Noche de cafés, tabaco, llamadas y tensión, mucha tensión, más de la que nos podemos imaginar por las imágenes que siguen enviándonos desde Pristina. Rusia dice -y mantiene- su no a la independencia de Kosovo. Geoestrategia internacional, dicen. Puede ser. La capacidad de influir sigue siendo uno de los objetivos de la potencia y motor de la ex URSS, pero hay más.

Algunos apuntes tomados a vuelapluma que se deberían tener en cuenta. (1) Estados Unidos cuenta ya con una base militar en Kosovo, con la independencia de este país su influencia no necesita pasar por Belgrado, pro Rusia. (2) La ex región serbia está controlada policialmente por la ONU -único caso en el mundo- y se rige por la resolución 1244 de 1999, que en ningún momento explicita la posibilidad de independencia de Kosovo. (3) De hecho, ha sido el Parlamento sin contar con la población (no se ha llevado a cabo ningún referendo) el que ha declarado la independencia. (4) Con el nacimiento de este nuevo estado se configura, por primera vez, un estado de mayoría musulmana en Europa.

Pese a los incidentes de apenas una cincuentena de jóvenes radicales en Belgrado, lo más preocupante en materia geoestratégica internacional, a medio-largo plazo, son las celebraciones (con banderas albanesas al viento) en Suiza, Bélgica, Austria y, sobre todo Macedonia, donde la comunidad albanesa parece haber cogido aire en sus reivindicaciones secesionistas.