El blog de Daniel Tercero

Todo se lo debo a ellos

Los océanos de Navarro

Las encuestas siguen augurando descensos al PSC, Navarro no controla al partido internamente, Ciudadanos apunta a una opa hostil, Sánchez-Camacho y Herrera se disputan el liderazgo de la oposición en el Parlamento de Cataluña… Navarro tiene demasiadas batallas abiertas.

Pleno del Parlamento de Cataluña, con Pere Navarro en el centro (fuente: Parlamento de Cataluña).

Pleno del Parlamento de Cataluña, con Pere Navarro en el centro (fuente: Parlamento de Cataluña).

El Parlamento de Cataluña votó a favor de que el Gobierno y la Generalitat entablen una negociación que finalice con la celebración de un referendo independentista. La propuesta fue presentada por el PSC y es la misma que se votó en el Congreso hace solo unos días, a propuesta de CiU. Ahora, este miércoles, en la Cámara autonómica la iniciativa del PSC contó con 104 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones.

La votación es entendida como respuesta de Pere Navarro a la jugada de los nacionalistas en el Congreso, que provocó la división del grupo parlamentario del PSOE, en el que se incluye el PSC. Estos votaron a favor, y la formación que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba, en contra. Sabedores en CiU de esta división, no dudaron en plantearla abiertamente en la Cámara Baja.

“El tonto útil de CiU”

En el debate del Parlamento de Cataluña, las buenas intenciones de Navarro se vieron diluidas por la posición del PP y de Ciudadanos, que votaron en contra, y las palmadas en la espalda al PSC por parte de CiU, ERC e ICV-EUiA, que votaron a favor. Para resumirlo, con palabras de Santi Rodríguez (PP): “Nunca más el señor Navarro podrá decir aquello que decía en una entrevista hace poco: jamás seremos el tonto útil de CiU”.

Más allá de esta propuesta concreta, el PSC sigue envuelto en una disyuntiva de difícil solución: acercarse a las posiciones de los partidos nacionalistas en la defensa de la celebración de un referendo independentista solo en Cataluña -aunque sea para votar no- y conciliar su alianza con el PSOE, si bien es solo en el Congreso, pues en el Senado ya van cada uno por su lado, y los de Rubalcaba no existen en Cataluña.

Esta debilidad está siendo utilizada tácticamente por CiU, como se vio con la presentación como iniciativa propia en el Congreso de un texto del PSC que el PSOE no respalda. Pero también Ciudadanos está macerando una opa hostil para hacerse con el electorado socialista que no esté por la labor de dividir la soberanía nacional, pues este es el fondo de aceptar o no la celebración de un referendo independentista en Cataluña.

“Caballo de Troya del separatismo”

Albert Rivera, diputado autonómico y líder de Ciudadanos, escribió este miércoles una línea más para completar esta opa, pegando dialécticamente duro donde más duele en el PSC:

“¿Hasta cuándo va a hacer usted de caballo de Troya del separatismo en este parlamento? ¿Hasta cuándo? Siempre tiene que haber un Pere Navarro, en todos estos procesos, siempre, o un presidente chollo, como Montilla. ¿No tuvieron bastante con dos tripartitos, señor Navarro? ¿No han visto las consecuencias de hacer el trabajo sucio al independentismo? ¿No han tenido bastante con Maragall y Montilla, y con la pérdida de más de treinta escaños en una década?”.

Navarro, además, tiene que lidiar con Alicia Sánchez-Camacho (PP) y Joan Herrera (ICV-EUiA) para ser reconocido como líder de la oposición. Oriol Junqueras (ERC), que ostenta ese título honorífico que otorga el Parlamento de Cataluña, no cuenta. CiU sobrevive en la Generalidad por el apoyo diario de ERC, por lo que parece excesivo considerar a Junqueras oposición.

Por si esto no fuera suficiente, Navarro tiene en ‘stand by’ una auténtica revolución interna, cuya advertencia se mostró claramente con otra votación en el Parlamento de Cataluña,también sobre un asunto nacionalista: si Cataluña es o no sujeto político soberano. El sector nacionalista del PSC está vigilando todos y cada uno de los gestos (votaciones, declaraciones…) del primer secretario del PSC.

Navarro tiene demasiadas batallas abiertas. La herencia de José Montilla y Pasqual Maragall, que vivió lo mejor y lo peor del partido, no fue buena, cierto, pero lo que parecía una ventaja,“peor no vamos a estar”, se está convirtiendo en un auténtico calvario. A Navarro no le salen ni las encuestas. Y no será por los motivos que hay para hacer oposición.

SesiónDeControl.com

Roberto Augusto: “El nacionalismo es una especie de religión política”

El libro está editado por Laetoli en la colección ¡Vaya timo!

Silencio absoluto. Eso es lo que ha encontrado Roberto Augusto tras la publicación del libro El nacionalismo ¡vaya timo! La obra se publicó el pasado mes de febrero pero no busque referencias al respecto, apenas las encontrará. El libro está escrito desde fuera de las trincheras políticas -”habría tenido más repercusión mediática si lo hubiera hecho desde una posición enconada”-  y, como defiende su autor, profesor en un instituto en Cataluña y doctor de Filosofía, “no defiende intereses partidistas”.

El libro no gustará a nadie de los que defienden posiciones dogmáticas porque intenta analizar el concepto nacionalista desde la filosofía y la teoría. Sin renunciar a los ejemplos y a temas como el de la lengua. Augusto asegura que ha buscado cerrar “un análisis objetivo y profundo” de un tema, el nacionalismo, al que se opone frontalmente desde la racionalidad. Pero, sobre todo, el autor se ha marcado un objetivo con este libro: “Hacer pensar a la gente”.

Es un libro que no le gustará a nadie que esté en las trincheras.

No es un libro de trincheras. Creo que es un libro que tiene un largo recorrido y mi objetivo no es favorecer a un partido o a unos intereses o a una ideología predeterminada, sino analizar de una manera objetiva el fenómeno.

¿Nación es lo mismo que estado?

El único uso legítimo del término nación es como sinónimo de estado pero quitando todas las connotaciones nacionalistas que pueda tener el término…

Como por ejemplo…

Por ejemplo, la identificación de una nación con una determinada cultura o con una lengua determinada excluyendo a las otras que pueda haber en ese mismo estado. Una cosa es el concepto nacionalista de nación y otra cosa es el estado. Son diferentes. A veces los nacionalismos se identifican con un estado, como el nacionalismo francés, pero en otras ocasiones hay un nacionalismo sin estado, que crea un concepto de nación distinto. Lo que hago en el libro es analizar el concepto nacionalista de nación. Y llego a la conclusión de que este concepto es una creación de la propia ideología, un concepto ideológico que no se corresponde con la realidad. El concepto nacionalista de nación simplifica esa realidad. Elige una serie de determinados rasgos, culturales, lingüísticos, etc., y dice que esos rasgos identifican a esa nación pero excluye el resto de rasgos que hay en la sociedad. Las sociedades son mucho más plurales que la visión simplificadora que tiene el concepto nacionalista de nación. Es una creación de una ideología pero la realidad es mucho más rica y plural.

