Bullición, movimiento, nada está quieto, culturas, mezcla, adelanto, creación, en definitiva, progreso. Las diferencias entre Madrid y Barcelona se acrecientan. No hace falta que lo diga el ex presidente del PP de Cataluña. Esta está abocada a la decadencia. A la decadencia de lo que fue y de lo que es. Y no es solo una cuestión de formalidades y legalidades. Es, ya, una cuestión de actitud.
El nacionalismo catalán ha desactivado al individuo-persona-pensante en todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana. El pensamiento-razonamiento, hoy dÃa en Cataluña, es única y exclusivamente individual, no puede ser de otra manera. La tribu no permite el raciocinio. En otros tiempos fue la religión y el nacionalismo español. La libertad de la que gozaba Barcelona -alejada, hasta cierto punto, del oficialismo del franquismo- ha desaparecido bajo el oficialismo del nacionalismo pujolista y defendido por… ¡el PSC!
Hoy dÃa, España, no es una cuestión de tiempos, solidaridades o necesidades. Es, ni más ni menos, una cuestión de fe. De fe en Cataluña y de cuenta de resultados en España o en la Unión Europea. No es que PSC+CiU+ERC+ICV defiendan una u otra visión de España, es que no creen en lo español, en ningún modelo: ni el centralista, ni el autonomista, ni el federal.
España sigue siendo paleta y seguimos teniendo unos gobernantes que no invierten en material humano (educación, investigación o ciencias-artes-humanidades), por este motivo solo progresarán las CCAA que sepan contrarrestar este déficit. Sin imponer más fronteras artificiales, estilo: lengua y caciquismo. Y es aquà donde Madrid está goleando -personal no pun intended- a Barcelona.



May 12th, 2008 on 12:14 am
Impecable, Daniel. Asà es desde los tiempos de Pujol. Lo malo es que con los catalanes nos hundiremos el resto de los españoles. Primero, porque nos echarán la culpa de su fracaso y, segundo, porque España no se puede permitir la ruina de Cataluña.
Saludos de un seguidor
May 14th, 2008 on 1:20 am
Lo siento, Dani pero creo que otra vez te dejas llevar por el reduccionismo y la media verdad cuando se tercia la oportunidad de “dar caña” a uno de tus más (si no el que más) recurrente fantasma, no otro que los nacionalismos periféricos y en especial el catalán.
Vayamos por partes:
Es una verdad incontrovertible (INE mediante) que la capital española, asà como la Comunidad Autónoma que la cobija, encabezan la gran mayorÃa de los indicadores macroeconómicos y sociológicos españoles, unas posiciones que se han ido consolidando a lo largo de los último 3 lustros. Esta pujanza económica ha ido acompañada, por un lado, de un proceso de concentración de los ámbitos decisorios económicos tÃpico en un contexto de globalización, y por el otro ha galvanizado, sin duda alguna, la vida social, cultural y demográfica de la ciudad asà como su posicionamiento global.
Si ponemos esos indicadores madrileños al lado de los correspondientes a Cataluña y su capital vemos que el ritmo de crecimiento, aún siendo ininterrumpido en los últimos 30 años, no ha ido a la par del de la capital española (sobretodo por lo que respecta a PIB/cápita o crecimiento PIB). Este menor ritmo de crecimiento ha provocado que la capital española se halla distanciado de la catalana en indicadores donde otrora se hallaban, o más a la par, o donde la madrileña era superada por la catalana (sobretodo en el antes citado PIB/Cápita). Paralelamente a este crecimiento más moderado en el marco español la capital catalana ha cedido protagonismo económico (sobretodo en el sector financiero) en favor de Madrid, cuando veinte o treinta años atrás la capitalidad económica estaba más repartida geográficamente, por este orden, entre Madrid (que jamás ha dejado de ser la principal plaza financiera española, ni de albergar la mayorÃa de sedes de las multinacionales sitas en España), Barcelona (que jamás ha dejado de ser la principal plaza industrial y exportadora) y Bilbao.
¿Y cuales son los factores que han llevado a este contexto socio-económico español con un inusitado protagonismo madrileño jamás visto en la historia económica, social y cultural de España? ¿Qué fenómenos polÃtico-económicos y sociales explican esta formidable concentración geográfica de poder? ¿Hemos de encontrar las causas de dicha dinámica fuera o en el interior de nuestras fronteras? ¿Y qué decisiones polÃticas han coadyuvado a esta coyuntura?
