¿El mérito del PP? Existir

El PP sigue a lo suyo, que a fecha de hoy no es más que esperar a que el PSOE siga bajando en las encuestas de intención de voto. Faltan dos años para la celebración de las elecciones generales y los últimos sondeos sitúan a Mariano Rajoy claramente por delante del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Como estrategia, ciertamente, esto de esperar el desgaste político del que gobierna no es que sea mucho.

Este fin de semana, hemos podido leer el mejor resumen de la actual situación política. En dos frases. Dos frases que podían haber salido del partido de gobierno y que, sin embargo, han sido cosa del europarlamentario del PP Jaime Mayor Oreja: la solución a las diversas crisis españolas -económica, institucional, financiera, laboral…- “no está en un nombre y un apellido”, el del dirigente político que nos saque de éstas, ni “tampoco en la fecha electoral o si en moción de censura sí o no”, ha dicho el popular. La clave es la definición y puesta en marcha de un “proyecto regenerador”. Efectivamente. Un “proyecto regenerador”. Algo que no se ve ni por asomo en el PP.

Llegar al Ejecutivo como alternativa en positivo debe de ser de lo más estimulante y prometedor -véanse los casos de Obama, en Estados Unidos, y Sarkozy, en Francia- pero acceder a un gobierno por ser la única opción real de oposición -por aquello del bipartidismo- al partido que está en el poder es una cruz que no se merecen los ciudadanos -véase el caso de Berlusconi, en Italia-. Algo parecido sucede en Cataluña. A nueve meses de las elecciones al Parlamento autonómico, el desgaste del tripartito está permitiendo que CiU roce el Palacio de la Generalitat. ¿Méritos? Existir.

No sabemos qué haría el PP para reducir el paro. Tampoco lo que haría para reducir el déficit ni de dónde recortaría el gasto. Es cierto que el PSOE está tocado (aunque no hundido, quedan dos años por delante en los que parece imposible empeorar por lo que podría llegar a 2012 con opciones) pero está en el Gobierno. El PP sigue tocado y en la oposición. Sin alternativa no hay regeneración.

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