Del Barça, el Real Madrid, el PP y el PSOE
Anoche, a eso de las dos de la madrugada, interrumpí bruscamente la lectura de la biografía de Antonio Herrero -escrita por Luis Herrero-. Durante alrededor de veinteminutos mantuve una charla sobre el fútbol y el Barça, con un hermano de mi padre. La derrota, en La Coruña, deja la Liga en bandeja al Real Madrid y apuesta todo a rojo/negro al partido del martes contra el Manchester.
Se adelantará la verbena de San Juan en Barcelona si el Barça no elimina al equipo inglés. Se publicarán titulares del estilo apocalíptico y se dará manga ancha a los redactores para que escriban lo que saben, que es mucho, de la vida privada de los jugadores.
De esto y del Real Madrid estuvimos hablando de madrugada. Hoy, Idígoras y Pachi traen a El Mundo su versión política de la paradoja deportiva. Cuando el rival no gana, no está en el poder, no toca silla, no acaricia la copa, no rasca contratos, no huele títulos… cuando esto pasa, no hace falta estar muy en forma para ganar y disfrutar.
El Real Madrid juega mal y ver un partido de los blancos es soporífero, pero gana. O al menos pierde menos que el Barça. Eso es suficiente. En el PP, camino de los ocho años sin tocar moqueta, las cosas están como en el Barça, mal y con previsión de que la cosa vaya a peor.
En el PSOE, si jugar, sin actuar, viviendo de la inercia -en lo positivo y en lo negativo- y gracias a que los rivales son peores, gana, vence, toca copa y huele a un ciclo de títulos seguidos de los que marcan época.
Por suerte -si no me gusta ver el fútbol, menos hablar acerca de él-, la conversación solo duró veinteminutos. Mejor, sin duda, la lectura de la biografía de uno de los mejores entre los mejores. Tocará hablar de ello.


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