Cataluña sigue sin tener ley, por más que se tramiten estatutos de más de doscientos artículos. Àngel Duarte lo ha escrito para El Imparcial y Jordi Bernal lo ha puesto negro sobre blanco, en su radiografía, en relación a las últimas actuaciones de los Mossos d’Esquadra:

ÀD:

No es nada habitual que las autoridades políticas de un país se salten la legislación vigente y las sentencias de los tribunales. Vamos, no lo es en las naciones razonablemente bien organizadas. Sí que ocurre en las satrapías, pero éste no es el caso. O no debería serlo. Se argumenta, para justificar el no acatamiento de las decisiones judiciales, el bien supremo de la cohesión social. ¿Es éste un valor superior al de los derechos individuales en una sociedad que se quiere de raíces liberales? Me temo que no. Me temo que en las sociedades liberales precisamente la cohesión social se alcanza mediante el reconocimiento previo de esas libertades privadas. Y, sobre todo, creo que se sostiene sobre la asunción de la división de poderes y el respeto a las decisiones judiciales que vienen a amparar a aquéllas.

JB:

Las cargas policiales tienen estas cosas. Si estás cuando se producen puedes llevarte un buen palo. No seré yo quien defienda la labor de los últimos años de los Mossos d’Esquadra. Tampoco diré que sea un cuerpo intrínsecamente corrupto. Más bien me parece un cuerpo excesivamente politizado y con una concepción de la profesionalidad que no puede más que engrosas sus filas de ineptos con nivel C de catalán y cinturón negro de cualquier mamarrachada oriental. Dos cualificaciones que no requiere un buen policía.