Supongo que este documental del director bilbaíno Iñaki Arteta no se pasará por las salas de cine comerciales. Es lógico, no existe demanda para ello. Lo que debe preocupar no es eso y sí que desde las instituciones públicas se dé la espalda a Arteta. Aunque, claro, si la sociedad no lo demanda…
Como dice una de las exiliadas políticas, desde Estados Unidos, no fue ETA la que le obligó a marcharse del País Vasco fueron “los nacionalistas del Gobierno vasco”. Que cada palo aguante su vela.


