Traiciones, desencuentros y siervos

La Vanguardia y El Periódico (I y II) traen hoy un adelanto del libro Mil dies amb PM, de Jordi Mercader, periodista y director de Comunicación de la Generalidad catalana durante el Gobierno de Maragall. Destacan, lo hace el autor, las (malas) relaciones entre Zapatero y el por entonces presidente autonómico. Nada nuevo, sin embargo, que no sepamos ya.

Pero, algo que sí es de una actualidad política mayor, es lo que Mercader dice de la relación Maragall/Estatuto con Montilla, a la sazón ministro de Industria. Escribe Mercader: “Digamos que Montilla está preocupado por los términos finales del acuerdo [Estatuto de Autonomía], al que considera de difícil encaje en las posiciones doctrinales y políticas de los compañeros del PSOE. Que PM ve dificultad pero no la imposibilidad. Que el primer secretario tantea la hipótesis de plantarse definitivamente tras la últimas precisiones de CiU y empujarlos al precipicio de hacerlos aparecer como responsables de un Estatut imposible”. Luego llegó la foto de la Moncloa o el pacto del tabaco entre Zapatero y Mas.

Y ahora Montilla anda, no solo como presidente del Gobierno autonómico, sino que, además, defendiendo y reclamando al Gobierno de Zapatero que se ejecute un texto estatutario -recurrido ante el Tribunal Constitucional- del que confiaba bien poco. Eso, o un desmentido del gabinete del presidente Montilla. Lo cual situaría a un miembro de la Guardia de Corps de Maragall ante la palabra ‘mentira’. Difícil salida.

Por cierto, fue Iceta, el que le dijo a Maragall, ras i curt -alguien tenía que hacerlo-, que el partido no contaba con él.

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