¿Qué parte del discurso nacionalista es aceptado por el resto de personas que no son nacionalistas, ya sea en el ámbito mediático o en el ámbito ideológico?

Hay dos ideas que han penetrado en el lenguaje cotidiano, una es la idea de nación. Por ejemplo, decir que España es una nación de naciones, que para mi no tiene sentido. Y, otra, el concepto de lengua propia, que ha sido adoptado por mucha gente que no es nacionalista. Es una idea falsa porque las naciones no tienen lengua, son las personas; y, en el caso de Cataluña, hay dos lenguas oficiales. No es correcto decir que una es la esencial y la otra no forma parte de Cataluña, como si fuera una cosa extraña, ajena… una especie de impostura. La característica dominante de la sociedad catalana es el bilingüismo.

Ahora hablaremos de las lenguas pero antes, usted, en el libro, se declara no nacionalista. Distingue entre el no nacionalista y el antinacionalista. Brevemente, ¿qué diferencias existen entre estos dos conceptos?

Parto de que dentro del error hay grados. Los antinacionalistas creen que el nacionalismo es incompatible totalmente con la democracia; yo creo que el nacionalismo es una ideología equivocada pero sí es compatible con la democracia. Es evidente que hay nacionalismos que son muy virulentos, como el serbio. En este caso sí estaría justificado ser antinacionalista, pero en la sociedad actual la mayoría de los nacionalismos que conocemos son compatibles con la democracia. Prefiero declararme no nacionalista para señalar que estoy en contra de esta ideología pero creo que sí es compatible con un estado democrático. La diferencia es de grado en la forma de juzgar al nacionalismo. El antinacionalista preferiría ilegalizar a los partidos nacionalistas porque los considera intrínsicamente malvados, yo creo que las personas que tienen las ideas nacionalistas tienen el derecho democrático a defenderlas. No es lo mismo el nacionalismo que el racismo o el fascismo. Estas son ideologías intrínsicamente perversas, aquel ha demostrado que es compatible con la democracia.

Defiende en el libro que ‘la existencia de una sola lengua produciría un empobrecimiento del pensamiento’. Entiendo que esta referencia se refiere a algo teórico y no aplicable a los estados, porque no creo que piense que Francia, Alemania o Italia son más pobres de ‘pensamiento’ que España.

Es una reflexión a nivel global. Creo que si solo hubiera una lengua en el mundo nos haría más pobres culturalmente. Hay gente que piensa, sin embargo, que la solución a los nacionalismos es que todos hablemos inglés. Una lengua común y ya está. De todas formas, en el tema de las lenguas lo importante es la voluntad de la gente. Si la mayoría quiere caminar hacia esto (una sola lengua común en el mundo), habría que respetarlo, pero creo que la voluntad de la mayoría de los pueblos es respetar su lengua. No conozco ningún pueblo que haya renunciado a su lengua para adoptar el inglés, por ejemplo. En Suecia o en Dinamarca dominan el el inglés pero siguen enseñando el sueco y el danés como lenguas.

Pero hay lenguas y países que no podrían vivir solo, hoy en día, con una lengua minoritaria, es el caso del holandés y el vasco, por ejemplo…

Sí. Hablar una lengua minoritaria no es incompatible con hablar una lengua mayoritaria, ya sea el inglés, el español o la que sea. Lo que defiendo es el derecho a que los vascos, por ejemplo, si quieren conservar la lengua vasca puedan hacerlo. Hay gente que dice que no, que eso es malbaratar los derechos públicos, que no debería enseñarse… yo no pienso igual.

Es muy crítico con los que critican la inmersión lingüística en Cataluña.

Hay que diferenciar dos niveles, uno, el nacionalismo y otro, la inmersión lingüística. Es cierto que la inmersión lingüística se justifica en razones nacionalistas y critico esta justificación, pero pienso que lo importante es evitar el conflicto e implementar un sistema que esté ampliamente aceptado. Y la inmersión lingüística está aceptada mayoritariamente por la sociedad catalana, y, además de ser un instrumento válido para conservar la lengua, es un sistema tan válido como cualquier otro. Aunque me parece mal que se criminalice a las personas que no están a favor de la inmersión lingüística. Normalmente se dice que la gente que no está a favor de la inmersión lingüística está contra Cataluña. Es una treta que utilizan los nacionalistas habitualmente: “Quien no piensa lo mismo que yo está contra Cataluña”. Hay que respetar a los que defienden, por ejemplo, el modelo bilingüe.

Cuando se refiere a que la sociedad catalana respalda la inmersión lingüística entiendo que se refiere a que no hay grandes manifestaciones en contra de la inmersión lingüística, y que partidos críticos con ese sistema, como PP y Ciudadanos, no son mayoritarios en el Parlamento autonómico, pero las encuestas, que preguntan directamente por el modelo, dan como resultado que la población prefiere un sistema bilingüe…

Tu argumento es que una cosa es lo que dice la gente, a favor del bilingüismo, y otra, la clase político-mediática catalana…

No es mi argumento, es la pregunta que le hago…

Es decir, que el Parlamento autonómico no representa a la gente…

Yo no he dicho eso exactamente…

Su argumento nos conduce a eso… la población quiere bilingüismo pero el Parlamento autonómico no quiere bilingüismo y, por lo tanto, el Parlamento autonómico no refleja la voluntad de la gente, o solo la de una parte…

En algunos casos, es así, y las encuestas ponen de manifiesto que en el tema de la inmersión es así. Pero, al margen de esto, creo que es importante saber cuál es la legalidad.

Si hubiera un clamor en la sociedad a favor del sistema bilingüe la gente apoyaría a los partidos que defienden esa opción…

Pero los partidos políticos tienen un programa electoral con muchos temas…

El sistema de toma de decisiones en la sociedad es el parlamento, y es el Parlamento autonómico, en este caso, el que debe decidir el sistema lingüístico que quiere, y este se ha pronunciado de manera clarísima a favor de la inmersión lingüística. Además, le voy a contar mi propia experiencia. Soy profesor de lengua española en un instituto en Cataluña por lo que este tema no es para mi un tema teórico o abstracto, lo vivo cada día. Sé el nivel de castellano que tienen los chavales porque los examino. Mi experiencia, como profesor, es que en los institutos de Barcelona y el área metropolitana la lengua predominante es el castellano. Todos los alumnos salen de la ESO hablando castellano. El castellano es una lengua extraordinariamente importante en Cataluña: en los medios de comunicación o en los videojuegos, por ejemplo. El mundo en el que viven los jóvenes catalanes es en gran parte en castellano. Creo que el sistema de inmersión lingüística para los que tienen como lengua habitual el castellano es bueno porque les ayuda a que al acabar la ESO sepan catalán. Si hicieran una sola asignatura en catalán lo dominarían mal. Además, muchas asignaturas se imparten en castellano.

