Esto de la libertad de expresión tiene su cosa. Se han llenado páginas y páginas en los diarios, minutos y minutos -sino horas- en las radios, y bytes y bytes en infinidad de webs acerca de la reciente comparecencia de Losantos en la silla de los acusados, porque Gallardón se ha sentido insultado. Bien. Para eso está la Justicia.
Nada se ha oído-leído, sin embargo, a lo escrito y publicado hoy mismo por un miembro, vocal, del Consejo General del Poder Judicial, el reconocido independentista catalán -pese a ser valenciano- Alfons López Tena: ‘¿Para cuando la ilegalización del PP por complicidad con el terrorismo?’.
La libertad de expresión tiene estas cosas. Que Losantos diga lo que quiera, igual que López Tena -en este caso, si los representantes del PP se sienten insultados que acudan a los tribunales-. No se debería juzgar opiniones y sí acciones. Creo que fue en uno de los primeros capítulos de la serie El ala Oeste de la Casablanca donde unos jóvenes (menores de edad) matan a un homosexual y se produce el debate -no como en España, pese a que aquello es una serie de ficción- entre los ayudantes del presidente que quieren subir las penas por pensar en contra de los homosexuales -y por ello actuar en su contra: homofobia- y los que opinan que solo hay que juzgar los hechos -sean homófobos o no-.


