Las metáforas siempre suelen ser buenas compañeras de la vida. Este poema es de José Membrive (1953) y está fechado hacia febrero de 1992. El catalán de Andújar tenía entonces 26 años. Es igual. Me sirve:
Me fugo de casa
Esta noche me acechan
tres seres neblinosos con escamas;
caballitos de mar
por el pasillo saltan.
tres seres neblinosos con escamas;
caballitos de mar
por el pasillo saltan.
En los ladrillos negros
se ha infiltrado el fantasma;
de nada me valió sembrar paredes
con ajos, con rosarios, con estampas.
se ha infiltrado el fantasma;
de nada me valió sembrar paredes
con ajos, con rosarios, con estampas.
La casa tiene carne de gallina,
llueven fardos de infierno en la fachada.
Una olla a presión estalla en mi cabeza
los cuchillos volantes acechan mi garganta.
llueven fardos de infierno en la fachada.
Una olla a presión estalla en mi cabeza
los cuchillos volantes acechan mi garganta.
Como estómago de enorme dinosaurio
los muros se contraen y dilatan,
el pasillo se estrecha por momentos,
veo al Golfo colgado de la lámpara.
El policía del cuadro tiene un cuerno
que rompe la pared y ya es ventana.
los muros se contraen y dilatan,
el pasillo se estrecha por momentos,
veo al Golfo colgado de la lámpara.
El policía del cuadro tiene un cuerno
que rompe la pared y ya es ventana.
Las baldosas rezando se resignan
a morir sin amor, pulverizadas;
una me grita: “huye inmediatamente
o morirás ahora mismo emparedada”.
a morir sin amor, pulverizadas;
una me grita: “huye inmediatamente
o morirás ahora mismo emparedada”.
Los muros del pasillo se contraen,
salgo escopeteada.
salgo escopeteada.
Llora la calle de la meda noche,
llora mi pelo y llora mi pijama.
Sangre llorando están mis pies descalzos
consolados por lágrimas de agua.
llora mi pelo y llora mi pijama.
Sangre llorando están mis pies descalzos
consolados por lágrimas de agua.