Será en la ESO, como mucho, pero no en Primaria…

Porque el profesor quiere… pero bastantes. La inmersión lingüística no se cumple al 100%.

Pero todo el material está solo en catalán, y hablamos de ¿cuántos profesores, el 10, el 15%?

Además, los alumnos no tienen porqué hablar catalán…

¿Quiere evitarlo?

No. Quizá no se deba evitar, o sí. El tema se ha politizado, ha sido instrumentalizado por determinados intereses y se ha exagerado muchísimo, se ha salido de madre. Se ha utilizado políticamente para dividir y enfrentar a la gente.

Ahora vayamos a la legalidad. Los tribunales Constitucional y Supremo han establecido que la inmersión lingüística, tal y como se está aplicando hasta ahora, es ilegal. La Consejería de Enseñanza ha de aplicar la conjunción lingüística, es decir, bilingüismo en las escuelas, según establezca la Generalidad, pero de manera proporcional y equitativa. Parece razonable que la proporción en Barcelona sea mayor para las asignaturas en catalán y en Olot, por ejemplo, mayor para el español…

Sí, en este caso sí puede haber déficit de conocimiento de lengua española…

¿Qué hacemos cuando la legalidad establece una cosa y se aplica otra?

El tema es muy complejo. Según tengo entendido el Constitucional dice, en la sentencia del Estatuto de Autonomía de 2010, que en las escuelas de Cataluña puede ser vehicular el castellano o el catalán…

No. La sentencia especifica que han de ser las dos, no que pueda ser una de las dos.

Y además está la denuncia de unos padres y una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que explica cómo se han de aplicar las sentencias del Supremo, y dice que la aplicación de estas es individual…

No. La sentencia habla de ‘situación jurídica individualizada’, que no tiene nada que ver con el término ‘atención individualizada’ en las escuelas, lo primero es que los niños tienen derecho a que se atienda su petición (clases blilingües) y lo segundo es que reciban las clases solo en catalán, y al finalizarlas se les dé un resumen en español…

Pero es no afecta al sistema general…

No, según el TSJC, pero según el Supremo, sí… el tema está otra vez en manos del Supremo, tras el recurso de los padres…

Le voy a decir lo que pienso en estos temas, la ley se ha de cumplir. Un pueblo tiene derecho a elegir democráticamente el sistema lingüístico que considere oportuno, pero dentro de la legalidad. Y la ley se tiene que cumplir, guste o no. La legalidad tiene que cumplirse en cualquier estado democrático. Esto no admite excepciones.

Dejemos el tema lingüístico, en su libro toca más temas. Aunque todos calientes. ¿Está en contra de la autodeterminación unilateral de Cataluña?

Sí.

¿Por qué?

Es bueno que, en general, se mantengan los actuales estados que hay porque esto evita conflictos, violencia, situaciones de guerra… si una parte de un estado quiere independizarse se tiene que hacer a través de un pacto dentro de las leyes. En el caso catalán, por ejemplo, se tendría que llegar a un pacto y a una reforma constitucional para permitir la autodeterminación. Estoy en contra de que haya una autodeterminación unilateral saltándose las leyes porque esto generaría un conflicto incluso militar o violento. Critico lo que en el libro denomino PNS o principio nacionalista de secesión.

¿Y el caso de Kosovo?

Sí, es un caso muy interesante. España no ha reconocido la autodeterminación de Kosovo…

Es de los pocos países que no lo ha hecho.

Creo que la comunidad internacional ha cometido un error. Sin un pacto, permitir una independencia unilateral de esa forma… me parece un error…

Algún pacto sí, con Estados Unidos…

Ese es el pacto. Pero me parece un error.

¿Es un precedente?

Sí. Y creo que España ha hecho bien en no reconocer la independencia de Kosovo. Es un precedente muy peligroso. Lo que ha pasado en Kosovo va en contra de lo que establece la legislación de la ONU. La ONU reconoce el derecho a la integridad territorial de los estados, y la autodeterminación se debe producir a través de un pacto democrático. Por ejemplo, Checoslovaquia. Los dos deciden separarse. Se acepta y punto. Pero lo de Kosovo es un polvorín. En Rusia, por ejemplo, hay muchas situaciones parecidas.

Al nacionalismo le atribuye un doble éxito, el de ser capaz de asimilar distintas ideologías, en ocasiones contradictorias, y el de adaptarse a las distintas situaciones que se van produciendo con la actualidad.

El nacionalismo es una ideología muy sencilla, muy simple y muy primaria. Se basa en la idea de que mi nación es la mejor porque es la mía, y las demás, como no son la mía, están contra la mía o pueden poner en peligro la mía. Es una reafirmación de lo propio. Se adapta a muchas otras ideologías, democráticas y no democráticas. Puede haber comunistas-nacionalistas, fascistas-nacionalistas, demócratas-nacionalistas, liberales-nacionalistas…

¿No cree que es contradictorio ser de izquierdas y nacionalista?

Creo que es una de las grandes tragedias de la izquierda en España, la infiltración del nacionalismo, que es muy fuerte, sobre todo, de los nacionalismos periféricos. Aunque esta infiltración afecta tanto a la izquierda como a la derecha.

Parece, sin embargo, que la derecha está más cerca ideológicamente con el nacionalismo, más cerca del proteccionismo tanto en lo económico como en lo humano. Pero choca más cuando es la izquierda la que defiende determinados aspectos nacionalistas.

Se ha pensado que el nacionalismo sin estado es progresista. Y esto es mentira. El nacionalismo es, por definición, insolidario. Se basa en lo mejor para mi nación pero vive continuamente del enfrentamiento, genera enfrentamiento. No es una ideología de la unidad sino de la división. Esto choca con la idea de la izquierda de construir una solidaridad entre los pueblos y es totalmente contradictorio creer en la solidaridad y ser nacionalista. Es uno de las graves errores ideológicos que ha cometido la izquierda en España.

¿Cree que tiene solución esta extraña unión?

Es escandaloso el caso de Izquierda Unida. Un partido de izquierdas que, por ejemplo en el País Vasco, es de un nacionalismo terrible. Es una contradicción política e ideológica tremenda. IU desprecia al PP porque es de derechas pero pacta con el PNV, que es más de derechas que el PP, porque es nacionalista vasco. Es decir, el nacionalismo español es malo, pero el nacionalismo vasco es bueno. Si el nacionalismo es malo, lo será siempre. La contradicción en IU es bestial. La solución pasa por que la izquierda se dé cuenta de que el nacionalismo es una fuerza reaccionaria, es una fuerza de división y no tiene nada de progresista. Es todo lo contrario. La izquierda debe centrarse en un modelo de justicia social y dejar de lado ideologías como el nacionalismo. Centrarse en la igualdad, la redistribución de la riqueza, los derechos de las minorías… y dejar todo el tema del nacionalismo a un lado.

