“La vida es así”. Esta es la frase que resume la mayor de las victorias del terrorismo en general y del etarra en particular. “La vida es así” es una frase realmente española, pues la vida fue así como demuestra la historia de España hasta hace bien pocos años. Dictaduras hablaron.
“La vida es así”. No, la vida no es así, pese a que se repita una y otra vez después de cada asesinato. Ni la vida es así, ni soy rebelde porque el mundo me hizo así, ni por ser policía uno tiene que tener concienciada a la familia de que estas cosas van con el sueldo, ¡por este cochino sueldo!
Uno de los primeros testimonios que emitió CNN+, la mañana del viernes a los pocos minutos de conocer que ETA había asesinado al policía nacional Eduardo Puelles, balbuceaba con esa socarronería de los cuarenta años de franquismo que “la vida es así”, faltándole una apostilla tipo “qué esperaba” o “tarde o temprano tenía que pasar”. Esta es la victoria de ETA, como lo fue del franquismo durante cuarenta años.
Durante el discurso, al final de la marcha por Bilbao de este sábado, Patxi López, el primer lendakari de todos los vascos, ha dejado caer una frase que resume toda la lucha antiterrorista: “[...] no les vamos a ceder ni un solo milímetro [...] a los chivatos del fascismo” -frase, por cierto, que no recoge el texto oficial enviado desde la Presidencia autonómica a la prensa-. Este es el cáncer del País Vasco. Los terroristas de ETA y sus chivatos, para los que necesitaremos mucha, muchísima, quimioterapia.
Pero también están los convencidos, los conformistas, los “la vida es así” e, incluso, los que piensan que este, el terrorismo, el asesinato, es un mal menor que tiene un fin defendible a cualquier precio, para estos necesitaremos muchas sesiones de radioterapia.
Actualizado 21/06/2009 1.23: Soitu.es publica las notas del discurso de Patxi López ‘de su puño y letra’. Escribe Borja Echevarría:
Es en la cafetería del Hotel Barceló Nervión donde Patxi López me da las ocho cuartillas originales que acaba de leer. Está deshidratado después de casi dos horas de manifestación que concluyen con las palabras de Paqui, la viuda de Puelles, arropada por sus dos hijos. La ha abrazado y, fumando un cigarrillo, se aleja del lugar. Ha cumplido con su trabajo, dando consuelo a la familia pero fundamentalmente advirtiendo a los etarras de que van a por ellos, a los “chivatos del fascismo” —una expresión que también ha añadido—. Son ahí donde están las claves de un nuevo tiempo para Euskadi, en esa letra a rotulador que se distingue sobre todo por una cosa: la claridad.
