Pilar Rahola llegó a sentarse en el Congreso de los Diputados bajo las siglas de ERC. Es independentista catalana y polemista. Este miércoles firmó un artículo en La Vanguardia, donde colabora habitualmente, marcando en negrita la línea que separa al demócrata del “fascista” para desmarcarse de los “jóvenes bárbaros catalanes” que este lunes intentaron agredir a Dolors Nadal:

Digámoslo claro. El franquismo hizo bueno todo lo que se enfrentó a él. Sin embargo, en la cesta había manzanas tan podridas como el propio franquismo, y su condición de perseguidos no los convertía en luchadores de la libertad. Los estalinistas, por ejemplo, que habían reprimido y asesinado a adversarios políticos, se convirtieron, por obra de la represión, en víctimas épicas. Y sin embargo, también eran victimarios. Lo mismo pasa con los extremos de la lucha catalanista. Fueron perseguidos por la dictadura, pero no todos eran democráticos. Hoy, viendo a estos jóvenes bárbaros, recuerdo lo fundamental: ningún pueblo, ninguna causa, ninguna bandera es ajena a la tentación fascista. Negarlo es una forma de justificarlo.