Rivera, ayer, en la ya épica y mítica sesión extraordinaria de la Comisión de Política Cultural del Parlamento autonómico, dejó sobre la mesa la falta de independencia del CAC: en realidad, no es culpa de los consejeros, “es culpa de la propia dinámica de este Parlamento, que se dedica a crear Frankensteins“, es decir: “órganos que supuestamente quieren ser independientes y no lo son”.