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	<title>Comments on: Madrid y Barcelona</title>
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		<title>By: Salva</title>
		<link>http://www.danieltercero.net/2008/05/11/madrid-y-barcelona/comment-page-1/#comment-115</link>
		<dc:creator>Salva</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2008 23:20:08 +0000</pubDate>
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		<description>Lo siento, Dani pero creo que otra vez te dejas llevar por el reduccionismo y la media verdad cuando se tercia la oportunidad de &quot;dar caÃ±a&quot; a uno de tus mÃ¡s (si no el que mÃ¡s) recurrente fantasma, no otro que los nacionalismos perifÃ©ricos y en especial el catalÃ¡n. 
Vayamos por partes: 

Es una verdad incontrovertible (INE mediante) que la capital espaÃ±ola, asÃ­ como la Comunidad AutÃ³noma que la cobija, encabezan la gran mayorÃ­a de los indicadores macroeconÃ³micos y sociolÃ³gicos espaÃ±oles, unas posiciones que se han ido consolidando a lo largo de los Ãºltimo 3 lustros. Esta pujanza econÃ³mica ha ido acompaÃ±ada, por un lado, de un proceso de concentraciÃ³n de los Ã¡mbitos decisorios econÃ³micos tÃ­pico en un contexto de globalizaciÃ³n, y por el otro ha galvanizado, sin duda alguna, la vida social, cultural y demogrÃ¡fica de la ciudad asÃ­ como su posicionamiento global.  

Si ponemos esos indicadores madrileÃ±os al lado de los correspondientes a CataluÃ±a y su capital vemos que el ritmo de crecimiento, aÃºn siendo ininterrumpido en los Ãºltimos 30 aÃ±os, no ha ido a la par del de la capital espaÃ±ola (sobretodo por lo que respecta a PIB/cÃ¡pita o crecimiento PIB). Este menor ritmo de crecimiento ha provocado que la capital espaÃ±ola se halla distanciado de la catalana en indicadores donde otrora se hallaban, o mÃ¡s a la par, o donde la madrileÃ±a era superada por la catalana (sobretodo en el antes citado PIB/CÃ¡pita). Paralelamente a este crecimiento mÃ¡s moderado en el marco espaÃ±ol la capital catalana ha cedido protagonismo econÃ³mico (sobretodo en el sector financiero) en favor de Madrid, cuando veinte o treinta aÃ±os atrÃ¡s la capitalidad econÃ³mica estaba mÃ¡s repartida geogrÃ¡ficamente, por este orden, entre Madrid (que jamÃ¡s ha dejado de ser la principal plaza financiera espaÃ±ola, ni de albergar la mayorÃ­a de sedes de las multinacionales sitas en EspaÃ±a), Barcelona (que jamÃ¡s ha dejado de ser la principal plaza industrial y exportadora) y Bilbao. 

Â¿Y cuales son los factores que han llevado a este contexto socio-econÃ³mico espaÃ±ol con un inusitado protagonismo madrileÃ±o jamÃ¡s visto en la historia econÃ³mica, social y cultural de EspaÃ±a? Â¿QuÃ© fenÃ³menos polÃ­tico-econÃ³micos y sociales explican esta formidable concentraciÃ³n geogrÃ¡fica de poder? Â¿Hemos de encontrar las causas de dicha dinÃ¡mica fuera o en el interior de nuestras fronteras? Â¿Y quÃ© decisiones polÃ­ticas han coadyuvado a esta coyuntura?

Obviamente habrÃ¡ decisiones polÃ­ticas que mediatizarÃ¡n el devenir econÃ³mico de un paÃ­s o de un territorio, pero hay que ponderar adecuadamente la capacidad de influencia de dichas decisiones tanto en el tiempo, como en el espacio (la capacidad presupuestaria o la dimensiÃ³n territorial del Ã¡rea de influencia de estas decisiones). A mÃ­, ademÃ¡s, siempre me ha maravillado, porque decirlo, aquellos que para explicar dinÃ¡micas economÃ©tricas, intentan llevar el agua a su molino polÃ­tico-ideolÃ³gico con interpretaciones sui generis acerca de tal o cual coyuntura, como si todas y cada una de las decisiones empresariales estuviesen condicionadas por quien estuviera o no gobernando un determinado sitio en un determinado momento. 

Argumentaciones tan simplistas pasan completamente por alto el contexto macroeconÃ³mico global donde estÃ¡n  integradas las economÃ­as espaÃ±ola y catalana, obviando las dinÃ¡micas actuales que van parejas (terciarizaciÃ³n de las areas antes industriales, deslocalizaciones hacia Ã¡reas en vÃ­as de desarrollo, etc.) y ante las que poco pueden hacer las polÃ­ticas pÃºblicas, si no hacer mÃ¡s llevadero dicha transiciÃ³n hacia otro paradigma productivo con polÃ­ticas sociales.  

