La avalancha de amenazas de muerte, insultos y coacciones que ha caído sobre el periodista Arcadi Espada tras ser entrevistado en el diario Avui refleja la delirante intransigencia a la que acaba conduciendo una larga pedagogía del odio. Las premisas irracionales y anti-ilustradas del nacionalismo han sido elevadas a verdades absolutas, a dogmas de fe cuya puesta en duda acarrea el inmediato castigo de la tribu.
El adoctrinamiento en la escuela, el sectarismo en los medios y la ocupación de la sociedad civil han configurado, en la práctica, una sociedad antidemocrática donde se secuestra la soberanía del individuo y se quedan en papel mojado derechos y libertades constitucionales. Un país donde no es posible expresar en público discrepancias con una ley (o con el concepto dominante de nación) sin ser amenazado e insultado, es un país enfermo. Apoyamos plenamente a Arcadi Espada y hacemos nuestra su causa. Somos ciudadanos libres y no nos van a amedrentar. Ejerceremos nuestras libertades guste o no guste al establishment nacionalista catalán.
Barcelona, 26 de marzo de 2009