En el libro relaciona el nacionalismo con el cristianismo porque ambos crean mitos, tradiciones e incluso ceremonias.

Defiendo la idea de que el nacionalismo es una especie de religión política. Tiene muchas vinculaciones con el cristianismo y otras religiones. Esto se ve perfectamente en Cataluña con la unión que hay entre el nacionalismo catalán y la Iglesia. Montserrat es uno de los iconos del nacionalismo, y en el País vasco, igual. La unión de la Iglesia con el nacionalismo vasco es tremenda. Existe una unión muy clara, una relación muy estrecha, entre el nacionalismo y la religión. Y esta es una de las razones por las que es muy difícil discutir con los nacionalistas. El debate con un nacionalista es muy pobre.

¿…porque es cuestión de fe?

En gran parte, sí. Van a Montserrat o a la tumba de Companys con las antorchas, es un ceremonial tremendo, con unas connotaciones…

¿Por qué cree que la izquierda sigue enrocada en estos mitos?

Es muy necesario que desde la izquierda se llegue a la conciencia del fraude que significa el nacionalismo. Me gustaría contribuir a eso.

¿Qué tiene de culpa en esta desorientación de la izquierda en España la caída del muro de Berlín?

También el franquismo. Desde entonces ha penetrado en la sociedad la idea de que los nacionalismos periféricos son progresistas, y eso es falso. No tiene nada de progresista CiU o el PNV. Son partidos de derechas. Y la izquierda pacta con estos partidos. Es absurdo. No lo comprendo. El pacto de IU con el PNV en el País Vasco no lo comprendo…

Veo que insiste en IU. Habría que preguntarle a Madrazo…

Sí, y han pagado un alto precio electoral en toda España.

Cambiemos de tercio, o no tanto. ¿Existe el nacionalismo español?

Sí, sí…

¿Con un partido claro como referencia como tiene el nacionalismo catalán o el vasco?

Es una pregunta muy interesante. El nacionalismo español es bastante minoritario en el PSOE. Este partido está infiltrado por los nacionalismos periféricos y esta infiltración es más fuerte en IU. En cambio el nacionalismo español es minoritario, ahí tenemos un Ibarra o, quizás, un Bono. Y luego está el tema del PP. No es un partido nacionalista, pero el nacionalismo español es una de sus fuentes ideológicas. Les ocurre lo mismo que con el cristianismo. En el PP hay gente que no es cristiano, hay ateos, agnósticos… pero hay mucha gente que sí lo es. El nacionalismo español es una de las fuentes de los populares. Y, quizás, no tanto en el PP como en su entorno mediático y en parte de la intelectualidad española.

Vamos acabando. ¿El objetivo del libro es que haya un debate sobre el nacionalismo?

Me gustaría que lo hubiera, aunque con los nacionalistas es muy difícil debatir. Básicamente, ignoran el libro o me insultan.

Me refiero más a la repercusión de la obra que ha tenido un reflejo en Fernando Savater, quién le ha respondido en un artículo en El País.

Sí. Es un libro incómodo, pero hace pensar. Savater, en general, se ha mostrado favorable al libro aunque ha discrepado en el tema lingüístico y a la importancia que le doy al nacionalismo español. Mi posición es que el nacionalismo es malo, tanto el que tiene estado como el que no.

La Voz de Barcelona

Autonomía vs. soberanía

Habrá que ver si el Gobierno lleva al Congreso una ley que controle las cuentas públicas de las CCAA  (y los ayuntamientos, supongo). Así lo ha manifestado el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que, por cierto, no tiene carné del PP. Habrá que ver si el PP articula la norma. La decisión parece lógica: si la Unión Europea controla los presupuestos de los estados miembros, ¿cómo no lo van a hacer los gobiernos de estos estados respecto a sus administraciones interiores?

Además, el Tribunal Constitucional (TC) ya ha avalado una decisión de este tipo y ha recordado que el Gobierno puede limitar (con causa justificada) los presupuestos de las CCAA. ¿Alguien tiene alguna otra fórmula para que se cumpla lo pactado en la Unión Europea si no es controlando el gasto en todas las administraciones públicas? El TC, este verano pasado, ha dejado especificado y muy claro que la definición de estabilidad presupuestaria se configura como una ‘orientación de política general que el Estado puede dictar’. Es decir, la autonomía financiera de las CCAA ‘no excluye la existencia de controles, incluso específicos’ por parte del Gobierno.

El PP, por lo tanto, puede llevar a cabo una reforma financiera que no solo parece lógica sino que cumpliría con lo recogido en los artículos 149.1.1 y 149.1.13 de la Constitución, que establecen como competencia exclusiva del Ejecutivo garantizar la igualdad entre los españoles y la coordinación de la ‘planificación general de la actividad económica’; y no vulneraría el 156.1, que concreta la autonomía financiera de las Comunidades Autónomas.

Y es que el concepto de autonomía parece que ha perdido su sentido jurídico en algunos lugares de España. En Cataluña, por ejemplo. Autonomía no significa soberanía, por más que desde la Generalidad se lleve jugando a ser un Estado separado del resto de España. Esta diferencia la ha explicado perfectamente el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) en dos sentencias referidas al incumplimiento de normas nacionales en ayuntamientos del País Vasco.

Ante la decisión de un alcalde de retirar el retrato del Rey de la sala de plenos de un ayuntamiento, así como la de no colgar la bandera de España en la fachada del consistorio, el TSJPV, en dos sentencias (de 2008 y 2010, haciendo mención a otra del Tribunal Constitucional de 1981), ha recordado que la ‘autonomía local’, que está ‘consagrada constitucional y legalmente’, nunca es expresión de ‘soberanía’ y ‘sí alusiva a unos poderes limitados’.

Es decir, que dicha autonomía ‘no se garantiza para incidir en otros intereses generales o particulares distintos de los propios de la entidad local’; algo que afecta exactamente por igual a los gobiernos de las CCAA respecto a las Cortes Generales, ya que la autonomía local es ‘cualitativamente inferior’ a la autonomía de que gozan, entre otros poderes, las CCAA.

Visto así, y hay que recordar que todas las leyes se pueden cambiar, pero en las cámaras parlamentarias que corresponde, algunos en Cataluña deberían preguntar a las formaciones políticas nacionalistas (y a sus alargados y nobles brazos mediáticos)por qué han estado engañándonos tantos años. ¿Por qué han estado jugandocomo si el Parlamento autonómico fuera soberano? ¿Por qué dedican el tiempo a mociones, comisiones e interpelaciones parlamentarias sobre temas que no tienen nada que ver con las competencias que ostentan?