Podremos ser mÃ¡s o menos crÃ­ticos con la gestiÃ³n del gobierno convergente que dirigiÃ³ los destinos de CataluÃ±a  durante 23 aÃ±os, pero en perspectiva y ateniÃ©ndonos a datos objetivos (INE mediante, otra vez) tenemos que reconocer que la situaciÃ³n es bastante mejor ahora que hace 28 aÃ±os: cuando Pujol entrÃ³ en la Generalitat en 1980 CataluÃ±a tenÃ­a una inflaciÃ³n del 15% - del 3,7% al finalizar su mandato-, un PIB ocho veces inferior al de 2003, una tasa de paro 3,3 puntos superior a la de 2003 y unas exportaciones de tan sÃ³lo 2.073 millones de euros, cuando en 2002 alcanzaron los 36.694 millones.  

A todo ello se le puede sumar el Ã©xito olÃ­mpico del municipalismo socialista al posicionar globalmente la capital catalana, todo un logro en tÃ©rminos mercadotÃ©cnicos: el lideraje espaÃ±ol de BCN como polo de atracciÃ³n de estudiantes extranjeros, como polo de atracciÃ³n para turistas del mÃ¡s variado pelaje adquisitivo â€“desde el turista lowcost hasta el Ã¡vido de cosmopolitismo modernista - o las preferencias de ejecutivos extranjeros por esta ciudad.

Del mismo modo, el dinamismo madrileÃ±o tampoco se puede entender sin una apuesta de sus  administraciones locales por unas polÃ­ticas econÃ³micas acertadas: una decidida potenciaciÃ³n de las infraestructuras de transportes pÃºblicos (metro, sobretodo) o una polÃ­tica fiscal atractiva para el empresariado (eliminaciÃ³n de impuesto de sucesiones y transmisiones), aspectos estos, en los que las administraciones catalanas no han sido tan diligentes en estas Ãºltimas tres dÃ©cadas. 

Finalmente quedan las polÃ­ticas econÃ³micas de orden estatal, las mÃ¡s determinantes sin duda  a la hora de integrar la economÃ­a EspaÃ±ola en el marco global y que durante estos Ãºltimos decenios han venido determinadas por estos hechos objetivos: 

1.	Una concepciÃ³n radial de las infraestructuras de conexiÃ³n global des de los 90â€™s (sistema aroportuario, AVEs, primeros planes de autovÃ­as etc.) materializado sobretodo a partir de la formidable aportaciÃ³n econÃ³mica de la UE y en detrimento de otros ejes de transporte como son el Arco Mediterraneo (AlmerÃ­a-Frontera francesa) y el Eje del Ebro (Bilbao-Barcelona). 
2.	PrivatizaciÃ³n de los antiguos monopolios con domicilio social en la capital (CAMPSA, TelefÃ³nica, Iberia, ENDESA, etc.) y subsiguiente creaciÃ³n de organismos regulatorios sitos en la capital (Â¿Por que, si no tanta controversia en Madrid por el traslado de la CNMT a BCN?)
3.	ObligaciÃ³n (ley mediente) de ubicar en la capital las reciÃ©n creadas televisiones privadas a principios de los 90â€™s conviertiendo a Madrid en el gran polo de atracciÃ³n del sector audiovisual (TV, publicidad, productoras, cine, artes escÃ©nicas, etc.) hasta entonces compartido con Barcelona y acaparando, de este modo, un gran poder de influjo informativo.

Son decisiones que con el paso del tiempo han ido evolucionando hacia posturas mÃ¡s flexibles (ahora se empieza a oÃ­r hablar de un AVE a lo largo del Eje Mediterraneo, vemos la formidable reforma del aeropuerto barcelonÃ©s o la decisiÃ³n de alguna cadena privada de ubicar en Barcelona algunos centros de producciÃ³n), pero que duda cabe que en origen, allÃ­ por los 80-90, fueron seguidas a raja tabla y han sido determinantes a la hora de configurar la actual coyuntura econÃ³mica, social y cultual del paÃ­s.

