Una vez presentado el modelo y llegado el acuerdo es hora de los prorrateos y el “¿a mí cuánto me toca?”. Es cierto que el jolgorio, tras la supuesta negociación entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas por el modelo de financiación, va por barrios. Pero, en contra de lo que pudiera parecer, es decir una situación PP vs. PSOE, las CCAA que tienen rentas más bajas no acaban de ver con buenos ojos una financiación autonómica que premia a las CCAA con rentas más altas.

Así, exceptuando Andalucía que ha sido beneficiada por los ingresos extras -3.133 millones de euros al año- que recibirá gradualmente, los dirigentes de CCAA como Extremadura, Galicia y Castilla y León, por ejemplo, ya han mostrado su disconformidad con el nuevo modelo. Otros, como los de las Islas Canarias (“insuficiente”), Asturias (“moderadamente satisfecho”) o Aragón aceptarán el acuerdo pero a regañadientes; y no puede ser de otra manera puesto que sí, las CCAA recibirán más dinero pero ¿a qué precio? ¿Quién pagará la factura? ¿Depresión en 2010?

Con estas cifras encima de la mesa, la Administración Zapatero podrá presentarse a la ciudadanía con un discurso triunfalista, al más puro estilo populista, y desactivar, al mismo tiempo, el victimismo del PP. Un PP noqueado, por cierto, y sin alternativa documentada que se sepa. ¿La tiene? ¿Defenderá el PP un sistema que redistribuya de acuerdo a las necesidades básicas de los ciudadanos? ¿El mundo al revés?

Desde luego, las CCAA con rentas más bajas y menor dinamismo empresarial verán, con este nuevo modelo de financiación, cada vez más lejos a las CCAA ricas. La cesión del 50% del IRPF (hasta ahora era del 33%), el 50% del IVA (hasta ahora del 35%) y el 58% de los impuestos especiales (40% hasta este año) a todas las CCAA permitirá que el Gobierno tenga menos ingresos que redistribuir según las necesidades, los estancos económicos autonómicos se agranden en función del binomio población/dinamismo empresarial y la capacidad de reacción del Gobierno quede disminuida.

Así, Cataluña, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana -también habría que incluir en este club de privilegiados a Andalucía si no fuera por su permanente y elevado paro, solo en el último año más de 382.000 personas, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa-, como si las CCAA pagaran impuestos, avanzarán. No todas podrán decir lo mismo. Si el socialismo es esto el problema es de más envergadura de lo que algunos pensábamos.