Obviamente habrá decisiones polÃticas que mediatizarán el devenir económico de un paÃs o de un territorio, pero hay que ponderar adecuadamente la capacidad de influencia de dichas decisiones tanto en el tiempo, como en el espacio (la capacidad presupuestaria o la dimensión territorial del área de influencia de estas decisiones). A mÃ, además, siempre me ha maravillado, porque decirlo, aquellos que para explicar dinámicas econométricas, intentan llevar el agua a su molino polÃtico-ideológico con interpretaciones sui generis acerca de tal o cual coyuntura, como si todas y cada una de las decisiones empresariales estuviesen condicionadas por quien estuviera o no gobernando un determinado sitio en un determinado momento.
Argumentaciones tan simplistas pasan completamente por alto el contexto macroeconómico global donde están integradas las economÃas española y catalana, obviando las dinámicas actuales que van parejas (terciarización de las areas antes industriales, deslocalizaciones hacia áreas en vÃas de desarrollo, etc.) y ante las que poco pueden hacer las polÃticas públicas, si no hacer más llevadero dicha transición hacia otro paradigma productivo con polÃticas sociales.
Podremos ser más o menos crÃticos con la gestión del gobierno convergente que dirigió los destinos de Cataluña durante 23 años, pero en perspectiva y ateniéndonos a datos objetivos (INE mediante, otra vez) tenemos que reconocer que la situación es bastante mejor ahora que hace 28 años: cuando Pujol entró en la Generalitat en 1980 Cataluña tenÃa una inflación del 15% – del 3,7% al finalizar su mandato-, un PIB ocho veces inferior al de 2003, una tasa de paro 3,3 puntos superior a la de 2003 y unas exportaciones de tan sólo 2.073 millones de euros, cuando en 2002 alcanzaron los 36.694 millones.
A todo ello se le puede sumar el éxito olÃmpico del municipalismo socialista al posicionar globalmente la capital catalana, todo un logro en términos mercadotécnicos: el lideraje español de BCN como polo de atracción de estudiantes extranjeros, como polo de atracción para turistas del más variado pelaje adquisitivo –desde el turista lowcost hasta el ávido de cosmopolitismo modernista – o las preferencias de ejecutivos extranjeros por esta ciudad.
Del mismo modo, el dinamismo madrileño tampoco se puede entender sin una apuesta de sus administraciones locales por unas polÃticas económicas acertadas: una decidida potenciación de las infraestructuras de transportes públicos (metro, sobretodo) o una polÃtica fiscal atractiva para el empresariado (eliminación de impuesto de sucesiones y transmisiones), aspectos estos, en los que las administraciones catalanas no han sido tan diligentes en estas últimas tres décadas.
Finalmente quedan las polÃticas económicas de orden estatal, las más determinantes sin duda a la hora de integrar la economÃa Española en el marco global y que durante estos últimos decenios han venido determinadas por estos hechos objetivos:
1. Una concepción radial de las infraestructuras de conexión global des de los 90’s (sistema aroportuario, AVEs, primeros planes de autovÃas etc.) materializado sobretodo a partir de la formidable aportación económica de la UE y en detrimento de otros ejes de transporte como son el Arco Mediterraneo (AlmerÃa-Frontera francesa) y el Eje del Ebro (Bilbao-Barcelona).
2. Privatización de los antiguos monopolios con domicilio social en la capital (CAMPSA, Telefónica, Iberia, ENDESA, etc.) y subsiguiente creación de organismos regulatorios sitos en la capital (¿Por que, si no tanta controversia en Madrid por el traslado de la CNMT a BCN?)
3. Obligación (ley mediente) de ubicar en la capital las recién creadas televisiones privadas a principios de los 90’s conviertiendo a Madrid en el gran polo de atracción del sector audiovisual (TV, publicidad, productoras, cine, artes escénicas, etc.) hasta entonces compartido con Barcelona y acaparando, de este modo, un gran poder de influjo informativo.
Son decisiones que con el paso del tiempo han ido evolucionando hacia posturas más flexibles (ahora se empieza a oÃr hablar de un AVE a lo largo del Eje Mediterraneo, vemos la formidable reforma del aeropuerto barcelonés o la decisión de alguna cadena privada de ubicar en Barcelona algunos centros de producción), pero que duda cabe que en origen, allà por los 80-90, fueron seguidas a raja tabla y han sido determinantes a la hora de configurar la actual coyuntura económica, social y cultual del paÃs.
Disculpad el peñazo
Un abrazo