La frustración, para esa parte de la población que les ha creído, va a ser tremenda. Algunos incluso se creían que mañana mismo Cataluña tendría hasta su propio Ejército, o su propia moneda. Según parece, eso es a lo que aspiran los políticos nacionalistas (que no creen ni la mitad de lo que pregonan): tensar la cuerda civil y social al máximo para ver si a río revuelto pescan algo. A los crédulos y seguidores de esta fe más les valdría que pidieran cuentas a los papas catalanes del Palmar.

La Voz de Barcelona

Barraycoa: “El nacionalismo sabe que necesita generar odio contra España”

Javier Barraycoa es un profesor universitario barcelonés que ha puesto negro sobre blanco las contradicciones del nacionalismo actual en un libro que desmonta los mitos defendidos por el catalanismo político a nivel histórico. En realidad, Barraycoa destapa historias, desde la anécdota a la categoría, que no se conocen ni se divulgan en Cataluña. No, al menos, en los libros escolares, ni en los foros políticos. El libro está siendo un éxito de ventas. Se lee cómodamente y está enfocado a la divulgación de la historia.

Historias ocultadas del nacionalismo catalán (Libros Libres, 2011) no será libro de cabecera de los políticos nacionalistas, pero lo leerán. El vicerrector de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona y profesor en la Universidad de Barcelona, autor de varios libros desmitificadores de dogmas de la sociedad actual, plantea en esta obra más de 200 historias ocultadas por el establishment catalán. Desde la financiación de Mussolini a Macià para invadir Cataluña, al apoyo político y económico de destacados nacionalistas para que Franco ganara la Guerra Civil, pasando por la historia del presidente de la Generalidad Lluís Companys, que pasó buena parte de su vida con absoluta carencia del sentimiento nacionalista.

La obra del barcelonés Javier Barraycoa está siendo un éxito de ventas en toda España, sobre todo en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Más de dos centenares de historias y mitos incuestionables en Cataluña sobre los que se apoyan ciertas teorías y reivindicaciones políticas en la actualidad. Barraycoa siente una cierta melancolía de épocas en las que, entre intelectuales, se discutía y se respondían unos a otros con libros y manifiestos. No espera respuesta alguna a su libro. Quizás, porque no pueda haberla. El autor del libro ha charlado con LA VOZ DE BARCELONA sobre la historia de Cataluña, la actualidad política y algunos mitos del futuro.

¿Por qué un libro como este?

Principalmente, por la sorpresa de ver cómo en 30 años ha cambiado toda la sociedad catalana y he sido testigo de primera mano. El libro arranca por una experiencia con un amigo nacionalista que, tras discutir mucho de historia de Cataluña y darse cuenta que yo sabía mucha más historia de Cataluña que él -lo cuento en el libro-, me afirmó que el nacionalismo no tiene nada que ver con la historia, que es una pura actitud, una pura voluntad y, por lo tanto, no necesita de la historia. El libro es para recordar que sí tenemos que recurrir a la historia de Cataluña porque si no nunca entenderemos lo que es Cataluña.

Cuando se refiere al nacionalismo, ¿se refiere al actual? ¿El nacionalismo actual marca distancias con la historia?

Actualmente, es un discurso que funciona solo, es como un autómata. Es una ideología que pone en marcha, curiosamente, un círculo conservador en Cataluña liderado por Prat de la Riba, porque el catalanismo previo a este no era nacionalista y, de hecho, originariamente la palabra catalanista servía para definir a un historiador de lo catalán: gente muy tradicional, gente muy sensata, gente que se sentía española… y los catalanistas de izquierdas consideraban, todos, que la nación era España. El primero que crea la idea de nacionalismo es un conservador de derechas y pone en marcha una ideología que con el tiempo ni siquiera ellos mismos pueden controlar. El paso de la Lliga a la aparición de ERC es el paso del catalanismo conservador político a un catalanismo que ya se les ha escapado de las manos y es otra ideología que la toma la izquierda. Y actualmente pasa lo mismo.

Macià, Companys y Tarradellas, por ejemplo, ¿son mitos vistos desde 2011?

Sí, hay una clara mitología sobre estos personajes. Todo nacionalismo necesita crear un imaginario colectivo y necesita crear unos ídolos. Muy pocos catalanistas o nacionalistas saben que Macià había sido un militar españolista y monárquico, que cambia de actitud… esto pasa en muchos catalanistas de los primeros años, que no eran nacionalistas, pero de golpe cambian de opción en muchas veces por cuestiones personales. En el libro defiendo que hay algo de psicológico en el catalanismo. Muchos catalanistas, después, se pasan al españolismo, como Eugeni d’Ors, Valls-Taberner… es una especie de religión, conversos, herejes, separaciones, peleas…

Cuando habla del tema psicológico, ¿se refiere a la obra de Oliver Brachfeld Los sentimientos de inferioridad, que cita en su libro?

Sí, hay una contradicción en el discurso nacionalista, que un autor como Brachfeld lo pone incluso como ejemplo de la psicología del perfil del complejo de inferioridad, que muchas veces necesita manifestarse como mucho más de lo que es. Esto genera, en el discurso catalanista, una contradicción muy fuerte: Cataluña -y todos los catalanistas al principio políticos hacen este discurso- somos una raza superior casi aria, de orígenes arios, nos conectamos más con Europa que con el resto de España que son moros, son semitas, etc., por lo tanto somos los más avanzados, somos los mejores, pero siempre hemos estado dominados por Castilla. ¿Cómo resuelves la contradicción: si somos mejores, cómo nos dominan los inferiores? De aquí el complejo de inferioridad.

Uno de los argumentos con los que responde el nacionalismo político catalán es que también hay un nacionalismo español. ¿Si el nacionalismo catalán tiene complejo de inferioridad, todos los países tienen complejo de inferioridad, es decir, también el supuesto nacionalismo español?

No. Es cierto que hubo un intento de crear un nacionalismo español, pero, curiosamente, fue por parte de la izquierda. En el siglo XIX, los liberales querían crear un Estado centralista y necesitaban crear un imaginario colectivo de la nación española y recurren a que esto empieza en 1812, con la Constitución de Cádiz, sin necesidad de contemplar la historia anterior. Pero el imaginario y el nacionalismo español siempre ha sido más débil en su construcción. Esto se explica por las guerras civiles del siglo XIX que impidieron que este Estado centralista se consolidara como en Francia, Italia, Alemania, etc. El nacionalismo español nunca ha tenido tanta fuerza. Tiene menos de místico que el nacionalismo catalán.

¿Qué papel juega la cultura en el nacionalismo catalán?

