Artí­culos

En defensa de un tal Toledo

Éstos son los hechos doblemente declarados. El actor Guillermo Toledo, ante las cámaras y los micrófonos de periodistas sedientos de titulares, asegura, tras la muerte de Orlando Zapata después de 85 días en huelga de hambre en una de las cárceles de la isla, que “la gran mayoría de los presuntos disidentes […] son gente que ha cometido actos terroristas contra el gobierno cubano, actos de traición a la patria y, en fin, un montón de delitos realmente graves. No son simples disidentes políticos ni prisioneros políticos”. Las declaraciones del actor se hacen en un aparte durante un acto organizado por la Fundación AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión).

Al día siguiente, martes, en un comunicado la AISGE, presidida por la actriz Pilar Bardem, marca distancias con Toledo: sus declaraciones “referidas a la situación de Zapata”, asegura el escrito, “no pueden entenderse más que a título estrictamente personal y no representan la opinión del colectivo de artistas”. Esa misma noche, en VEO7 -en un programa donde el presentador es más tertuliano que moderador-, el actor aparece vía telefónica para defender sus palabras y recordar que, además de las polémicas declaraciones, él había criticado al gobierno cubano porque “debería haber hecho algo más para salvar la vida de esta persona [Zapata], haya hecho lo que haya hecho”.

Ya el 3 de marzo, vuelve a recordar -esta vez en esRadio durante treinta minutos en una excelente conversación con Luis Herrero- que “condena absolutamente” el hecho de que un preso muera en huelga de hambre en una cárcel. Y matiza: “Pido disculpas” si lo de preso común ha molestado. No era su intención, asegura, pero Zapata, dice, entró en la cárcel no por preso de conciencia o político sino como condenado por haber cometido delitos comunes. Defiende Toledo “algunas cosas de la revolución cubana” y otras le parecen “deleznables””. Cita los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) en España. Pide, entonces, que el linchamiento mediático que está viviendo no pase a un linchamiento físico.

A finales de la semana, el viernes, Toledo aparece en el Informativo Matinal de Telecinco para seguir defendiendo sus palabras, con los matices del principio y sus posiciones políticas previas: Zapata era “un preso común”, pero recuerda, otra vez, que condena su muerte. Vuelve a citar a los CIE españoles donde ni la Cruz Roja ni la prensa pueden acceder a esos lugares, según dice. Y considera que “Pilar Bardem se ha extralimitado en sus funciones” por emitir el comunicado en el que la AISGE se desmarcaba de sus declaraciones.

El domingo, en una carta publicada en El Mundo, la madre de Zapata pregunta a Willy que si considera que su hijo fue un preso común “¿por qué […] el régimen cubano lo incluyó en el Libro del Disidente, que ellos mismos editaron?”. Hasta aquí los hechos declarados más relevantes.

Hay que escuchar a Toledo tanto en VEO7 como en Telecinco pero sobre todo en esRadio. España vive a toque de corneta y titular. No saber esto fue el error del actor. Y saberlo muy bien el acierto de la prensa, que, al fin y al cabo, tiene que vender. Un titular puede ser contundente pero 29 minutos y 28 segundos de charla entre Toledo y Herrero aclaran mucho. Sitúan.

No entiendo dos cosas muy españolas y muy cainitas (lamentable sinonimia) como son el linchamiento mediático y el esconderse del eco de las propias palabras. Lo primero lo ha sufrido Toledo y, curiosamente, más por parte de la prensa socialdemócrata que de la derecha; y de lo segundo, cabe destacar que el actor ha dado la cara. Sí. Sorprende, además, en un país donde la opinión de un actor tiene tanta importancia. Es como cuando nos felicitamos por el correcto funcionamiento de un servicio. No es lo habitual. Toledo no se ha escondido.

Creo que Toledo no tiene razón cuando pretende matizar el estatus legal de Zapata. No hay matices. En una dictadura el papel legal sirve hasta el punto en que choca con los derechos humanos y las libertades individuales. Pero defiendo que el actor quiera matizar donde no debiera porque ésa es la diferencia entre el régimen cubano y una democracia.

Y de los CIE españoles hablaremos otro día.

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“¿Quieres una embajada?”

El magnífico Bernal, don Jordi, nos deleita cada semana por estos lares digitales con una suma de palabras que pocos pueden componer con esa grata sonoridad. Ustedes lo saben igual que yo. El pasado viernes nos regaló unas líneas describiendo a los sabelotodo españoles -catalanes incluidos, qué le vamos a hacer- que rondan los micrófonos radiofónicos y/o se sitúan a cada uno de los lados de los espectros ideológico y/o temático. Los españoles sabemos de todo, o eso creemos, viene a decirnos el periodista. Aunque no sepamos de nada.

No sé qué músculo de sabelotodo se cuece en otros países por lo que no puedo desmentir a don Jordi, ni darle la razón. De lo que sí estoy seguro (y cumplo así con el requisito del DNI) es que no hay lugar en el mundo como España donde conseguir una embajada -o cualquier cargo político- sea cuestión de un almuerzo. Lo decía el mejor cronista español -gallego, qué le vamos a hacer- de la historia. Dejó escrito Julio Camba en su excelente ¿Quieres una embajada? cómo le ofreció durante un almuerzo un “íntimo amigo”, que tras el advenimiento de la II República “desempeñaba lo que suele llamarse un alto cargo”, una embajada. Tal cual: “Oye. ¿Tú quieres una Embajada?”. Y no ha cambiado mucho desde entonces.

Sí, don Jordi, España “es un país fascinante”. Es latino, mediterráneo, caliente, impulsivo e irreflexivo. Bruto, en definitiva. Pícaro, en resumen. Por eso, quizás, tuvimos a Larras, Cambas y Plas. Por eso tenemos a sabelotodos en todas y cada una de las profesiones. También en la política. ¿Dígame si no qué es José Montilla? ¿Qué es Carme Chacón? ¿Qué si no un profesional sabelotodo de la política como José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Qué puede ser si no Leire Pajín? ¿Y Bibiana Aído? Pues eso, lo mismo dan lecciones de coyunturas planetarias como ofrecen embajadas a sus íntimos. Por cierto, don Jordi, ¿quiere una embajada?

