Es imprescindible que las personas que se dedican a la política reciban una remuneración suficiente como para no pasar penurias. Es evidente. Es recomendable que, en la medida de lo posible, los políticos y las políticas pasen -antes de obtener un cargo público- un tiempo considerable en actividad remunerada privada (o no política), porque se entiende que la política no es una profesión, y menos de por vida. ¿Se imagina alguien a Montilla, por ejemplo, trabajando fuera de la política? Imposible. Pero, hombre, cobrar dos sueldos públicos -uno del partido y otro del cargo electo- es exagerado y abusivo. De Cospedal es un ejemplo, pero no el único.