López Aguilar se come todos los marrones del PSOE zapateril. Estando de ministro fue desterrado a su tierra para pelear contra el destino: ganar unas elecciones y no poder gobernar -ya se sabe, el PP dejará que gobierne al partido que obtenga más escaños, o algo así estuvieron diciendo-; y, ahora, debido a que Pepiño Blanco no quiere “interferir” en el proceso de elección del candidato Demócrata, es enviado a la convención de Denver.

Ahora, justo en el momento en que las encuestas dan a McCain por encima de Obama. Solo falta Zapatero apostando por el candidato fracasado, de futuro o dándole ánimos por videoconferencia, por no cruzar el Atlántico.