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Un país de instantes

Este país es de instantes. De porciones breves, brevísimas, de tiempo que enmarcamos para la historia, ya sea ésta personal y particular o colectiva y pública. El último es el protagonizado por José María Aznar y su dedo. El último de una larga lista que políticos y periodistas saben manejar para favorecer el juego interesado de cada uno.

Javier Cercas publicó en abril de 2009 Anatomía de un instante (Literatura Mondadori). En este ensayo, o artículo de 460 páginas, el extremeño diserta adelante y atrás de un punto (el instante): el momento justo en el que Adolfo Suárez se queda quieto (como también el general Gutiérrez Mellado y el comunista Santiago Carrillo), sentado, en su escaño del Congreso, aquel 23 de febrero de 1981.

Hay tantos instantes -novelados o no- como queramos. Algunos más agradables que otros, desde luego. El rey Juan Carlos I protagonizó uno muy similar al reciente de Aznar. Fue en Vitoria, en junio de 2004. El monarca, mientras camina, saluda al público con ese habitual movimiento de manos cuando, ante el silbido y abucheo de unos pocos antimonárquicos, deja caer (hacia arriba) el dedo corazón y encoge el resto de dedos de su mano izquierda. ¿Izquierda? También Aznar utilizó su mano siniestra.

Pero no sólo de dedos viven los instantes ni éstos son exclusivos de la derecha. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene una marca personal que le acompañará siempre. Un acto ridículo e infantil fue aquel de octubre de 2003 durante el desfile militar. Aquella bandera de los Estados Unidos. Esa imagen, con permiso de Cercas, es la antítesis de la que nos dejó Suárez en el Congreso el 23F.

Y así podríamos seguir hasta completar una verdadera bibliografía de anatomías de instantes, donde no faltarían el tomo con los pies de un presidente encima de una mesa ni el bestseller protagonizado por los calcetines de una presidenta autonómica o el que desmenuzaría la escena de las chuletas que utiliza otra autoridad autonómica a la hora de firmar en el libro de honor de los ayuntamientos. Lo dicho, un país de instantes.

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‘Por la cara’

‘Los hechos que cuenta este libro son verdaderos’. Así empieza el periodista Braulio García Jaén su Justicia poética con dos hombres que fueron ‘condenados por la cara’. Es importante recordar, durante la lectura de las 380 páginas del libro, que tanto lo primero -hechos verdaderos- como lo segundo -condenados por la cara- son el eje central de una obra que compendia el injusto trato que la justicia española puede ofrecer a dos personas inocentes.

Así es, Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib, ambos de nacionalidad marroquí, fueron y son inocentes del delito de varias violaciones -17 el primero, 12 el segundo- cometidas en Cataluña a principios de los años 90. Fueron y son inocentes. Sí. Condenados y dos vidas destrozadas, una ya en otro mundo (Mounib falleció en su celda el 26 de abril de 2000), pero inocentes. No cometieron ni uno solo de los delitos -no solo de violaciones se les acusó- por los que fueron condenados. No solo eso, ni siquiera se pudo demostrar su culpabilidad en los distintos juicios que tuvieron lugar y que los llevaron a la cárcel. Es más, desde junio de 1997 se tienen pruebas del error judicial que se ha cometiendo con Tommouhi y Mounib y, sin embargo, se les mantuvo en prisión (Tommouhi cumplió su condena el 26 de abril de 2009). La justicia no reconoce errores.

García Jaén sintetiza en el magnífico libro, editado por Seix Barral (enero 2010 y Premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano), el calvario sufrido por los dos marroquíes. Pero no el calvario personal y emocional, que no cabe duda. No. García Jaén demuestra, pone encima de la mesa, expone, denuncia negro sobre blanco la injusticia cometida. Hechos. No sentimientos. Quince años de prisión ‘por la cara’ (página 64).

Falló todo. A lo grande, queriendo o sin querer, pero fallaron todos los estamentos que rigen, en teoría, un estado de derecho. El periodismo (lectura especial merece el capítulo 7 dedicado a una ¿información? del caso publicada por La Vanguardia el 16 de noviembre de 1991), los procedimientos en las ruedas de reconocimiento (‘Es una mentira práctica que va confirmando una teórica verdad: la indistinción entre hecho y derecho, cuando la voz de la víctima de delitos sexuales se trata’, página 236), los jueces (esa chulería de Margarita Robles, por ejemplo), los abogados (como Jorge Claret y Pedro J. Pardo que facturaron procedimientos de Tommouhi que no habían llevado ellos, capítulo 29), el fiscal jefe de Cataluña (José María Mena, en julio de 2008: “El ministerio [de Justicia] no tuvo capacidad operativa […] para comparecer concediendo el indulto [… por la] tremenda presión beligerante de quienes estaban apoyando lo que luego ha sido la Ley integral contra la violencia de género”, página 246), el último gobierno del PP, el primero de José Luis Rodríguez Zapatero y su ministro de Justicia (Juan Fernando López Aguilar y la imagen en la que coge del antebrazo, en un aparte, a Arcadi Espada y demuestra su ignorancia sobre el tema) o esas pruebas de ADN (hoy ‘siguen intactas’, página 343) que si bien sus resultados no permiten identificar, lógicamente, al culpable de una violación si pueden exonerar al inocente.

Y con estos mimbres, García Jaén ha realizado una auténtica maravilla de la investigación. De la trazabilidad. Del relato. De los hechos, en definitiva. Y comprobaciones que los que tenían que haberlas realizado no las llevaron a cabo. Y de los nuevos tiempos, sin duda. La mejor manera que encontró para registrar, almacenar, divulgar y trabajar el material que iba recopilando fue la creación de un blog: “Allí iba publicando las grabaciones de las entrevistas, facsímiles judiciales, fotos, todo. Era necesario para darme un soporte respetable, porque no trabajaba para ningún medio”, ha dicho García Jaén en una entrevista reciente. Así es.

