ICV-EUiA es una coalición de izquierdas. Montilla, ni corto ni perezoso, listo y curtido en Cornellá, les puso la patata caliente a los consejeros de ICV en el Gobierno autonómico: a Saura, una macro Consejería; y a Baltasar, Medio Ambiente. Y resultó profético. De repente, en Cataluña dejó de llover y empezaron a salir (las primeras) actuaciones ilegales de algunos mossos.
Esto pasa con un Gobierno de izquierdas, dicen ellos. Cinco agentes de la policía autonómica condenados a seis años de cárcel por torturas. Amnistía Internacional ya está paseándose por Barcelona. Eso sí, aquí no dimite ni Saura, ni el subalterno del subalterno. La tortura en España sale gratis. No solo gratis: dos de los mossos condenados fueron ascendidos incluso estando acusados, desde el Departamento que dirige Saura ya se han manifestado en favor de los agentes y la consejera de Justicia les ha valorado la “extraordinaria labor” realizada. Todo un sinsentido.
Por si esto no fuera suficiente, Interior acaba de suspender de empleo y sueldo y con desplazamiento forzoso a un mosso por escribir en castellano -en lugar de hacerlo en catalán como manda el régimen- una ampliación de unas diligencias. El mosso es catalán, catalanoparlante y con nivel C de catalán, no se le puede pedir más. Bueno, sí, que renuncie a su libertad de utilizar cualquiera de las dos lenguas oficiales de Cataluña. ¿Dónde están, ante estos hechos, los cruzados que publican en portadas de diarios la eliminación de los crucifijos en las escuelas y las imágenes de la virgen del Pilar de los cuarteles de la Guardia Civil? La libertad, ese oscuro deseo de la discriminación asimétrica.


