Resulta que el Gobierno tripartito de la Generalidad de Cataluña no piensa darle más independencia al Valle de Arán. La veguería -una nueva invención del nacionalismo que tiene como objetivo diferenciar Cataluña del resto de España, al desaparecer las diputaciones, y colocar a los amiguetes de turno- prometida a Arán parece que no se hará efectiva. Y, claro, Arán es mucho Arán por pequeño que sea y ha tomado buena nota del chantaje ejercido por los nacionalistas en Madrid. Si no hay veguería pedirán la independencia de Cataluña: “Iremos a Madrid, de la misma forma que lo hace Cataluña y lo ha hecho defendiendo sus derechos históricos y defendiendo su concepto de nación, Arán tiene el mismo derecho: tenemos una lengua, tenemos una historia, tenemos unas instituciones propias y las defenderemos donde haga falta. Iremos a Madrid o a Europa, si hace falta”. ¡Quiá! Y, ojo, esto lo dice el síndico general de Arán, diputado autonómico en el Parlamento de Cataluña y… ¡del PSC!

Lo de las veguerías va a ser de traca. El alcalde de Lérida, Àngel Ros, también del PSC, le ha dicho al consejero de Gobernación, Jordi Ausàs (ERC), que “no sabe de qué habla” al dividir la provincia de Lérida entre tres veguerías. Ros ha recomendado a Ausàs que lea a Cela, Camilo José Cela, y su El viaje al Pirineo de Lérida, para finalmente recordarle que “hacerse pequeño es hacerse menos competitivo”.