El lunes 15 de febero colgaba en su blog el último encuentro que ha mantenido con Tommouhi, para entregarle el primer ejemplar que la editorial le había facilitado al autor (“se lo he prometido”). “Cuenta su historia”, ha escrito en el blog. “Veinte años después”, ha respondido Tommouhi. Los hechos que cuenta este libro son verdaderos: fueron condenados sin una sola prueba.

La Voz de Barcelona


Asimetrías

Que el nacionalismo tiene como objetivo llenar de dinero el bolsillo del que pregona en pos de una patria -un pregón que, generalmente, va acompañado de un recorte de libertades de los ciudadanos- se ha vuelto a poner de manifiesto estos días, con la tramitación de la norma que el Parlamento autonómico de Cataluña pretende aprobar para regular el uso lingüístico de los cines de la región.

La obsesión de los partidos nacionalistas con estos temas es tal que no hay norma aprobada en la Cámara autonómica que no contenga un punto, un epígrafe, una línea o un espacio para apostillar que el catalán es la única lengua de uso corriente y de relación con la Administración. Aunque la realidad sea otra en la relación entre iguales. Así, el que quiera ser jardinero tendrá que demostrar un conocimiento de la lengua catalana que, como todo el mundo sabe, le será de gran utilidad para tratar con margaritas, rosas y hortensias. Otro ejemplo: el que quiera ejercer de profesor de Educación Física necesitará demostrar que sabe un catalán al nivel del que Josep Carner nos regaló en Els fruits saborosos porque, como todo el mundo sabe, fresas y naranjas son imprescindibles para una buena preparación física.

Ahora, con el PSC al frente, se obligará a las salas de cine a que proyecten al menos la mitad de las copias en catalán, pese a que no existe demanda. Y al empresario que no cumpla, multa. A llenarse los bolsillos. No creo que haya un lugar en toda Francia donde multen a los comerciantes -autónomos y emprendedores que crean riqueza- por rotular los carteles de su comercio sólo en francés. Esto sí pasa en España, donde rotular en español supone pagar una multa -al menos de momento-.

Uno de los argumentos utilizados por los defensores de la nueva norma del cine es que los ciudadanos tienen el derecho a ver las películas en catalán -ya sean subtituladas o traducidas-, como si este derecho fuera un derecho universal y estuviera recogido en la Carta de los Derechos Humanos de la ONU. Con todo, y aun siendo un absurdo más del nacionalismo, compro este argumento. Es justamente el mismo que, desde los primeros ochenta, se hace valer para que los niños puedan estudiar en español en Cataluña, es decir, que quien quiera pueda tener como lengua vehicular el catalán y quien quiera, cosa que ahora no pasa, el español. No es tan complicado. Si se puede hacer en las salas de cine, ¿por qué no en las escuelas?

Pero no nos engañemos. La nueva ley del cine de esta región cada vez más pequeña no es más que la deriva consentida de un nacionalismo que sabe jugar con el resto de España como si hubiera una deuda eterna con Cataluña. Es algo que nunca llegaré a entender. Una vez perdidas las libertades individuales de los catalanes en los aspectos lingüísticos, los siguientes que pierden son el resto de españoles. Empezando por el derecho a moverse libremente por el país. Se está consiguiendo aplicar la asimetría deseada por los nacionalistas, es decir: Cataluña sólo para los catalanes y España para todos. Impresionante. Y todo por gobernar cada cuatro años.

Factual.es


¿El mérito del PP? Existir

El PP sigue a lo suyo, que a fecha de hoy no es más que esperar a que el PSOE siga bajando en las encuestas de intención de voto. Faltan dos años para la celebración de las elecciones generales y los últimos sondeos sitúan a Mariano Rajoy claramente por delante del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Como estrategia, ciertamente, esto de esperar el desgaste político del que gobierna no es que sea mucho.

Este fin de semana, hemos podido leer el mejor resumen de la actual situación política. En dos frases. Dos frases que podían haber salido del partido de gobierno y que, sin embargo, han sido cosa del europarlamentario del PP Jaime Mayor Oreja: la solución a las diversas crisis españolas -económica, institucional, financiera, laboral…- “no está en un nombre y un apellido”, el del dirigente político que nos saque de éstas, ni “tampoco en la fecha electoral o si en moción de censura sí o no”, ha dicho el popular. La clave es la definición y puesta en marcha de un “proyecto regenerador”. Efectivamente. Un “proyecto regenerador”. Algo que no se ve ni por asomo en el PP.

Llegar al Ejecutivo como alternativa en positivo debe de ser de lo más estimulante y prometedor -véanse los casos de Obama, en Estados Unidos, y Sarkozy, en Francia- pero acceder a un gobierno por ser la única opción real de oposición -por aquello del bipartidismo- al partido que está en el poder es una cruz que no se merecen los ciudadanos -véase el caso de Berlusconi, en Italia-. Algo parecido sucede en Cataluña. A nueve meses de las elecciones al Parlamento autonómico, el desgaste del tripartito está permitiendo que CiU roce el Palacio de la Generalitat. ¿Méritos? Existir.

No sabemos qué haría el PP para reducir el paro. Tampoco lo que haría para reducir el déficit ni de dónde recortaría el gasto. Es cierto que el PSOE está tocado (aunque no hundido, quedan dos años por delante en los que parece imposible empeorar por lo que podría llegar a 2012 con opciones) pero está en el Gobierno. El PP sigue tocado y en la oposición. Sin alternativa no hay regeneración.

Factual


Carod-Rovira en Cuba

Los nacionalismos radicales tienen una extraña obsesión de atracción que debería ser objeto de estudio en alguna de las universidades más prestigiosas del mundo. Se podría analizar, para empezar, la empatía del independentismo catalán con el régimen cubano, también conocido como castrismo (al cuadrado). El último ejemplo de la simbiosis cubanocatalana lo hemos podido ver esta misma semana durante el viaje del vicepresidente autonómico de Cataluña, Josep-Lluís Carod-Rovira —dirigente de ERC—, a la isla caribeña. El político —si quieren saber más del personaje háganse con su caricatura firmada por Juan Abreu— ha ido a buscar ‘La Huella Catalana en el Caribe’, lo cual debería preocupar a las autoridades cubanas no sea que el rastro llegue hasta el siglo XV y en alguna de las prerrogativas del Parlamento autonómico les dé a sus señorías por reivindicar a la “siempre fiel” como parte de esa entelequia denominada Países Catalanes.