Disculpad el peÃ±azo
Un abrazo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo siento, Dani pero creo que otra vez te dejas llevar por el reduccionismo y la media verdad cuando se tercia la oportunidad de &#8220;dar caÃ±a&#8221; a uno de tus mÃ¡s (si no el que mÃ¡s) recurrente fantasma, no otro que los nacionalismos perifÃ©ricos y en especial el catalÃ¡n.<br />
Vayamos por partes: </p>
<p>Es una verdad incontrovertible (INE mediante) que la capital espaÃ±ola, asÃ­ como la Comunidad AutÃ³noma que la cobija, encabezan la gran mayorÃ­a de los indicadores macroeconÃ³micos y sociolÃ³gicos espaÃ±oles, unas posiciones que se han ido consolidando a lo largo de los Ãºltimo 3 lustros. Esta pujanza econÃ³mica ha ido acompaÃ±ada, por un lado, de un proceso de concentraciÃ³n de los Ã¡mbitos decisorios econÃ³micos tÃ­pico en un contexto de globalizaciÃ³n, y por el otro ha galvanizado, sin duda alguna, la vida social, cultural y demogrÃ¡fica de la ciudad asÃ­ como su posicionamiento global.  </p>
<p>Si ponemos esos indicadores madrileÃ±os al lado de los correspondientes a CataluÃ±a y su capital vemos que el ritmo de crecimiento, aÃºn siendo ininterrumpido en los Ãºltimos 30 aÃ±os, no ha ido a la par del de la capital espaÃ±ola (sobretodo por lo que respecta a PIB/cÃ¡pita o crecimiento PIB). Este menor ritmo de crecimiento ha provocado que la capital espaÃ±ola se halla distanciado de la catalana en indicadores donde otrora se hallaban, o mÃ¡s a la par, o donde la madrileÃ±a era superada por la catalana (sobretodo en el antes citado PIB/CÃ¡pita). Paralelamente a este crecimiento mÃ¡s moderado en el marco espaÃ±ol la capital catalana ha cedido protagonismo econÃ³mico (sobretodo en el sector financiero) en favor de Madrid, cuando veinte o treinta aÃ±os atrÃ¡s la capitalidad econÃ³mica estaba mÃ¡s repartida geogrÃ¡ficamente, por este orden, entre Madrid (que jamÃ¡s ha dejado de ser la principal plaza financiera espaÃ±ola, ni de albergar la mayorÃ­a de sedes de las multinacionales sitas en EspaÃ±a), Barcelona (que jamÃ¡s ha dejado de ser la principal plaza industrial y exportadora) y Bilbao. </p>
<p>Â¿Y cuales son los factores que han llevado a este contexto socio-econÃ³mico espaÃ±ol con un inusitado protagonismo madrileÃ±o jamÃ¡s visto en la historia econÃ³mica, social y cultural de EspaÃ±a? Â¿QuÃ© fenÃ³menos polÃ­tico-econÃ³micos y sociales explican esta formidable concentraciÃ³n geogrÃ¡fica de poder? Â¿Hemos de encontrar las causas de dicha dinÃ¡mica fuera o en el interior de nuestras fronteras? Â¿Y quÃ© decisiones polÃ­ticas han coadyuvado a esta coyuntura?</p>
<p>Obviamente habrÃ¡ decisiones polÃ­ticas que mediatizarÃ¡n el devenir econÃ³mico de un paÃ­s o de un territorio, pero hay que ponderar adecuadamente la capacidad de influencia de dichas decisiones tanto en el tiempo, como en el espacio (la capacidad presupuestaria o la dimensiÃ³n territorial del Ã¡rea de influencia de estas decisiones). A mÃ­, ademÃ¡s, siempre me ha maravillado, porque decirlo, aquellos que para explicar dinÃ¡micas economÃ©tricas, intentan llevar el agua a su molino polÃ­tico-ideolÃ³gico con interpretaciones sui generis acerca de tal o cual coyuntura, como si todas y cada una de las decisiones empresariales estuviesen condicionadas por quien estuviera o no gobernando un determinado sitio en un determinado momento. </p>
<p>Argumentaciones tan simplistas pasan completamente por alto el contexto macroeconÃ³mico global donde estÃ¡n  integradas las economÃ­as espaÃ±ola y catalana, obviando las dinÃ¡micas actuales que van parejas (terciarizaciÃ³n de las areas antes industriales, deslocalizaciones hacia Ã¡reas en vÃ­as de desarrollo, etc.) y ante las que poco pueden hacer las polÃ­ticas pÃºblicas, si no hacer mÃ¡s llevadero dicha transiciÃ³n hacia otro paradigma productivo con polÃ­ticas sociales.  </p>
<p>Podremos ser mÃ¡s o menos crÃ­ticos con la gestiÃ³n del gobierno convergente que dirigiÃ³ los destinos de CataluÃ±a  durante 23 aÃ±os, pero en perspectiva y ateniÃ©ndonos a datos objetivos (INE mediante, otra vez) tenemos que reconocer que la situaciÃ³n es bastante mejor ahora que hace 28 aÃ±os: cuando Pujol entrÃ³ en la Generalitat en 1980 CataluÃ±a tenÃ­a una inflaciÃ³n del 15% &#8211; del 3,7% al finalizar su mandato-, un PIB ocho veces inferior al de 2003, una tasa de paro 3,3 puntos superior a la de 2003 y unas exportaciones de tan sÃ³lo 2.073 millones de euros, cuando en 2002 alcanzaron los 36.694 millones.  </p>
