No suelo compartir el argumentario del anarcocapitalismo defendido por Jorge Valín -en muchos casos tan estrambótico que es casi ininteligible- y de hecho el último párrafo de este artículo publicado en Libertad Digital es más que discutible, pero todo lo que le precede es una buena radiografía de por qué más dinero para Cataluña no tiene por qué ser más dinero para los catalanes:

La pregunta es: ¿quién es Cataluña y en qué se gastará este dinero? En el lenguaje político, Cataluña son los catalanes de la calle y sus empresas. Más dinero para la región, pues, es más dinero para el ciudadano. Pero en la vida real, Cataluña no es más que una oligarquía política. Un manojo de políticos populistas que usarán ese dinero para el beneficio personal y para arremeter contra aquellos que no estén alineados con el movimiento nacional catalanista. No destaca la administración catalana por su simpatía hacia la diversidad ideológica y la libertad, precisamente.

Este año, Carod Rovira (vicepresidente del Gobierno de Cataluña), gastó casi medio millón de euros del contribuyente para que algunos religiosos hablasen en catalán. Va por el mundo con 29 tarjetas de crédito (necesitará un maletín para llevarlas). En lo que lleva de legislatura se ha gastado más de medio millón de euros en viajes. Un millón de euros para apoyar las lenguas indígenas de Ecuador. La pasada legislatura dilapidó seis millones en casas regionales y deportes desconocidos.

Carod Rovira no es una excepción entre los políticos del mundo ni entre los catalanes. Todos son unos manirrotos. No es dinero que hayan ganado ellos con su esfuerzo, simplemente les cae del cielo y lo despilfarran sin ningún control ni responsabilidad.