Podemos dejar a un lado los futuros hipotéticos y las declaraciones a la ligera, como la de evocar a unos 300 catalanes que murieron contra España en favor de la independencia de Cuba —¿cuántos catalanes morirían en favor de España? 3.803 exactamente, dato recogido por Jorge Ferrer del historiador Raúl Izquierdo—, porque la realidad es mucho más cruda, especialmente para los cubanos y sobre todo para los que están encarcelados por criticar al régimen. El viaje de Carod-Rovira ha tenido como objetivo promocionar un encuentro cultural que engloba diversas actividades (presentación de un libro, inauguración de una exposición y alguna conferencia), a las que lamentablemente no asistirán ni Fabrio Prieto, ni Rolando Jiménez Pozada, ni Antonio Ramón Díaz, ni Víctor Rolando Arroyo. Todos ellos en presidios cubanos acusados de realizar actividades tan peligrosas para el régimen como abogado, periodista o bibliotecario.

Nada más conocer que el vicepresidente catalán se desplazaría a Cuba, una formación política del Parlamento regional hizo lo que cualquier político con convicciones democráticas haría: exigir la defensa de las libertades individuales en la isla. Tres dirigentes de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Carles Llorens, secretario de relaciones internacionales, Maria Rosa Fortuny, diputada autonómica, y Àngel Colom, responsable de inmigración, enviaron una carta a Carod-Rovira para que aprovechara el viaje y exigiera la libertad de diferentes presos políticos del castrismo. Parece ser que esto no entraba en el plan oficial del independentista.

Pero la advertencia —como si fuera necesario abrirle los ojos a todo un vicepresidente de una Comunidad Autónoma española— y exigencia de responsabilidad democrática a Carod-Rovira para con el pueblo cubano viene, al menos formalmente, desde 2007. Concretamente, el 13 de diciembre de 2007, el diputado autonómico —entonces de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía— José Domingo preguntó al vicepresidente regional, en la Comisión de Cooperación y Solidaridad, por el “tipo de acción [que] se ha hecho en Cuba en relación con el fomento de los derechos humanos” con el dinero de los catalanes. Respuesta: “lo que hay [en Cuba] es, primero, la presencia de unos hogares catalanes que existen en aquella isla y que, por lo tanto, como todas las entidades catalanas en el exterior, tienen derecho a unas ayudas determinadas, que esto se hace siempre, que se hace con normalidad y que se hace con regularidad”; y, en segundo lugar, desde Cataluña hemos ayudado a la “fabricación de sillas de ruedas”. ¿Es esto lo que entiende el señor Carod-Rovira por fomentar los derechos humanos? ¿Alguien le siguió la pista a las sillas de ruedas?

Pero no se piensen los cubanos que todos los catalanes son como sus representantes. Sólo son como Carod-Rovira, y el Gobierno regional que representa, la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Les pondré un ejemplo protagonizado por la escritora Teresa Amat que, obstinada, envió una carta abierta al vicepresidente viajante que se han negado a publicar dos diarios, tal y como ella misma ha explicado en su blog.

Aunque tampoco podrá afirmar ninguno de mis conciudadanos que el pueblo catalán está manifiestamente a favor de las libertades democráticas en Cuba. Es decir, en contra de la actitud de Carod-Rovira demostrada esta semana en la isla. Será por los 3.803, documentados por Raúl Izquierdo, o por los alegóricos 300, contados a ojo de buen cubero por el dirigente independentista, la cosa es que el pasado 1 de febrero se produjo a las puertas del consulado cubano en Barcelona la representación de lo que es ahora mismo esa simbiosis entre Cataluña y Cuba: a la concentración convocada por exiliados cubanos para exigir el fin de la dictadura castrista se presentó a la contra-concentración el líder de Izquierda Unida en Cataluña, miembro de la Mesa del Parlamento autonómico y dirigente de una de las formaciones que componen el Gobierno regional —las otras dos son PSC y ERC, de esta última es dirigente Carod-Rovira—, el honorable Jordi Miralles. Junto a Miralles se pudo ver a un senador español. No mentiría si dijese que, tristemente, en algunos momentos de aquella mañana del mes de febrero había más concentrados a favor del régimen castrista que en contra de la dictadura.

El vicepresidente autonómico tendrá que responder en sede parlamentaria —es de esperar que en esta ocasión lo haga— a preguntas realizadas por el Grupo Mixto en relación al viaje a Cuba. Entre otras, el diputado autonómico Domingo ha presentado en el registro de la cámara catalana preguntas relativas a la “situación de los derechos humanos en este país” y la “situación de los disidentes políticos en la Cuba presente” y si el dirigente de ERC hizo alguna protesta o gesto diplomáticos para que en el país caribeño respete los DD HH. Quede en negro sobre blanco que no todos los catalanes somos Carod-Rovira, pese a la mayoría de nuestros dirigentes y de los medios de comunicación.

- Texto publicado en Penúltimos Días.


Europa, la izquierda y la abstención

El PP de Mariano Rajoy ha ganado las elecciones europeas de 2009 -23 escaños- y nunca sabremos el motivo o los motivos principales. Veremos, escucharemos y leeremos un sinfín de análisis de los resultados. El otoño, tras la primavera y el verano, va a ser divertido y muy movido. Por primera vez, José Luis Rodríguez Zapatero, como líder del PSOE, ha perdido unas elecciones en clave nacional -21 escaños-, descartadas las municipales en este caso, y esta es la segunda noticia del 7J.

El PP ha ganado más de 200.000 votos (aunque algunos no sepan restar) y el PSOE ha perdido más de 700.000, en comparación con las elecciones de 2004. Estos son los números y no las interpretaciones. Así, la antigua Galeusca (CiU, PNV y BNG) se mantiene superando los 800.000 votos -2 escaños- y no sufre la pérdida o el transfugismo de los gallegos que se coaligaron ideológicamente con partidos de izquierda, dicen, formando la Europa de los Pueblos (ERC, BNG, Aralar, EA, CHA y Els Verds), que ganaron algo más de 11.000 votos. Punto y a parte es el resultado de Izquierda Unida y sus primos hermanos.

