Domingo, en Madrid

Desayuno Buffet, los Uffizi en Caixa Forum, Goya en el Prado, comida en el Café Gijón, Hoy no me puedo levantar, café en el Nebraska, café en el Círculo de Bellas Artes, paseo por el Barrio de las letras.

Madrid y Barcelona

Bullición, movimiento, nada está quieto, culturas, mezcla, adelanto, creación, en definitiva, progreso. Las diferencias entre Madrid y Barcelona se acrecientan. No hace falta que lo diga el ex presidente del PP de Cataluña. Esta está abocada a la decadencia. A la decadencia de lo que fue y de lo que es. Y no es solo una cuestión de formalidades y legalidades. Es, ya, una cuestión de actitud.

El nacionalismo catalán ha desactivado al individuo-persona-pensante en todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana. El pensamiento-razonamiento, hoy día en Cataluña, es única y exclusivamente individual, no puede ser de otra manera. La tribu no permite el raciocinio. En otros tiempos fue la religión y el nacionalismo español. La libertad de la que gozaba Barcelona -alejada, hasta cierto punto, del oficialismo del franquismo- ha desaparecido bajo el oficialismo del nacionalismo pujolista y defendido por… ¡el PSC!

Hoy día, España, no es una cuestión de tiempos, solidaridades o necesidades. Es, ni más ni menos, una cuestión de fe. De fe en Cataluña y de cuenta de resultados en España o en la Unión Europea. No es que PSC+CiU+ERC+ICV defiendan una u otra visión de España, es que no creen en lo español, en ningún modelo: ni el centralista, ni el autonomista, ni el federal.

España sigue siendo paleta y seguimos teniendo unos gobernantes que no invierten en material humano (educación, investigación o ciencias-artes-humanidades), por este motivo solo progresarán las CCAA que sepan contrarrestar este déficit. Sin imponer más fronteras artificiales, estilo: lengua y caciquismo. Y es aquí donde Madrid está goleando -personal no pun intended- a Barcelona.

Nuestra revolución

Permítanme un poco de ego revolucionario, que pueden ver en el espléndido post aparecido en Radiocable.com: Nuestra revolución, ahora que uno se va dando cuenta de que ya no es un joven para coger piedras y colocarse tras una barricada. Gracias, FB.

Del Barça, el Real Madrid, el PP y el PSOE

Anoche, a eso de las dos de la madrugada, interrumpí bruscamente la lectura de la biografía de Antonio Herrero -escrita por Luis Herrero-. Durante alrededor de veinteminutos mantuve una charla sobre el fútbol y el Barça, con un hermano de mi padre. La derrota, en La Coruña, deja la Liga en bandeja al Real Madrid y apuesta todo a rojo/negro al partido del martes contra el Manchester.

Se adelantará la verbena de San Juan en Barcelona si el Barça no elimina al equipo inglés. Se publicarán titulares del estilo apocalíptico y se dará manga ancha a los redactores para que escriban lo que saben, que es mucho, de la vida privada de los jugadores.

De esto y del Real Madrid estuvimos hablando de madrugada. Hoy, Idígoras y Pachi traen a El Mundo su versión política de la paradoja deportiva. Cuando el rival no gana, no está en el poder, no toca silla, no acaricia la copa, no rasca contratos, no huele títulos… cuando esto pasa, no hace falta estar muy en forma para ganar y disfrutar.

El Real Madrid juega mal y ver un partido de los blancos es soporífero, pero gana. O al menos pierde menos que el Barça. Eso es suficiente. En el PP, camino de los ocho años sin tocar moqueta, las cosas están como en el Barça, mal y con previsión de que la cosa vaya a peor.

En el PSOE, si jugar, sin actuar, viviendo de la inercia -en lo positivo y en lo negativo- y gracias a que los rivales son peores, gana, vence, toca copa y huele a un ciclo de títulos seguidos de los que marcan época.

Por suerte -si no me gusta ver el fútbol, menos hablar acerca de él-, la conversación solo duró veinteminutos. Mejor, sin duda, la lectura de la biografía de uno de los mejores entre los mejores. Tocará hablar de ello.

Tinta Digital

Casi un mes después, aquí seguimos. Ya no es noticia que nació en este tiempo Tinta Digital, una red de blogs fundada por 8 blogueros -entre ellos el que escribe esto-, alrededor de una idea de Borja Ventura y que, por cierto, impasible, nos agobia día a día para que cumplamos nuestros compromisos. Es lo que tiene que hacer.

Tinta Digital no es más que una red de blogueros que se dedican al periodismo y que escriben de ello, y otras cosas, claro. A estas horas, la red cuenta con dieciocho blogs y sigue creciendo. Todos de su padre y su madre.

Para saber las razones de su existencia, su nacimiento, su razón de ser, nada mejor que leer los cuatro puntos fundacionales, que no son dogmas de fe pero si buenos argumentos:

Se puede leer más sobre Tinta Digital en su blog. O las reacciones en la blogosfera a su aparición.

Simeonov y Saad, en el Palau de la Música

Palau de la MúsicaEs la primera vez que vuelvo a casa con las manos rojas. Pasadas las doce y media de la noche, ya domingo, salíamos del Palau de la Música. Rolando Saad, a la guitarra, y Svilen Simeonov, al frente de la Sinfonietta de Sofía -la fotografía muestra el escenario al finalizar el concierto-, han conseguido que los asistentes al ‘Tributo a la Guitarra Española’ se cansaran de aplaudir. Mamá me lloran los ojos, le decía la niña, de no más de 12 años, sentada detrás mío.

Empezar con la Obertura de El Barbero de Sevilla, de Rossini, siempre es sinónimo de sensaciones en la epidermis. Más aún cuando la caja de resonancia es el Palau de la Música, casi lleno. Simeonov se despachó a gusto durante las más de dos horas. Saltos, brincos, intensidad, braceo airoso de las extremidades, exigencia a los violinistas… Solo Saad, con la Fantasía para un Gentilhombre, de Rodrigo; la Sonatina, de Moreno Torroba; y el Concierto de Aranjuez, de Rodrigo, pudo escaparse de la fuerza del director búlgaro. El argentino sabe que la obra más popular de Rodrigo “es una de las pocas obras que ha conseguido romper los límites del mundo clásico”, y él lo demuestra cada vez que se sube al escenario.

La música sinfónica -clásica, según los convencionalismos- no está hecha para el compacto, pese a ser la mejor oferta para poder disfrutar de ella en todo lugar. Por ejemplo: Carmen, de Bizet, obra estrenada en 1875, es una de las más bellas y agresivas a la vez, en directo. El drama, sin palabras, se convierte en tragedia aunque solo sea por las emociones que suscita.

Por cierto, cuando los artistas -a Simeonov se le vio eufórico- regalan cuatro piezas en los bises es que la simbiosis escenario-público es una realidad.




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