Lo tiene todo, es decir, es una construcción fea e inútil. Diez millones de euros en inversión y cuatro años de obras. No tiene precio, que dicen ahora. Joan Saura inaugurará -heredado de Montserrat Tura- próximamente, en abril, una comisaría de los Mossos que se alimenta de luz solar. Solo tiene un pero, un gran pero: las placas fotovoltaicas se han instalado en las ventanas del edificio, de tal manera que ‘apenas permiten el paso de la luz natural al interior’ de la revolucionaria comisaría. ¡Y tanto! Tanto, que sus inquilinos necesitarán encender las luces (artificiales) a cualquier hora del día. No me digan que eso no es revolucionario [+ en Abc].



January 22nd, 2009 on 2:01 pm
Es para impresionar a los detenidos… por fuera y una vez dentro.
Tétrico y estalinista, puro espíritu olímpico