Se ha buscado rápidamente a un culpable. La semana, para José Luis Rodríguez Zapatero, se las prometía histórica con el anuncio, el viernes anterior, de la Ley de Economía Sostenible. Ilusos que fuimos algunos al pensar que era un anteproyecto de humo lleno de más humo. Humo, sí, pero lacrimógeno. A una semana vista de la cumbre de Copenhague. Encima. Más humo. Nos va a dar tardes de gloria y lamentaciones. Esa disposición final primera, esa falta de justicia o el excesivo control, o todo junto, han levantado casi en armas a unos cuantos internautas, ya conocidos como los de la lista de Sinde, y estos han respondido al texto del Gobierno con un manifiesto. El papelón, en realidad, ha sido para la ministra de Cultura que, según parece, será la sacrificada. En su momento, claro. No es hora de (más) debilidades. El vaivén del Gobierno empieza ha convertirse en costumbre, normalidad y necesidad para algunos. Anuncio del anteproyecto (De la Vega & Salgado), presentación de las líneas generales en el Congreso (Zapatero), reunión con los de la lista de Sinde (González-Sinde), “bajo ningún concepto se van a cerrar páginas web” (Zapatero), defensa del texto -con retoques- del Gobierno (De la Vega). ¡Menuda semanita! ¿Y si Zapatero fuera listo? Total, actualmente, ya se pueden cerrar webs sin autorización judicial. No entiendo tanto revuelo. O, mejor ¿por qué ahora?

Uno de los problemas del periodismo actual es la obsesión que tienen los grandes medios de comunicación de no “ser desbancados por otros grupos” mediáticos, en lugar de ofrecer una imagen del mundo. No pueden permitirse no estar en el foco de lo que otros han considerado que es noticia. Son palabras de Kapuscinski (el enlace es mío): “Al mismo tiempo que la tragedia de Ruanda, sucedieron en África tres o cuatro acontecimientos muy importantes, a los que no se les prestó la más mínima atención, porque todos [los medios de comunicación] estaban en Ruanda. La tragedia de Ruanda fue presentada como la tragedia africana, como la tumba de África, la muerte de África. Nadie señaló que Ruanda es una nación muy pequeña, cuyos habitantes ascienden a menos del uno por ciento de la población africana”. ¿Dónde queda el criterio periodístico? ¿Qué es Ruanda en el mundo? ¿Y la proporción? ¿Es Ruanda representativo del modo de vida del ser humano? ¿Es importante porque lo publiciten los diez medios más importantes del mundo? ¿Se atreve alguien a no publicar algo que The New York Times considere noticia? ¿Y la CNN? En España, ¿se atreve alguien a no tener en consideración a El País?

Y hablando de proporción y cosas importantes. Este sábado, solo 25 personas se han manifestado en contra de la dictadura de los Castro en Cuba frente al consulado cubano en Barcelona. Había más personas -aunque menos cubanos- en la contramanifestación sin autorización que, como el año pasado, encabezan y organizan desde EUiA, siglas que corresponden a IU en Cataluña. Unos gritaban “democracia y libertad”, y otros ponían de ejemplo la dictadura que impera en la isla del Caribe desde 1959. ¿Y el criterio periodístico? La imparcialidad. ¡Cómo si se pudiera ser imparcial frente a una dictadura!

“Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando, / cuán presto se va el placer, / cómo, después de / acordado, / da dolor; / cómo, a nuestro parecer, / cualquiera tiempo pasado / fue mejor”. Releyendo a Jorge Manrique y sus Coplas uno redescubre auténticas joyas ya olvidadas como la que le dedica el autor a su padre “Amigos de sus amigos”. Siempre. El padre.

Lo más interesante de lo que dejó el temporal del editorial gore de la prensa independiente de Cataluña fue la correspondencia entre Arcadi Espada y Enric Juliana. Pim, pam, pum. Partido fácil. Suele pasar cuando no hay rival, dicen los periodistas deportivos. Sorprendentemente, l’emprenyat aceptó haber sido descubierto por el primero como muñidor del texto editorial y parece que se sintió ofendido por ello. Hombre, hombre. Si tan importante fue el manifiesto debería sacar pecho todo un corresponsal en el extranjero de La Vanguardia. Poco queda ya en el diario del grande de España que no entre en los parámetros de la disciplina política (si alguna vez estuvo fuera el otrora diario La Vanguardia Española), algún especialista en política autonómica y otro en economía. Francesc de Carreras demostró su dignidad, algo siempre y solo individual, firmando un artículo posicionándose en contra del editorial del diario, por su forma y su contenido. Con la que está cayendo, es de aplaudir que el catedrático de Derecho Constitucional se muestre tan claro.

Si pueden, no cojan el avión Gerona-Sevilla.

Uno ya no se puede fiar ni de los científicos. No al 100%. Lo comenta Pere Estupinya en su excelente blog Apuntes Científicos. Un estudio, basado en un número de encuestas publicado el pasado mes de mayo en la revista científica Public Library of Science, dio como resultado que el 2% de los investigadores admitió haber falsificado sus datos. Y un 33% admitió que había seguido, alguna vez, prácticas científicas cuestionables. Además, al ser preguntados no por ellos mismos, sino por el trabajo de sus colegas, el 14% decía conocer investigadores que falsificaban o inventaban datos, y el 72% haber observado prácticas cuestionables.

publico-obama

La mejor portada de la semana ha sido para Público. Otras veces pasada de rosca, este miércoles acertó de pleno. El último Premio Nobel de la Paz enviará 30.000 militares más a Afganistán. Todo un símbolo. De culo quedan los Premios Nobel, desde luego. Todavía no ha recibido el galardón y confirma y ratifica la política de Bush Jr., el demonio para la izquierda, en Afganistán. Con un presidente de los Estados Unidos del Partido Demócrata como Obama, es normal que periodistas y opinadores cercanos al Partido Republicano se borren de la derecha.