Manuel Molares do Val

Que la gran noticia sobre el encuentro en Japón del G8, el antiguo G7 más Rusia, sea que los mandatarios se despidieron con una cena de 19 platos muestra nuevamente la sensiblería a la que hemos llegado los periodistas guiados por la ignorancia y/o la corrección política.

Los informadores le afean al G8 que habiendo tanta hambre en el mundo, especialmente en África, se hubieran dado un banquete de despedida.

Denuncian la cena y, simultáneamente, hablan de hambrientos. Usan la vieja técnica periodística del contraste para provocar emociones. Proclamas buenistas, de oenegés, para encubrir la verdadera raíz del hambre.

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