Periodismo ingenuo
Pues qué quieren que les diga, ¿les sorprende? Dejémonos la ingenuidad en casa y los prejuicios en la basura. El problema no es el periodismo de mierda, la disposición de un programa y sus periodistas al presidente del Gobierno o que nos vendan una entrevista cuando en realidad es una conversación, el problema es que los periodistas se dediquen a calificar, descalificar, mentir, atacar, destrozar… a ¡otros periodistas!
El periodismo no se creó para ser utilizado como una brazo más del poder ejecutivo -ni del judicial, ni del legislativo-. Más bien, lo contrario. Pero, claro, cuando uno se acerca tanto al político, al presidente, al consejero, al alcalde, en lugar de entrevistas se escriben hagiografías. Solo cuando no es el suyo, entonces, sí, entonces el periodismo ejerce su función.
Y al que critica al PODER, a lo correctamente establecido, otros periodistas le llaman crispador, extremista y cosas por el estilo. Es decir, el periodismo en defensa de la política con poder de ejecución.
¿Qué esperaban? ¿Ingenuos a estas alturas? ¡Venga, hombre!


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