
No sé cuantas veces lo he dejado escrito -espero que esta sea la última- pero el PP en Cataluña no existe. Ni existe mediáticamente -la única existencia en Cataluña-, ni existe aritméticamente, ni existe cuando el azar ha decidido que debe existir. El PP de Alicia Sánchez Camacho ha pasado de no tener futuro y defender desde el Parlamento autonómico un texto que tiene recurrido ante el Tribunal Constitucional a aplaudir el ninguneo que sufre de sus rivales políticos.
Los medios regionales, véase El Periódico, La Vanguardia y los de titularidad pública, es decir, TV3 y Catalunya Ràdio, hace tiempo que decidieron los partidos políticos que tendrían cabida en el soñado Parlamento regional. Así, PP y Ciudadanos -no en la misma proporción, eso sí, aquí el PP es ya casi del establishment si se compara con Ciudadanos- aparecen cuando convenientemente interesa a CiU y PSC. Únicamente para que uno le pueda decir a otro, en el bar de la esquina, “ves como estos son unos fachas”. ERC e ICV completan la cuota demostrativa de la (cada vez menor) pluralidad catalana.
Aritméticamente el PP es igual a cero en Cataluña. Lo mismo que Ciudadanos, pero en este caso la comparativa beneficia al partido naranja que con menos escaños cuenta lo mismo que todo un partido que ha gobernado y gobernará España. Así, la única esperanza del PP de la paracaidista Sánchez Camacho pasa por ejercer su fuerza en las leyes en las que es necesario el voto afirmativo de las tres quintas partes de los diputados autonómicos, por ejemplo, y CiU no esté por la labor. Prácticamente nunca. ¿Nunca?
El PP ha tenido, recientemente, una oportunidad de oro para evitar que de aquí a un tiempo -creo que menos del que algunos creen- se pueda hacer un análisis descriptivo del PP de Cataluña como el que se ha publicado este fin de semana en La Voz de Barcelona acerca de la relación entre el PSC y el PSOE. Se trata del Consejo de Garantías Estatutarias, una especie de Tribunal Constitucional -que restringe la actuación del Alto Tribunal español en Cataluña-, que, ¡miren por dónde!, tiene el PP recurrido por inconstitucional.
La cosa está siendo así. Como viene siendo habitual, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, el tripartito, siempre con el beneplácito de CiU -especialista durante más de dos décadas en este tipo de estrategia: hecho consumado-, ha desarrollado todos y cada uno de los puntos estatutarios recurridos por inconstitucionales, entre ellos, el del Consejo de Garantías Estatutarias. Acto seguido, y pensando el tripartito que CiU llegaría hasta el final, la Ley dejó escrito que de los 9 miembros del Consejo seis fueran elegidos por el Parlamento autonómico -con el voto a favor de las tres quintas partes- y tres por el Gobierno regional directamente. Como ven, la separación de poderes esgrimida por Montesquieu no ha llegado a Cataluña. Será cosa de la influencia hispana del Constitucional.
En ese momento, CiU decide no entrar en el juego de las mayorías cualificadas y le presta al PP una oportunidad de oro. No crean que los nacionalistas se han convertido en filantrópicos. Simplemente, creen que bloqueando la situación un tiempo podrán escoger los que son elegidos por el Gobierno autonómico. Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Sin embargo, nunca antes el partido de Sánchez Camacho ha visto ocasión de gol tan clara. Las lisonjas del tripartito de Montilla elevan al PP oficialista a una nube. “Somos importantes”, se llegan a decir en la calle Urgel de Barcelona. A cambio del voto a favor tendrán la oportunidad de escoger a un consejero en el órgano recurrido ante el Constitucional por ellos mismos. El nombre que suena inmediatamente no es otro que el de Daniel Sirera, presidente del grupo parlamentario autonómico. Retiro de lujo y rebelión sofocada, pensaría, imagino, la senadora popular.
Pero, claro, Sirera es mucho Sirera para los nacionalistas hasta en época de retirada. El tripartito no puede tragar con ese nombre. No importa que sea del ramo. Antes un iletrado que uno del PP que no distingue entre Lérida y Córdoba. Y, lógicamente, Sánchez Camacho cede. “Mira Dani, no te preocupes, te has quedado sin Europa, antes te quité la Presidencia del partido y ahora voy a ceder y no vas al Consejo de Garantías Estatutarias, entiéndelo, lo tenemos recurrido”, le ha podido decir, tranquilamente, la gerundense popular.
Así las cosas, el PP propone a Julio Añoveros. Al menos es del ramo y fue eurodiputado, pero de perfil claramente dócil con determinados asuntos nacionalistas. Blanco y en botella. Además, Sánchez Camacho se redime en TV3 de su españolismo y de FAES, admitiendo públicamente que está en la televisión pública en lugar de en una aburrida conferencia, porque dónde iba a estar ella mejor que en TV3. Lo hace con gracia pero mete en un aprieto al presentador, que tiene que ponerle los pies en el suelo: “Muchas gracias, muy amable. Pero esta es una audiencia, la de TV3, que no parece -al menos cuando se manifiesta públicamente en ámbitos políticos- sea muy partidaria del Partido Popular”.
Pero nada, ni con esas. ERC ha salido a la palestra para dejar bien claro que nones para Añoveros. ¿Propondrá otro nombre el PP de Cataluña para colocar a uno de los suyos en un órgano que tiene recurrido ante el Constitucional o no le quedan pantalones que bajarse? ¿Alguien, en su sano juicio, puede negar que la actual dirección del PP de Cataluña acabará con los restos de ese partido? ¿Acaso hay alguien -una persona, al menos- que crea que existe el PP de Cataluña?
ACTUALIZADO 16.07.2009: Finalmente, por poco, pero Añoveros (candidato a propuesta del PP) pasó el filtro nacionalista y ha sido aceptado por el Parlamento autonómico como miembro del Consejo de Garantías Estatutarias.



July 8th, 2009 on 2:37 am
muy bueno
July 8th, 2009 on 12:43 pm
… i mocador
Abrazo desde Extrema Dura (se está de cojones, con perdón)
August 29th, 2009 on 7:55 pm
Tu si que no existes y como buen sinonimo de tu apellido nunca seras el primero