Ayer, a estas horas, Obama era esperanza, hoy es el centro del mundo. La izquierda, aunque sea a la americana, tiene una gran capacidad de moverse como pez en el agua en el capitalismo de marca. Obama lo es, lo cual no significa que no pueda ser un gran político, un gran estadista. Tendrá que demostrarlo, eso sí. De momento, su primer discurso, tras el del republicano McCain, ha sido vacío, sin contenido pero con grandes buenas palabras. Obama se ha convertido en el nexo entre la ciudadanía y la gran política incluso para los más desencantados del ritmo político diario.

El demócrata tiene encima de la mesa una serie de problemas -entre los que se encuentran el asunto digital, Iraq, Cuba, el salario mínimo, menos impuestos, la asistencia sanitaria, la inmigración- que tendrá que resolver, no solo como estadista y líder del país número uno del mundo, guste o no, sino que además porque el listón se lo han puesto muy alto. Tendrá que convertirse en el nuevo Fosbury. Obama deberá utilizar la política para reformarla, para acercarla al gran público, al elector, para reinventarla y reinventarla.
Los estadounidenses han demostrado -acudiendo a votar- ser diferentes al resto del mundo. ¿Seríamos capaces de votar, en España, por ejemplo, a un líder político de raza gitana? El efecto Obama es ya una lección para el mundo entero. ¡Quién lo iba a decir! Pero si hasta las encuestas ganaron.
Lo que habrá que comprobar, desde ya, es el antiamericanismo generalizado típicamente español. Lo ha dejado escrito Gistau:
‘La siguiente decepción respecto de Obama es la que le descubrirá, antes que como un negro o un utopista más o menos cosmético, como un presidente americano que no corregirá principios fundacionales ni el modo en que los Estados Unidos se proyectan en el mundo y conciben su defensa. Será entonces cuando la progresía añore a un Bush al que era más fácil atacar porque no desdecía ninguno de los tópicos anti-americanos que la nación despeja con Obama igual que las vacas espantan las moscas con la cola’.
Esperemos que Obama esté a la altura, no lo va a tener fácil.
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Pingback on 19:33 | 6 November, 2008
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03:28 | 11 November, 2008
“¿Seríamos capaces de votar, en España, por ejemplo, a un líder político de raza gitana?”
¿Serían capaces los gitanos de poner a un patriarca no gitano a gobernarles? ¿Y los judíos? NUNCA. Ya basta de racismo antiblanco. Fuera Obama.