Lo que cuenta Gayo MacÃas, desde Nueva Delhi, pone los pelos de punta. Sucede en la India, la democracia de mayor población, y su crónica la titula: Cuando los ministros matan periodistas:
Pramod Kumar Munna era un periodista que tuvo la mala fortuna de cruzarse en el camino de polÃticos sin escrúpulos y la valentÃa de no echarse a un lado. En el año 2002 escribió un artÃculo en un semanario regional denunciando las conexiones de un diputado con la guerrilla maoÃsta. Como consecuencia de ello su casa fue incendiada y recibió tal paliza que perdió un ojo.
Como Munna siguió comprometido con la verdad y su publicación:
Lo que siguió fue un calvario para él y su familia: llamadas amenazadoras, a veces del propio ministro, el siniestro ofrecimiento de una “charla amistosa” y finalmente, la noche del pasado 16 de diciembre, el secuestro y asesinato de un tiro de Pramod Munna en la estación de ferrocarril del pueblo y al lado de la comisarÃa de policÃa.
El miedo es tal que:
Después de que el tribunal de Jharkand se haya negado a abrir un caso que investigue lo que pasó aquella noche de diciembre, la única esperanza que le queda a la familia de Munna, el único periodista indio asesinado en ejercicio de su trabajo en 2007 según Periodistas Sin Fronteras, es que alguien quiera estampar su firma para pedir que la causa se eleve al Tribunal Central del paÃs. Para ello han instalado un tenderete junto a la cuneta de la carretera por la que, recuerdan, pudo llegar la ambulancia que salvase la vida de Munna.