<p>A todo ello se le puede sumar el Ã©xito olÃ­mpico del municipalismo socialista al posicionar globalmente la capital catalana, todo un logro en tÃ©rminos mercadotÃ©cnicos: el lideraje espaÃ±ol de BCN como polo de atracciÃ³n de estudiantes extranjeros, como polo de atracciÃ³n para turistas del mÃ¡s variado pelaje adquisitivo â€“desde el turista lowcost hasta el Ã¡vido de cosmopolitismo modernista &#8211; o las preferencias de ejecutivos extranjeros por esta ciudad.</p>
<p>Del mismo modo, el dinamismo madrileÃ±o tampoco se puede entender sin una apuesta de sus  administraciones locales por unas polÃ­ticas econÃ³micas acertadas: una decidida potenciaciÃ³n de las infraestructuras de transportes pÃºblicos (metro, sobretodo) o una polÃ­tica fiscal atractiva para el empresariado (eliminaciÃ³n de impuesto de sucesiones y transmisiones), aspectos estos, en los que las administraciones catalanas no han sido tan diligentes en estas Ãºltimas tres dÃ©cadas. </p>
<p>Finalmente quedan las polÃ­ticas econÃ³micas de orden estatal, las mÃ¡s determinantes sin duda  a la hora de integrar la economÃ­a EspaÃ±ola en el marco global y que durante estos Ãºltimos decenios han venido determinadas por estos hechos objetivos: </p>
<p>1.	Una concepciÃ³n radial de las infraestructuras de conexiÃ³n global des de los 90â€™s (sistema aroportuario, AVEs, primeros planes de autovÃ­as etc.) materializado sobretodo a partir de la formidable aportaciÃ³n econÃ³mica de la UE y en detrimento de otros ejes de transporte como son el Arco Mediterraneo (AlmerÃ­a-Frontera francesa) y el Eje del Ebro (Bilbao-Barcelona).<br />
2.	PrivatizaciÃ³n de los antiguos monopolios con domicilio social en la capital (CAMPSA, TelefÃ³nica, Iberia, ENDESA, etc.) y subsiguiente creaciÃ³n de organismos regulatorios sitos en la capital (Â¿Por que, si no tanta controversia en Madrid por el traslado de la CNMT a BCN?)<br />
3.	ObligaciÃ³n (ley mediente) de ubicar en la capital las reciÃ©n creadas televisiones privadas a principios de los 90â€™s conviertiendo a Madrid en el gran polo de atracciÃ³n del sector audiovisual (TV, publicidad, productoras, cine, artes escÃ©nicas, etc.) hasta entonces compartido con Barcelona y acaparando, de este modo, un gran poder de influjo informativo.</p>
<p>Son decisiones que con el paso del tiempo han ido evolucionando hacia posturas mÃ¡s flexibles (ahora se empieza a oÃ­r hablar de un AVE a lo largo del Eje Mediterraneo, vemos la formidable reforma del aeropuerto barcelonÃ©s o la decisiÃ³n de alguna cadena privada de ubicar en Barcelona algunos centros de producciÃ³n), pero que duda cabe que en origen, allÃ­ por los 80-90, fueron seguidas a raja tabla y han sido determinantes a la hora de configurar la actual coyuntura econÃ³mica, social y cultual del paÃ­s.</p>
<p>Disculpad el peÃ±azo<br />
Un abrazo</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: Manuel</title>
		<link>http://www.danieltercero.net/2008/05/11/madrid-y-barcelona/comment-page-1/#comment-114</link>
		<dc:creator>Manuel</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2008 22:14:06 +0000</pubDate>
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		<description>Impecable, Daniel. AsÃ­ es desde los tiempos de Pujol. Lo malo es que con los catalanes nos hundiremos el resto de los espaÃ±oles. Primero, porque nos echarÃ¡n la culpa de su fracaso y, segundo, porque EspaÃ±a no se puede permitir la ruina de CataluÃ±a.

Saludos de un seguidor</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Impecable, Daniel. AsÃ­ es desde los tiempos de Pujol. Lo malo es que con los catalanes nos hundiremos el resto de los espaÃ±oles. Primero, porque nos echarÃ¡n la culpa de su fracaso y, segundo, porque EspaÃ±a no se puede permitir la ruina de CataluÃ±a.</p>
<p>Saludos de un seguidor</p>
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