Es fundamental. En el libro lo explico. Algunos catalanistas se dieron cuenta -incluso Prat de la Riba lo dice- de que la lengua es un arma política pero tenían conciencia de que ni el catalán se iba a perder ni hicieron muchos esfuerzos en publicar en catalán. En cambio, con el tiempo, dentro de la creación del mito, la lengua y la cultura han tomado fuerza. Es algo muy potente porque la lengua es el puente entre el catalanismo ideológico racista y el catalanismo actual. Me explico: durante 30 años defendieron el discurso racista potente, tenemos un hueso en la cabeza especial (doctor Robert), pero hay un momento en el que este discurso deja de funcionar, tras la II Guerra Mundial, ya que se hunde el discurso racista en toda Europa. Y defienden que, ya que no son raza, se han de definir por el idioma. Esto es lo que pregona Jordi Pujol: si conseguimos que la gente hable en catalán los haremos catalanistas. Ya no es salvar la lengua por salvarla sino que se convierte en un instrumento político incluso de transformación mental.

¿Están consiguiendo esto?

Sí, claro, claro… tenemos indicios de ello. Por ejemplo, las políticas de la Generalidad desde hace años de fomentar inmigración magrebí y no de Hispanoamérica es porque tienen la esperanza de que puedan catalanizar más fácil a un no castellanoparlante que a un castellanoparlante. La lógica de la utilización de la lengua como transformación mental sigue vigente.

En el libro habla de la lengua catalana durante el franquismo…

Sí, se utiliza el concepto genocidio cultural… cualquiera que hubiera vivido en ese tiempo sabe que no se prohibió hablar una lengua al pueblo. Hubo editoriales, revistas, premios y certánemes de poesía y literatura, hubo teatro… El catalán fue una lengua muy viva durante el franquismo. E incluso tuvo un apoyo legal al final del franquismo cuando se introdujo como lengua vehicular para primaria en las escuelas. Se ha creado un gran mito sobre la persecución.

¿Por qué se ha creado este mito?

La presión sobre el uso del catalán fue de más a menos. Al principio del franquismo, el catalán se asoció a la lengua de los republicanos y de los separatistas. Pero esto duró como mucho cinco años, luego la presión fue aflojando y el catalán pudo prosperar. Si se censuraba algo no era, generalmente, porque estuviera en catalán sino porque el contenido solía ir contra el franquismo. Pero ahora hay que reforzar el mito catalanista. Y esto ocurre a partir de la Transición: de una resistencia prácticamente inexistente del catalanismo, porque la resistencia al franquismo la hicieron los anarquistas y los comunistas, se intentó sacar réditos políticos durante la Transición y poder exigir la autonomía en Cataluña. Se creó el gran mito de la persecución del catalán, pero hay miles de libros escritos en catalán editados durante el franquismo.

¿Será Jordi Pujol uno de los mitos del nacionalismo?

Claro. A Pujol ya lo están preparando para que sea el siguiente mito, el siguiente presidente de la Generalidad. Le harán, casi, casi un funeral de Esatdo, como lo hicieron con Prat de la Riba. Es una especie de patriarca. Nos lo quieren presentar como el patriarca de la nueva Cataluña. Lo que en su momento fue Torras i Bages, el patriarca espiritual, ahora Pujol ya se va configurando como el gran patriarca con su descendiente y todo, como es Oriol Pujol, que controlará el partido. Jordi Pujol lo ha hecho muy bien porque ha sido fiel a Prat de la Riba: siendo conservador entendió que la lógica del nacionalismo consistía en no posicionarse ideológicamente, es decir, sacrificar su espíritu conservador por la nación; y esto significó ir asumiendo todo tipo de propuestas del nacionalismo de izquierdas. Esto ya lo hizo Prat de la Riba.

Es decir, ¿se puede ser nacionalista y de izquierdas?

Ahora sí, pero en su época era contradictorio. Incluso en los manifiestos fundacionales de la banda terrorista Terra Lliure se expone que la independencia para ellos no era el fin, no era una finalidad política, sino que era un instrumento para una revolución internacional. En los discursos de izquierdas siempre primaba la idea del internacionalismo, y el nacionalismo era una característica ideológica burguesa. Esta es la perversión del nacionalismo actual, la fusión de conceptos contradictorios.

¿Y serán mitos Maragall y Montilla?

No. A Montilla ya le están llegando los puyazos para que no lo sea: le acusan de traidor por ir al Senado de España. Y Maragall, al contrario que Pujol, no tuvo claro nunca lo que quería. Ha sido un personaje demasiado contradictorio y poco coherente. No pasará a la historia. De hecho, se acaba de celebrar el centenario del aniversario del nacimiento de su abuelo, el poeta Maragall, y aquí nadie ha dicho nada. Se ha vivido un silencio sepulcral.

¿Por qué permite el Estado que se creen estos mitos que son, en principio, contra el Estado y fomentan el odio contra este? ¿Ocurre esto en otros países?

El modelo nacionalista catalán se puede dar en varios sitios. Pero la diferencia es que en España el Estado ha sido débil comparativamente y la burguesía catalana ha sido muy potente. Esto le ha permitido enfrentarse al Estado. Ya lo dice Prat de la Riba cuando escribe la historia del nacionalismo, que viene a decir: teníamos una dualidad, una contradicción, sentirnos catalanes y españoles, pero para seguir avanzando en el catalanismo tuvimos que aprender a odiar lo español, a odiar a España. El propio nacionalismo sabe que necesita generar odio y este es el leitmotiv. Lo que en un principio era un amor a Cataluña se transformó en odiar a España.

En el libro apunta que la especialidad del nacionalismo es crear el problema para, luego, dar la solución. ¿Es lo que practica CiU en el Congreso? ¿Es el hilo conductor del nacionalismo desde sus inicios?

Sí. Hay varios analistas del nacionalismo de principios del siglo XX que ya descubren esta táctica. La primera mentira era hacer creer a los catalanes que los castellanos nos odiaban, y así, nosotros odiaríamos a los castellanos. Era crear la dialéctica del odio. Pero Cambó era muy consciente -lo explica en sus memorias- de que esto era una forma de conseguir una serie de beneficios para Cataluña, y de hecho no se lo creían mucho. La Lliga, que no se llama catalanista porque no le gustaba a nadie, reúne a muchos empresarios y burgueses del textil y se convierte en un instrumento político de presión, pero no se creían el catalanismo. Como mucho un pequeño grupo de jóvenes reunidos en el Centre Escolar Catalanista, que van creando la ideología del nacionalismo, eso sí, con el dinero de la burguesía.

Sin embargo, durante el franquismo la burguesía catalanista colabora con el Estado, y actualmente CiU es un apoyo a cualquier Gobierno, ya sea del PP o del PSOE.

