Parece ser que, según recoge La Voz de Houston/The Houston Chronicle, comprar un riñón en Nueva York no es algo excesivamente difícil. Por 20.000 dólares se puede encontrar vendedores. En Estados Unidos, como en España, la compra de órganos es ilegal pero no la donación directa (y compatible, claro, de órganos no vitales para el donante) por lo que surgen algunas dudas: ¿deberían permitirse las donaciones de órganos de personas vivas? ¿Por qué no se permite la venta de órganos (no vitales), en personas vivas, siempre y cuando sea de manera voluntaria, regulada y mediante las sufientes medidas sanitarias correspondientes? Una donación está socialmente aceptada (y aplaudida) y una compra no, ¿por qué? Evidentemente, no es lo mismo donar un riñón que donar el corazón pero, y precisamente por esto, ¿por qué no se permite la venta de órganos no vitales para el vendedor, que en muchos casos sí lo pueden ser para el comprador? Y, una vez regulados y establecidos los procedimientos, ¿dónde marcamos el límite? ¿Un brazo, sí, pero un pulmón, no? ¿Un riñón, sí, pero un ojo, no?


