
Este miércoles se han cumplido los primeros 100 días de Administración Obama al frente del Gobierno de los Estados Unidos. 100 días con sus 100 fotografías. Algo impensable en España, eso de la comunicación fluida y transparente entre un gobierno y la prensa. Aquí, o se ignora al periodista o se le controla. ¿Se imaginan a Zapatero jugando a golf en plena crisis económica? ¿O haciendo el payasín con una Kennedy? Ya sabemos cómo utilizamos las fotos en caína, llenaríamos ríos de tinta y minutos de radio.
Obama ha cambiado hasta los conceptos de usos y costumbres del juego político, en solo un centenar de días. Para unos, periodo este, que califican de sobresaliente; para otros, todavía quedan dudas que despejar mientras se mantenga la esperanza. Su popularidad (y las encuestas acientíficas, claro, así lo demuestran) sigue al alza -aunque, ¡ojo, socialdemócratas!, Reagan sigue siendo el rey en el país de la república, Obama es solo el príncipe de la popularidad- y hoy mismo ha asegurado que está “contento con los progresos que hemos logrado, pero no satisfecho” porque todavía “queda mucho por hacer”. Hope.
Mientras tanto, a este lado del charco nos tenemos que conformar con las copias de Obama: que si el PP, que si el PSOE, y hasta el PNV. No hay nada que hacer, pese a las pistas de los entendidos en comunicación política, Hollywood sigue estando en Los Ángeles.
La globalización tiene estas cosas y, entre ellas, esta es buena. Qué duda cabe que la gripe porcina -
El problema del periodismo se llama interpretación. Lo ha dejado bien claro Juan Luis Cebrián en una entrevista en la versión española de Esquire, en su último número: “ni los profesionales ni los empresarios sabemos qué va a pasar [con internet]. Los optimistas dicen que habrá periódicos. No lo tengo yo tan claro. Lo que sí habrá es periodistas, gente que nos interprete la realidad”.
Una de las reformas que debería hacerse con más urgencia es la del 



14 de abril. En 1931, tal día como hoy, se proclamó la II República en España -en la imagen adjunta, la alegoría a esta en la Plaza Mayor de Salamanca-, tras unas elecciones municipales en las que si se suman los concejales monárquicos superan a los republicanos. Y la huida, claro, de Alfonso XIII. Cosas españolas. La 