Cuando la Lliga se veía en la tesitura de tener que escoger entre ser de derechas o catalanista, prefería ser de derechas. Hay bombas, atentados… prefieren el orden, prefieren a Primo de Rivera, prefieren a Franco, lo que sea. Hay algo en el catalanismo actual que todavía piensa así y se mueve en estos parámetros, pero no todo. El día que sean más nacionalistas que conservadores promoverán una ruptura.

¿Cree posible una ruptura de Cataluña del resto de España?

Sería la ruina absoluta de Cataluña, sería una desgracia. Lo saben. Tienen estudios. Lo ha dicho Mas hace poco recordando que le gustaría que la dependencia al resto de España fuera solo del 5%, pero actualmente es del 80%. Saben que en la situación actual una ruptura sería un fracaso. Sueñan con lo que han definido como un divorcio amistoso: estamos en el espacio europeo, tenemos el euro, libre comercio, frontera abierta, España nos acepta en Europa… pero claro, esto no ocurriría nunca. El Gobierno no permitiría que Cataluña entrara en el euro, y tendríamos que volver a la peseta. Sería una situación agónica. Además, en Europa no hay nadie que quiera romper las fronteras. Aunque, otra cosa sería que estallara Europa, ya que los nacionalismos siempre surgen tras las guerras, por ejemplo. Pero en el escenario actual, Europa no está para aventuras secesionistas.

¿Qué libros recomienda para conocer más la realidad histórica de Cataluña y entender lo que es la Comunidad?

Un libro que muy pocos catalanistas o nacionalistas han leído es el de Torras i Bages: La tradició catalana. ¿Por qué? Porque da una visión de lo que tiene que ser Cataluña, con sus más y sus menos, porque Torras i Bages cuando lo escribe es muy joven. Es un libro en el que, por ejemplo, critica a los que cantan canciones en castellano pero, salvo en algunas cosas muy circunstanciales, el resto del libro es una reflexión muy profunda sobre la esencia de Cataluña. También hay que leer La nacionalitat catalana, de Prat de la Riba. La gente se llevaría muchas sorpresas cuando Prat de la Riba acaba la obra afirmando que España es un Estado, compuesto de muchas nacionalidades, y que Cataluña ha de liderar estas nacionalidades para construir un imperio y llegar al progreso. Es una proclama de un imperio español. Quiere reconstruir el imperio español que finaliza en 1898, y surge de una frustración de la fallida del imperio. Lo curioso es que este libro sea el punto fundacional del nacionalismo catalán.

¿Qué personajes olvidados y no mitificados destacaría de la historia de Cataluña?

Hombre, clarísimamente Eugeni d’Ors y Josep Pla, por ejemplo. Gente que son catalanistas, conservadores y de derechas, pero que ven el catalanismo como una expresión del regionalismo. Cuando se dieron cuenta de que el catalanismo se estaba convirtiendo en un monstruo se desdicieron. Otro personaje fundamental es Antonio María Alcover. Es el gran filólogo catalán que es traicionado por Prat de la Riba para imponer el catalán artificial y falso de Pompeyo Fabra. Sí, Pompeyo, porque nunca firmó como Pompeu, y siempre lo hizo como Pompeyo. Otro sería Duran y Bas, que tiene una obra regionalista y, sin embargo, se cree que es una obra nacionalista. Hay muchos autores interesantes pero no interesa que se conozcan. No son mitos para los nacionalistas.

Acabamos. ¿La publicación del libro le ha supuesto algún problema profesional en Cataluña?

Cara a cara, no. Pero indirectamente, sí. Se me ha acusado de ser un catalán traidor, un botifler, pero la táctica del nacionalismo siempre es, primero, ocultar, silenciar… de momento estamos en esta etapa. Lo que pasa es que mi libro está teniendo un éxito de ventas indudable. Por otro lado, estoy teniendo mucho apoyo de entidades cívicas y de muchos lectores. Curiosamente, muchas felicitaciones me están llegando de Valencia.

¿Habrá una segunda parte del libro, con más mitos o más estudio sobre el nacionalismo catalán?

Tiene que haberla. Creo que el nacionalismo catalán todavía no está bien estudiado. Hay que estudiar más el catalanismo durante el franquismo y durante la Transición española. Nos llevaríamos muchas sorpresas. En muchos pueblos de Cataluña, durante el franquismo, los que dominaban el establishment acaban siendo los que siguen controlando los pueblos en democracia. Por ejemplo, el padre de Àngel Colom, ex líder de ERC y ahora en CiU, fue el alcalde franquista de su pueblo.

La Voz de Barcelona

Cataluña es mentira

Algunos se escandalizan por la elección de Pa Negre como representante del cine español ante Hollywood. La decisión de la Academia española desmonta, de entrada, un mito más que el nacionalismo catalán ha propagado gracias a sus sacerdotes de la fe: el cine en catalán nunca podrá aspirar a los Oscar. Vaya. Tendrán que inventarse otro dogma. En Cataluña sobran videntes y subvencionados. Si seguimos siendo uno de los cuatro motores de España es por puro milagro, por simple casualidad, pese a todos los esfuerzos de los políticos nacionalistas, empeñados en que dejemos de ser Nueva York para convertirnos en Albania. En esto están.

En nuestra Comunidad, de una pregunta de una televisión privada se puede llegar a hacer causa militar. En la web de Antena 3 consideran oportuno preguntar por la idoneidad de que Pa Negre acuda a los Oscar en representación de España. Menuda chorrada de pregunta. Y esto es noticia. Pero se considera normal, forma parte del paisaje, que en la televisión autonómica pública se pregunte por todo menos por lo que le preocupa a los ciudadanos, según las encuestas: el paro y los recortes sociales.

Así, durante este mes de septiembre, en los 18 días en que Els Matins, de TV3, ha tenido oportunidad de hacer la pregunta del día: cinco veces se ha hecho por temas lingüísticos, con preguntas tan inocentes como: ‘¿Creéis que España combate la pluralidad lingüística?’ o ‘¿Creéis que la sentencia del TSJC sobre la inmersión lingüística está politizada?’, cuatro veces por temas identitarios, con preguntas taninocentes como: ‘¿Os sentís cada vez más alejados de España?’ o ‘¿Veis posible un frente común de los partidos catalanes en Madrid?’, dos veces por temas religiosos, dos veces por la prohibición de las corridas de toros, una vez por Guardiola, otra por Strauss-Kahn y tres veces por políticas de actualidad (impuesto de Patrimonio, recortes y déficit y relaciones de CiU con PPC o ERC). Como si los recortes en sanidad y educación fueran cosa del pasado.

