Los periodistas tenemos nuestras fuentes, muchas de ellas dicen que se llaman anónimas, pero no lo son. Tienen nombre, apellidos, padre y madre. Otra cosa es que no se publiquen. Y es ahí cuando entra el lector, con la confianza al medio y al firmante de la noticia. El NYT y el WP, dicen en Radiocable.com, obliga a los reporteros a comunicar a un editor -al menos- el nombre de las fuentes anónimas. ¿Qué sería del medio sin sus fuentes anónimas? ¿Sin las filtraciones “pero que no salga mi nombre”?


