“Ya está bien de la cursilería de lo políticamente correcto. Vamos a reírnos un poco, ¿no?”. Así es. Dolores Payás se lo decía a Olga Pereda (El Periódico) en el Festival de comedia de Peñíscola del pasado mes de junio. Ayer se estrenó en Barcelona Mejor que nunca, la última comedia de la directora barcelonesa Payás con Victoria Abril como protagonista.
La película no es apta para “progresistas de pacotilla”, según la propia Payás, ni nacionalistas obsesivos, añado yo. Ataca todo lo políticamente correcto de la Barcelona de principios de siglo. Payás, también guionista -o, sobre todo, guionista-, pone en Abril a esa mujer menopáusica, abuela, separada, empresaria, que consigue -¡Viva México, cabrones!- volver a la vida; y se ríe de ello. El largometraje muestra ese punto de inflexión en la vida de Isabel (Victoria Abril).
La carta de presentación asegura que es ‘una comedia con ligeros toques de fantasía sexual femenina y un alegato en defensa de la libertad, el humor, la alegría de vivir y el sexo festivo’. Y, además, se ríe de los estereotipos que nos rodean: “El Estatut me ampara”, dice el conserje independentista -de bandera en la chaqueta- que solo piensa en intervenir en los asuntos de la comunidad, algo muy de la tierra, ora absurdo reciclaje ora lengua catalana hasta en la sopa.
No esperen un reportaje de la película en TV3, Canal33 o 3/24. Lo que significa un punto de calidad asegurado y motivo más que suficiente para ir a verla. Este nacionalismo de izquierdas que nos gobierna no perdona y menos cuando la dirección viene firmada por alguien de casa. Algunos, hasta se atreverán a llamarla traidora. Por suerte, Payás está mejor que nunca.
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El Tribunal Supremo (TS) ha 
Oriol Junqueras ha sido
Y, ya que estamos con las cuotas: ‘En el gabinete de Obama hay 15 miembros. 17 en realidad si se incluye al presidente y a Rahm Emanuel. Y 3 miembras. No pasa nada. Pero hay que decirlo. Por si formara parte de la nueva era’, ha dejado escrito 
Lo tiene todo, es decir, es una construcción fea e inútil. Diez millones de euros en inversión y cuatro años de obras. No tiene precio, que dicen ahora. Joan Saura inaugurará -heredado de Montserrat Tura- próximamente, en abril, una comisaría de los Mossos que se alimenta de luz solar. Solo tiene un pero, un gran pero: las placas fotovoltaicas se han instalado en las ventanas del edificio, de tal manera que ‘apenas permiten el paso de la luz natural al interior’ de la
La multitud, la raza, la trascendencia en la historia: dejo de lado esas cuestiones, superlativas, que abundarán en los textos principales. A mí, simple espectador de televisión, me sorprendió el fondo de angustia en el discurso. Obama habló de esperanza. El mismo Obama encarna una gigantesca ola de esperanza (objetivamente delirante) en todo el mundo. Pero la esperanza de Obama se situó lejos en el tiempo, semioculta tras una serie de durísimas batallas inminentes. El mensaje del nuevo presidente de Estados Unidos se envolvió en buenos propósitos; el texto subyacente, sin embargo, sonaba al Winston Churchill de 1940: “Sangre, sufrimiento, lágrimas y sudor”.


Cuidado con las comparaciones. Barack Obama se convertirá mañana en el 