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El virus de la paranoia

La globalización tiene estas cosas y, entre ellas, esta es buena. Qué duda cabe que la gripe porcina -si se confirma que la culpa la tiene el cerdo- no hubiera salido de Veracruz (México) sin la ayuda de la misma globalización (así, aquí, en despectivo). Pero, qué duda cabe, igualmente, que sin la globalización (así, aquí, en superlativo) el mismo virus se tardaría en controlar y erradicar más de lo previsto. Eso esperamos.

Cui prodest?

La conspiranoia que rodea al virus de la gripe que afecta, principalmente, a México ya ha puesto el negocio a trabajar. ‘La conspiración del cerdo’, lo llaman acertada y humorísticamente en lainformacion.com. Pero el asunto no es de comedia, más bien de thriller: en Suiza, un recipiente con el virus ha causado cierto pavor; y, en Estados Unidos, la misma Casa Banca ha tenido que salir al paso desmintiendo relación alguna entre la muerte del director del Museo Nacional de Arqueología de México y la reciente visita de Obama al país. Todos tranquilos, sobre todo en el PSOE, Obama no tiene la gripe.

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Cebrián, la “interpretación” de las noticias

El problema del periodismo se llama interpretación. Lo ha dejado bien claro Juan Luis Cebrián en una entrevista en la versión española de Esquire, en su último número: “ni los profesionales ni los empresarios sabemos qué va a pasar [con internet]. Los optimistas dicen que habrá periódicos. No lo tengo yo tan claro. Lo que sí habrá es periodistas, gente que nos interprete la realidad”.

“Gente que interpreta la realidad”. Me gustaría no tener que esperar mucho a que los chicos de Paper Papers nos regalen su frase corolario, y puntilla, a lo dicho por el consejero delegado de Prisa, máximo accionista de El País.

Interpretar, según la docta Real Academia Española, puede ser, en un sentido poco exigente, un digno sinónimo de periodismo cuya adjetivación necesaria cabría ponerlo, al verbo, en entredicho. Así, periodismo no puede reducirse a que existan periodistas que interpreten la realidad, entre otras cosas, porque la realidad no se interpreta. Existe, está ahí, en la calle, en los pasillos de los hospitales, en el Congreso, en la redacción de cualquier diario -sea digital o no-…

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¿Televisiones públicas? Sí, pocas y de calidad

Una de las reformas que debería hacerse con más urgencia es la del panorama televisivo público. En España tenemos cinco canales de televisión públicos de ámbito nacional (La 1, La 2, Canal24h, Teledeporte y Clan TVE) y, por lo menos, treinta y cinco de ámbito autonómico (por ejemplo, cuatro en Andalucía, Cataluña y País Vasco, y tres en la Comunidad Valenciana, entre las CCAA que más tienen).

A estas hay que añadir una serie de televisiones de ámbito local o comarcal, también públicas, como por ejemplo EsMadridTV o Barcelona TV, en las dos principales ciudades españolas. Y las respectivas emisiones para las cadenas digitales (internacionales) de algunas de las cadenas públicas.

Así, a este coste permanente fijo que no es evaluado ni por la calidad ni por la audiencia (cantidad), hay que añadir las distintas subvenciones que las emisoras privadas reciben regularmente, en ocasiones de una forma difícilmente justificada desde el punto de vista de la necesidad del producto.

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Una sentencia del Supremo que no se cumplirá

Hace un par de semanas sacaba a colación en Tinta Digital la sentencia del Tribunal Supremo (TS) acerca de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Una de las dudas que ha dejado abierta esta decisión jurídica es su aplicación en un sistema de garantías que entremezcla los poderes político y judicial. Así, ahora, otra sentencia del TS tiene toda la pinta de que no se hará efectiva nunca.

El pasado 12 de diciembre de 2008, el TS desestimó (STS 6803/2008 ) el recurso de casación presentado por el Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña del 14 de septiembre de 2004 que, por cierto, hacía referencia a un recurso contencioso-administrativo interpuesto contra una Resolución del Departamento de Educación autonómico de 29 de mayo de 2000; es decir, una justicia de velocidad de vértigo, como pueden comprobar.

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La EpC que debería ser

El Tribunal Supremo (TS) ha resuelto que en los casos presentados ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo “no existe el derecho a la objeción de conciencia” en la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). De momento, el Supremo se ha pronunciado por un caso impugnado por la Junta de Andalucía que permitía, según el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, la objeción de conciencia. Tres casos más, también en manos del Supremo -provenientes de Asturias-, serán desestimados.

Según parece, y hasta que se haga público el contenido literal de la sentencia, los magistrados del Supremo han dictaminado que los padres “no tienen derecho a una educación a la carta para sus hijos”, entendiéndose “a la carta” como que no está en manos de los progenitores si sus vástagos pueden o no recibir asignaturas como, por ejemplo, Matemáticas, Filosofía o EpC, que han sido determinadas y forman parte de un currículo escolar que decide el Gobierno.

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Miralles o cómo ser comunista en Barcelona

Desde el balcón del consulado de Cuba en Barcelona se puede leer el cartel de la empresa Castro Construcciones, en el mismo Paseo de Gracia -la calle más cara de la ciudad Condal- que el local con jurisdicción cubana, y un poco más hacia la plaza de Cataluña divisar el edificio de la empresa Seguros Vitalicio. Amarga metáfora de la libertad.

Libertad, eso es lo que han reclamado este domingo en Barcelona (y Madrid) un grupo de exiliados cubanos arropados por ciudadanos de Cataluña a los pies del mandarino que está a pocos números del 34 de Paseo de Gracia, sede del consulado cubano. Sin embargo, no han estado solos.

