Xavi adelanta y la toca a Iniesta. Este chuta, que no centra, y Xavi, que había subido como delantero matador, entra con todo y remata a bocajarro. Gol. España abre la lata rusa. Pero lo mejor estaba por llegar. El de Tarrasa corre desbocado al córner para celebrar el gol español. Y ahí están, detrás, celebrando que la final estaba más cerca, Joan Capdevila, Iniesta y Cesc Fàbregas, los primeros en llegar y, tras ellos, el resto de españoles.

¡Joder! Si solo con cinco partidos (ganados, claro) se está desmoronando el nacionalismo catalán y vasco, nunca en favor de, sino en contra de. Hace unos días, personas con DNI español se hacían italianos, ayer eran rusos, y desde esta noche son alemanes. ¡Menuda falta de personalidad! No saben ni siquiera ser catalanes.

Y, como siempre, la sociedad por un lado, la ciudadanía expresándose libremente, en toda España, y los políticos y subvencionados por otro lado. Luego llega el PSC (y el PSOE) y arrasa en Cataluña y País Vasco. Normal, el nacionalismo se desmonta con seis partidos de fútbol.