Otro mito que se cae. ¿Alguien sabe, conoce o ha llevado a cabo estudios de hábitos de los taxistas de Madrid? Cuatro taxis en un día, ¡solo uno lleva la Cope! Y lo más sorprendente: en dos se escuchaba la voz dulce de la radiofonista vespertina de la cadena Ser. Desde luego, el muestreo hace que el estudio no deba tenerse en cuenta, pero los mitos se derrumban antes de que la ciencia entre al trapo y ponga a cada uno en su sitio.
Y hablando de poner a cada uno en su sitio, parece que lo de separar en Cataluña a los niños inmigrantes de las aulas no está gustando a los opinadores y confirmadores del establishment. Ahí tenemos a Najat El Hachmi. Toda su vida intentando ser una buena catalana modelo nacionalista y, ahora, van y le dicen que los inmigrantes no pueden estar en las aulas con los nativos hasta que no sepan catalán. ¡Recórcholis, se ha enfadado! ¿Ahora? ¿Por qué solo por las aulas de acogida? Ella, intelectual orgánica aunque preparada y buena escritora, se da cuenta de que eso de la segregación escolar es algo así como una desparasitación. Cuidado, Najat: por cosas más inocentes los nacionalistas son capaces de rescribir la historia.