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Franco entra en Barcelona

Curiosamente son los que se dicen antifranquistas, de hoy, claro, con Franco muerto y enterrado, para mejor gloria de todos, los que se ponen a celebrar la entrada a Barcelona de las tropas rebeldes. Debe ser eso que los nacionalistas llaman hecho diferencial catalán y que solo llevan en el adn los que están cada día, desde que se levantan hasta que se acuestan, cambiando su biografía personal. Sí, me refiero a los Maragall y compañía. Pero también a los que necesitan no solo un libro de historia sino también una enciclopedia: convocan un acto independentista catalán para recordar el 70 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona en el marco de la campaña 1714, 300 años de ocupación, 300 años de resistencia. ¡Quiá!

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Tardà, ¿republicano o independentista?

Por más que uno intenta comprender a los indocumentados la ciencia ha dispuesto que no podamos saberlo todo. Joan Tardà, catedrático de Instituto en Cornellá (Barcelona), es un tipo afable, bonachón y culto, según me indica una persona que nos conoce a ambos. Alguien que cree en lo que dice -me ha asegurado otro que trabaja muy cerca de él-, que le duele votar en contra de sus principios cuando la política le obliga. No se puede poner en duda, pues, su capacidad intelectual y mucho menos su inteligencia. Todo esto va en su contra, no crean.

Por más que uno lee y escucha lo que el diputado de ERC -los diputados representan al pueblo pero no solo a los que les han votado sino que a todo su conjunto- escupió este sábado, desde la tribuna que los cachorros de ERC le habían dispuesto, no entiende qué es lo que Tardà echa de menos de la República. República, por otro lado, que queda circunscrita a la Segunda, es decir la que fue de 1931 a 1936 (hasta el 39, si me apuran), ya que la Primera ni se cita por los propios republicanos del siglo XXI. Vamos, que el republicanismo español actual no se ciñe a un modelo sino que añora unos años concretos.

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El pan, salido de la piscina

Este verano nos ha dejado sin hacer ruido informativo -amén de dos o tres buenos blogs, ni les cuento en lo referente a lo digital- una de esas revistas, semanales y en papel, de las que todos deberíamos estar orgullosos de su existencia. Ya es tarde.

Su director, en el Periscopio del último número (‘provisionalmente’, según el editorial), se pregunta, no sin una cierta pena y resignación combativa, por qué una revista en España está condenada al fracaso cuando existen -pone ejemplos- buenas de ellas en otros países de nuestro entorno. Evidentemente, el director, que lo fuera también de un excelente programa de televisión a finales de los setenta en TVE y a principios de los noventa en Antena 3, del cual el nombre de la revista y el televisivo espacio ya van inexorablemente ligados a su nombre, no se refiere a una revista cualquiera.

Exacto. Como escribe Martín Prieto, en ese mismo último número (379) en la sección de El Binóculo, ‘son estos tiempos malos para la lírica e impera la regla del mínimo común denominador’, por lo que ‘la mejor revista de información general que había en España’ no puede seguir publicándose, su cierre no es una paradoja ‘también la excelencia se penaliza’. O, lo que es lo mismo, sin tetas, sin chismorreos, sin toreros, sin salsa rosa, sin confidenciales, sin bajarse los pantalones a las presiones políticas… una revista de papel no puede sobrevivir en España. Sin esto y sin subvenciones, claro.

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Quiero ser como China

No es inaudito. Lamentable, sí. Criticable. Sucio. Y cínico. Bochornoso, también. Pero desde ya la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 -recuerden, la que dio comienzo a las ocho del ocho del ocho del ocho- ha sido la mejor y más espectacular de la historia del Olimpismo reciente. Es una lástima, guardo para mí la de Barcelona 1992. Aquellos Juegos en los que toda la ciudad se volcó con deportistas y turistas.

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Suñé o la técnica del ventilador

Tras las acusaciones directas, tanto a mi persona como a los colaboradores del diario-blog que dirijo, me veo en la obligación de responder públicamente a Lluís Suñé, concejal de Torredembarra de Alternativa Baix Gaià, marca municipal de ICV, formación liderada, entre otros, por el consejero de Interior de la Generalidad Joan Saura y el diputado en el Congreso Joan Herrera.

Tanto desde su blog -el pasado lunes-, como en una entrevista para El Periódico de Extremadura y otra para TV3 -este jueves- Suñé ha utilizado la técnica del ventilador para responsabilizar de lo ocurrido, es decir, eludir él la mayor culpa posible, a LA VOZ DE BARCELONA.

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Las balanzas fiscales y el PSOE

Ya se han publicado oficialmente las balanzas fiscales (PDF), que no son otra cosa que la diferencia de la suma de lo que paga cada persona y lo que el Estado redistribuye por toda España según las necesidades, pero solo teniendo en cuenta cada comunidad autónoma. Vamos, una de esas cosas que se han inventado los nacionalismos y que incomprensiblemente el Gobierno de Zapatero ha aceptado.

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Los hombres ya parimos

Ernesto es uno de los protagonistas de Nocilla Experience, segunda parte de la trilogía de Agustín Fernández Mallo Proyecto Nocilla, y autor del proyecto Torre para Suicidas para la ciudad de Nueva York, urbe que no dispone de ‘unas instalaciones adecuadas y debidamente organizadas’ para los miles de suicidas (e intentos frustrados) que se consuman en la capital del mundo.

Como si fuera uno de los personajes de Fernández Mallo, creador del término Poesía Postpoética, ha aparecido en nuestras vidas Thomas Beatie, legal y oficialmente un hombre pero biológicamente una mujer, lo que le ha permitido tener un hijo pese a aparentar un hombre, a juzgar por las imágenes que nos han llegado de Oregón (Estados Unidos).

Ahora ya podemos decir, sin el menor error ni ruborizarnos un solo momento, que los hombres ya parimos. ¿O acaso hay alguien que se atreva a decir y mantener que Thomas no es un hombre? ¿No dice eso su cédula médica?

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Chávez, democracia, petróleo y 25 de julio

“La democracia es también un régimen que debe defenderse”, se escuchó de la conversación mientras hablaba Nicolas Sarkozy, tras el incendio criminal de un autobús de Marsella. Lo dejó escrito Yasmina Reza, en su libro-biografía del actual presidente de la República francesa durante su campaña electoral que le llevó al Elíseo.