Cataluña es Matrixdice José García Domínguez (aunque la autoría de la analogía es cosa de Juan Carlos Girauta). Creo que Cataluña es mentira, que viene a ser lo mismo. El Parlamento autonómico se dedica a opinar en lugar de a legislar, mientras no soluciona los problemas sobre los que sí tiene competencia. Se votan mociones, como las de este jueves (en teoría), sobre competencias que no tiene el Parlamento autonómico, como la de que no se multe por incumplir la ley para que se puedan manipular las matrículas de los vehículos, o se aprueban textos contra los tribunales de Justicia. O se dedican, nuestros políticos de cercanía, a debatir sobre una reforma constitucional que ya está hecha y de la que no tienen competencias para modificar ni una coma. Es un gran teatro, me dijo no hace mucho uno de los diputados autonómicos del PSC.

Los políticos nacionalistas son los únicos que desprecian las instituciones catalanas.No creen en ellas. Por eso las maltratan desprestigiándolas al precio que sea. Opinando de aquello y lo otro y aprobando mociones que no tienen ningún valor. El nacionalismo hay que conllevarlo -como bien dijo Ortega y Gasset- pero los políticos deberían tener un mínimo de dignidad para saber conllevarse. Juegan, en definitiva, a ver quién tiene más tarjetas de colores del Monopoly -sus compinches con antiguo abolengo son más del Hotel-. Juegan a hacer ver que Cataluña es un estado. Se dedican a dejar de lado los temas que les compete y pierden el tiempo y desgastan las (in)cómodas almohadillas rojas de los escaños del Palacio de la Ciudadela.

En definitiva, llevan muy mal lo de la división de poderes. Por lo visto, lo del estado de derecho todavía no ha llegado a oídos de los nacionalistas en Cataluña. ¡Menos mal que el Tribunal Constitucional tumbó enterito el apartado judicial del Estatuto de 2006! Lean con atención: separación de poderes. Es lo mínimo imprescindible para diferenciar una democracia de una dictadura. Los poderes. Los parlamentos, legislan; los ejecutivos, gobiernan; y los judiciales, interpretan las leyes. Lo saben pero hay que recordárselo de vez en cuando.

Y en estas cuelan una y otra vez que el pueblo de Cataluña es soberano y que el Parlamento autonómico tiene la representación de esta soberanía. Podría haberlo sido, no digo que no, pero no lo fue nunca y no lo es ahora. En el Parlamento de Cataluña recae la autonomía, como en los ayuntamientos; autonomía para legislar sobre las competencias que le son transferidas o cedidas por las Cortes Generales y, siempre, dentro de la Constitución. Pero la soberanía la tiene, únicamente, el pueblo español, y por delegación las Cortes Generales. Esta diferencia, evidente a ojos de cualquiera, ha sido, además, especificada en varias ocasiones por los tribunales(aquellos que interpretan las leyes, ¿recuerdan?).

Termino, debo irme al Parlamento autonómico a informar de la comisión parlamentaria creada para debatir sobre el ‘Diseño de parchís y puzzle de la casita de cartón recortable’. Es cierto, no han creado dicha comisión, aunque podrían haberlo hecho. Pero no se preocupen que la prensa, ya sea la pública o la concertada, les informará de ello. ¡Que no termine la fiesta!

La Voz de Barcelona

El error Artur Mas

El presidente de la Generalitat votó ‘sí’ en la consulta independentista no vinculante organizada, sin las mínimas garantías de veracidad, por independentistas. Una chirigota catalana. La consulta en Barcelona lleva cuatro meses y la fecha del 10 de abril es solo el último día para votar. ¡Hasta te llevan la urna a casa! Al margen del ridículo, por la participación sobre todo, Artur Mas cometió este jueves un error político garrafal que le marcará el resto de legislatura.

1. Las formas. A escondidas y sin imagen gráfica (al menos, de momento). ¿Por qué? ¿Se avergüenza? Entonces, ¿por qué lo ha hecho público? Votó como un ciudadano más, dice, y por eso no lo publicitó. Mas no es un ciudadano más. Hasta cuando duerme es el presidente de la Generalitat. También cuando se ducha. Y también cuando practica un hobby, como este de jugar a ser un Estado. Fueron un error las formas, Joan Puigcercós (ERC) ya se lo ha recriminado, con razón. Solidaritat no tardará, y sacará rédito político de ello. Será tema recurrente para sus rivales políticos. No ha sido coherente. Ese jueves, además, participó horas después en la presentación de un libro del Ejército.

2. Artur Mas, el independentista. Ya no hay dudas. Ni término medio. Ni máscara ambigua que esconda la hipotética transversalidad de los dirigentes y militantes de CiU. Uno de los valores que permitieron a Jordi Pujol (CiU) gobernar durante 23 años la Generalitat fue su doble moral, su doble rasero, su milimétrica y estudiada ambigüedad. Mas se la ha cargado en menos de 100 días al frente del Ejecutivo autonómico. Se perdió para siempre el sí pero no, el …tot i que. Y lo tenía fácil. El mismo Pujol -otrora, español del año para Abc- ya había votado en la consulta independentista. También los cuadros de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Mas no tenía necesidad y había jugado con las palabras a la perfección. Ha sido un error estratégico, mas aún cuando es una consulta insignificante. No puede sacar rédito político y sí críticas. No ganará un votó -de los de verdad- y sí desconfianza.

3. ¿Por qué no en el Parlamento autonómico? De aquí a unos días, el Parlamento autonómico debatirá una propuesta de ley para declarar la independencia de Cataluña. Es ilegal y no pasará de ahí, si llega a aprobarse. Pero CiU y Mas lo pasarán mal. ¿Se abstendrá en esa votación días después de que haya votado a favor de la secesión de Cataluña? ¿Por qué? No hay un solo argumento que permita defender esa posición. Se lleva muchos años creando una falsa espectativa. Ahora toca votar en el Parlamento autonómico. Es un error haber participado en la consulta días antes de tener que votar en la Cámara del Parque de la Ciudadela.

4. Futuros pactos. Es una decisión que parece poco inteligente en la actual coyuntura política. Todo indica (las encuestas) que en 2012 el PP ganará las elecciones generales. Si es por mayoría absoluta, el sueño de Mas (y de la popular Alicia Sánchez-Camacho) en forma de pacto fiscal o concierto económico deberá aplazarse. Si Mariano Rajoy (PP) gana por minoría, Mas (y Josep Antoni Duran i Lleida) estará ahí para apoyarle a cambio de más transferencias y una revisión de la LOFCA, que se venderá como pacto fiscal. Sin embargo, ¿puede pactar Rajoy con un independentista? ¿Qué argumentos puede poner encima de la mesa el PP para defender un pacto con un líder secesionista después de llevar siete años criticando el pacto del PSC con ERC? Ha sido un error de Mas participar en la consulta independentista en estos momentos porque, en la supuesta negociación con Rajoy, su voto pesará en el debe de CiU. El PP le pedirá más, es decir, menos, para pactar.

La Voz de Barcelona