Lo que se publica en la prensa
Este artÃculo publicado en La Nación de Paraguay ha sido agraciado con el premio al artÃculo más racista del año por la ONG Survival, según cuentan en Radiocable.com. No sin motivos. El autor, bajo pseudónimo, compara al indigenismo instalado en la plaza Uruguaya de la capital Asunción, con ‘un cáncer expuesto, esparciendo malos olores, destrucción y contaminación ambiental’ y, entre otras cosas, asegura que muchos indÃgenas quieren ’salirse del sÃndrome de la selva y convertirse en un ser humano con acceso a la civilización’.
En definitiva, ODD -firma del autor del texto- protesta por la falta de autoridad con la que los gobiernos local y nacional permitieron (el texto es del 13 de septiembre de 2007) que se instalasen durante cuatro meses alrededor de 400 indÃgenas para protestar por la falta de tierras que cultivar y la expulsión de las suyas ante el avance de la frontera agrÃcola para los crecientes cultivos de soja, maÃz y caña de azúcar.
El espacio público y su uso, imagino, estará regulado en Asunción como lo está en Tarragona, Barcelona o cualquier municipio español. La protesta de ODD deberÃa haberse hecho en los términos de la discrepancia y la protesta pero sin saltarse la mÃnima educación y más que probable ley.
De todas maneras, no deberÃa sorprendernos actitudes y textos como el de ODD. Dejo el tema de lado. AquÃ, en España, en Europa, en la Europa descrita asà por ODD: ‘creo que es hora de decir basta a todas las estupideces que nos viene de una Europa pletórica, cada dÃa más tilinga, que quiere resucitar a los dinosaurios para ver, y no en el cine, cómo un TRex devora a la gente, y defenderlos porque la gente es su dieta y tiene derecho a devorarla’, se esriben textos similares o peores.
Un tal Sostres en el Avui, por ejemplo, o la que fue primera dama catalana, Marta Ferrusola, durante 23 años, en una reciente entrevista en contra de los andaluces o cuando hace no muchos años le dio por posicionarse en contra de las ayudas a los inmigrantes porque no sabÃan ni lo que era Cataluña. Dos ejemplos. Pero hay más.
Y es que desde la prensa también se lanzan botellas a los campos de fútbol.

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