Por lo visto, a la empresa Promedios, encargada de gestionar la publicidad en los autobuses de Barcelona, un cartel con lo que ha dictado el Tribunal Supremo puede generar polémica y no permitirá que se exhiba. Bien, bien, así están las cosas en Cataluña. El nuevo opio del pueblo no es la discusión entre si dios existe o no, que eso sí tiene cabida en los laterales de los autobuses barceloneses, no. La nueva religión ya sabemos cual es: