La Semana Santa y sus procesiones. Son laicas. Al menos en su mayorÃa. Una minorÃa mantiene el fervor y la fe todo el año. Pero, gracias a ellos, una mayorÃa silenciosa disfruta de la Semana Santa. A los que les molesta las procesiones deberÃan hablar más claro y pedir, sin tapujos, que desapareciera la Semana Santa. Que el viernes fuera laborable, y el lunes, también, en Cataluña. La cosa, entonces, cambiarÃa. Se callarÃan, claro.
En Valencia, por ejemplo, como muestra la fotografÃa de Efe que hoy sábado publica El Periódico, la imagen es elocuente. Sol, playa, viernes santo, procesión y laicidad, por mucho penitente y capirote que se vea.
Esa mirada desvela una pasión y una necesidad. Es la victoria de lo mundano frente a lo celestial. O quién sabe, quizá el camino hacia lo eterno. No veo la misma imagen en los paÃses teocráticos islamistas, ahà donde el retraso en leyes, derechos e igualdades es de unos, digamos, 610 años. Más en cuanto a la separación Estado-Religión.
La evocación de la devoción y la pasión, vista en la fotografÃa, viene a confirmar lo que algunos, bastantes, manifiestan por lo bajinis estos dÃas: ¿dónde están estos miles de devotos el resto del año? La penitencia y el martirio no justifica un año de lujurÃa y vida pecaminosa. La laicidad ha vencido. La Semana Santa se ha convertido en rito cultural, que no es poco.
En Hospitalet está la que creo es la única cofradÃa laica, por voluntad propia, de toda España. Dicen que es la que congrega a más seguidores, fieles, turistas, curiosos y estudiosos de todas la procesiones de Cataluña en cuanto salen, por estas fechas, a la calle. Son, simplemente, unos adelantados a su tiempo. Se fundó en un bar. Donde tantas cosas se han cocido en esta tierra cainita.