Este viernes ha estado Hugo Chávez en España reuniéndose con el Rey y Zapatero. Según parece, han cambiado el “¿por qué no te callas?” por el “¿por qué no nos vamos a la playa?” y es de agradecer que incluso Rajoy vea con buenos ojos que las relaciones entre Venezuela y España vuelvan a su cauce, o se vayan calmando.

Pero no podemos dejar de volver a la frase recogida por Reza, la democracia debe defenderse. Probablemente la casualidad ha hecho que este 25 de julio se cumplan 9 años de la victoria aplastante de Chávez en las elecciones constituyentes venezolanas (120 de 128 escaños), un año después de su llegada a la Presidencia del país, y 7 años después de encabezar un golpe de Estado.

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El “buen ambiente” de la crisis

Estos hombres nuestros (y me permitirán que no diga: y mujeres, porque me refiero a los líderes de los dos grandes partidos españoles) andan estas últimas semanas -desde el pasado 9-M- que ni se lo creen. Bien es cierto que por motivos ciertamente diferentes y distantes. El uno, que anda buscando su centro, se supera cada día con declaraciones tan pomposas como las realizadas tras el pasado congreso del PP de Cataluña. El otro, que es el primero, busca la mayoría, la suya, la que le falta. Será en 2012 cuando se ponga a prueba. ¿Por qué no va a repetir candidatura? Veamos.

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Cuán pequeños somos

Fue Luis Pericot, arqueólogo y prehistoriador, quien dijo en algún momento de su dilatada vida (1899-1978) que solamente había dos ciencias que nos hacían tomar conciencia de cuán pequeños somos: la astronomía en el espacio y la prehistoria en el tiempo. Esta última semana se han intercalado en las noticias descubrimientos y acontecimientos que corroboran la proposición planteada por el maestro Pericot. Lo diminutos que somos en el espacio y lo insignificantes que llegamos a ser en el tiempo.

Las imágenes que desde el Discovery y la Estación Espacial Internacional nos han llegado han sido de una belleza indescriptible. Las salidas de los astronautas al espacio exterior han puesto de relieve la soledad que se debe sentir y lo microscópico de uno mismo viendo la Tierra desde las alturas y con el infinito a sus espaldas. Desde un lugar en el que no se distingue entre día y noche, la sensación de cuán pequeños somos debe de penetrar hasta la última célula del más insensible de los humanos.

Las fotografías de los tripulantes del Discovery, paseando por su rededor, con la superficie de la Tierra al fondo, manchada de grandes nubes blancas, marcan –han marcado- un antes y un después en la historia de la humanidad. Cabe recordar, llegado a este punto, que existe una corriente de historiadores que marcan el inicio de una nueva era –en la que todavía nos encontraríamos- con la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969. Por lo que no sería tan descabellado pensar que este viaje del Discovery, y su reparación estando en órbita de la manera que se hizo, fuese un punto importante y a seguir dentro de la historiografía contemporánea.

Pero como la historia es terca, y Pericot fue muy sabio, en la misma semana en la que el hombre se concienciaba de que su existencia en el espacio era minúscula, unos hallazgos en Sudáfrica nos hacían reflexionar, también, sobre nuestra escasa entidad temporal en la historia.

En la revista Science, un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto acaban de publicar un artículo donde dan a conocer los hallazgos, en Sudáfrica, de varios huevos con embriones fosilizados de dinosaurios que, según las primeras investigaciones, datan de hace 190 ¡millones de años! Y que los Massospondylus, nombre que recibe el tipo de dinosaurios del hallazgo, en edad adulta llegarían a medir hasta cinco metros de alto.

Para dar mayor fuerza al argumento de Pericot tan sólo hace falta recordar las fechas, aproximadas evidentemente, de la formación de la Tierra (hace 4.500 millones de años), la aparición de los homínidos (hace 4 millones de años) y de la aparición de la escritura (en el III milenio antes de Cristo).

Datos, estos últimos, que confirman cuán pequeños somos al situarnos en la línea temporal de la historia de la humanidad. Y, como bien aseguró don Luis, junto con la astronomía en el espacio, nos hacen tener conciencia de lo irrisorio que somos con respecto al espacio y la vida tan exigua con respecto al tiempo. Es decir, cuán pequeños somos…

- Texto publicado en Diario Siglo XXI.


Trabucar conceptos

Suele ocurrirle a una gran mayoría de personas, que hablando o escribiendo, confunden el concepto con la extensión cómoda y adoptada de este, lo cual acaba por transformar, o pervertir cuando menos, el significado real del concepto originario. ¿A qué me estoy refiriendo?

En ocasiones, para referirnos al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que así se denomina, acortamos el término –tanto hablando como escribiendo- hasta el punto que lo reducimos a Gran Bretaña o Inglaterra. Pervirtiendo claramente el lenguaje y su significado. Es evidente que no es lo mismo Gran Bretaña que Reino Unido –término este último único aceptable a la hora de abreviar el nombre real-, ya que el primer término nos sitúa en un plano geográfico y el segundo en una división administrativa (o política). Lo mismo ocurre cuando llamamos ingleses a todos los ciudadanos del Reino Unido, ignorando por completo a los escoceses, galeses o norirlandeses. ¿Acaso podríamos decir que los españoles son los únicos ibéricos? No creo que los portugueses y los andorranos –menos aún los gibraltareños- estuviesen muy de acuerdo, además de no ser cierto, claro.

Algo similar ocurre con el término América. En según qué contexto el escribiente o hablante puede estar refiriéndose al continente americano, en su conjunto, sólo al norte del continente o, sin más, a la nación denominada Estados Unidos de América. E incluso, como le ocurrió recientemente a uno de nuestros ministros, confundir la denominación de los Estados Unidos de América por la de Estados Unidos de Norteamérica. Nombre este último que no corresponde a ninguna nación existente de momento.

