ¿Y de la europea?
Sí, aspiro algún día a poder formar parte de la nación europea, que ahora no existe. Para mí, Cataluña es una nación y España, también lo es. Si puedo tener dos naciones, por qué tengo que prescindir de una.
¿Y qué define a una nación?
Acabaríamos en Renan.
Si acabamos en Renan no puede tener dos naciones.
Sí, porque somos un caso especial. Porque España no es Francia, ni Alemania, ni Portugal… lo que diferencia a España es que hay gente en Cataluña que nos consideramos que tenemos dos naciones. El origen de la España actual es el fracaso de dos nacionalismos, el español que quería una nación a la francesa; y el fracaso de los nacionalismos periféricos que querían crear un Estado-nación. Fruto de estos fracasos es lo que tenemos ahora.
¿Y el sistema autonómico no da cabida a todos, nacionalistas españoles, periféricos y no nacionalistas, renunciando todos a algo?
Espero que el nacionalismo español siga fracasando y que los nacionalismos vasco y catalán sigan, también, fracasando. Algunos, como yo, no estamos dispuestos a renunciar a las dos naciones que tenemos. España, además de Estado, es nación. Y Cataluña, además de nación, es Estado. ¿Cuál es mi ambición? La nación europea. Espero no ser nunca nacionalista pero si tengo que serlo alguna vez, lo seré de la nación europea.
La Voz de Barcelona