Ejemplos como estos podemos encontrar muchos, lamentablemente, como el de asociar –cada vez menos- Rusia con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.). Y, por lo tanto, llamar ruso a un ciudadano ucraniano o lituano, cuando en realidad todos eran soviéticos, pero no todos rusos. Aunque tras la descomposición de la U.R.S.S., a partir de 1991, vamos aprendiendo que no es lo mismo un ruso que un bielorruso.

El uso incorrecto de los términos, definiciones y denominaciones, tanto geográficos y políticos como históricos, que están bien definidos y reglados para que nos podamos entender todos, suele ser algo casi inconsciente y de forma inocente. Pero no siempre. Hay casos en los que la perversión o tergiversación del lenguaje –las palabras que lo forman- es de forma deliberada y con la intención de cambiar su correcto y actual significado. Un ejemplo muy significativo de este último tipo de engaño lingüístico-conceptual es el que utilizan, habitualmente, los políticos para argumentar y legitimar ciertas actitudes y posturas basándose en historias pasadas.

Así, denominar a lo que en un tiempo fue la Corona de Aragón como Corona (¡o Federación!) catalano-aragonesa es, cuando menos, faltar a la verdad. De la misma manera que enfrentar realidades como Galicia y España, como si el primer término no estuviese implícito en el segundo, es trastrocar los conceptos que definen.

Pero cuidado, en realidad, estos últimos dos ejemplos más bien parecen un intento de cambiar la historia en lugar de un error conceptual inocente, lo cual es mucho más grave.

- Texto publicado en Diario Siglo XXI.


Mentiras a una celebración

Henry Kamen es un prestigioso historiador e hispanista británico, que hace pocos meses publicó su última obra titulada Felipe V: el rey que reinó dos veces, y que en diversas ocasiones ha conseguido irritar al nacionalismo catalán con declaraciones históricas de gran calado. De todas ellas la más clara es la opinión que tiene el historiador de los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1714 en Barcelona.

El historiador, tras una serie de investigaciones, que no han necesitado ser muy exhaustivas para mostrar hechos reales tal y como sucedieron, ha redactado una serie de acontecimientos que la historia nacionalista-separatista catalana ha ido desfigurando a lo largo del tiempo, principalmente desde finales del siglo XIX, momento en el que se configura el catalanismo, paso previo del actual nacionalismo y que seguramente dará paso a una fuerza separatista radical. Estos acontecimientos que el nacionalismo catalán abandera como fuerza nacional catalana contra las tropas españolas y que tienen en el 11 de septiembre de 1714 su punto de celebración –hay que ser un poco masoquista para celebrar una derrota- como día nacional catalán son hechos de resistencia local, es decir, la resistencia de las tropas del archiduque Carlos y pretendiente al trono real español, no olvidemos esto último, es básicamente en Barcelona y no en toda Cataluña como quieren hacernos ver los perdedores de hoy. Además, la resistencia al ataque borbónico que se lleva a cabo en la ciudad condal tiene una duración de trece meses, con lo cual la fecha del once se septiembre no es más que la fecha de la última derrota, pero ¿por qué no nos recuerdan la fecha del inicio del sitio? O mejor aún, ¿por qué no celebramos durante trece meses el día nacional de Cataluña?

Una de las mayores mentiras que se han contado y se siguen contando, sobre todo por los historiadores y profesores universitarios, es que la guerra fue entre catalanes y españoles. Como si hubiese sido una guerra entre dos naciones o dos estados. Algo que es totalmente falso, ya que la lucha fue entre partidarios del pretendiente borbónico Felipe de Anjou y partidarios del pretendiente Carlos de Austria. Recordemos, nuevamente, que era una guerra civil española, del siglo XVIII, y una guerra civil no es una guerra entre territorios si no que es una guerra entre dos bandos de un mismo territorio. Algo parecido sucede con la guerra civil de 1936 – 1939, los nacionalistas catalanes dicen algo así como que Cataluña perdió la guerra civil y la ganó Franco. Pues vaya falacia. La guerra civil (la del siglo XX sobre todo) la ganan unos y la perdemos todos. Y en el bando borbónico, el que sitiaba Barcelona, encontramos, según el historiador Kamen, a muchos catalanes y muchos de la Corona de Aragón.

Pero esto no es todo, no solo el ejército borbónico tenía contingentes de catalanes, si no que la mitad, aproximadamente, del ejército sitiado estaba compuesto por alemanes. Que siete días antes del 11 de septiembre, el día 4, Rafael Casanova rechazara una rendición digna con Berwick, que estaba al mando de las tropas borbónicas, tampoco se cuenta en las universidades y libros pro-separatistas catalanes. Que las pérdidas de las tropas sitiadas fue de 6000 combatientes, aproximadamente, sí se cuenta, pero que en el otro bando murieron alrededor de 2000 soldados no se cita en ningún sitio. Que entre Casanova y Villarroel no existía buena sintonía lo demuestra la dimisión de este último tras rechazar la propuesta de paz del 4 de septiembre, y no como quieren vendernos ahora los nacionalistas catalanes de que tanto uno como otro son héroes de la patria por la defensa de unos valores, unos sentimientos y una tierra, que realizaron juntamente.

Pero para demostrar, una vez más, que el nacionalismo es obtuso, cerrado e irreal, sólo tenemos que ver el siguiente dato. El héroe de la nación, Rafael Casanova, que defendió casi hasta la muerte su tierra, estaba ya apenas cinco años después en Barcelona, ejerciendo de abogado, viviendo en una casa de gente bien asentada, con dos criados y con numerosas posesiones adquiridas por parte de la familia de su esposa. ¡Qué héroe y cuánto perdió Cataluña! ¡Menuda represión!

Claro que todo esto no lo cuentan los libros -subvencionados- de los estudiantes en las escuelas, los institutos y menos aún, los libros que se recomiendan en las universidades. Tiene que venir un historiador británico a explicarnos nuestra historia, la historia de una guerra civil en el siglo XVIII, una guerra en la que muchos catalanes perdieron pero muchos otros ganaron, igual que el resto de españoles. Una guerra que el nacionalismo catalán cree –o quiere hacernos creer- que perdimos todos los catalanes. Una guerra que perdió el nacionalismo catalán.

- Texto publicado en Diario Siglo XXI.



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