El Parlamento de Kosovo declara su independencia
El Parlamento kosovar se declara independiente de Serbia, solo después de tener el apoyo explícito de Estados Unidos y la Unión Europea. Y, aunque no tenga nada que ver una situación con la otra, el Gobierno autonómico vasco lo utiliza como espejo. Los nacionalistas españoles (es decir, los vascos y catalanes) se han fijando en tantos otros pueblos que al final han perdido la propia identidad que pregonan. Solo hay que leer la declaración de (más) intenciones del Gobierno vasco (.doc).
Acertado, sin embargo, ha estado Carod-Rovira: Cataluña y Kosovo son “realidades absolutamente distintas”. Los fracasos de los reflejos falsos de Lituania, Estonia, Letonia, Eslovaquía… han moderado las declaraciones y comparativas de algunos dirigentes independentistas catalanes. Sorprende que esta vez Kosovo no sirva de ejemplo. Y no es de extrañar, porque, por mucho que se intente vender, desde los medios de comunicación, la declaración de independencia manifestada hoy por el Parlamento kosovar como un movimiento ciudadano y una declaración de todo el pueblo no hay nada, en Kosovo, que augure un futuro esperanzador una vez sea aceptado como un estado independiente por la comunidad internacional.
Kosovo se convierte en una de las regiones más pobres de Europa -la bandera que ondean los kosovares como muestra de felicidad tras la declaración parlamentaria es la de Albania: ¿es ese el objetivo de los políticos kosovares?-, el 37% de la población cuenta con aproximadamente 1,42 euros al día para sobrevivir, la tasa de analfabetismo es de casi el 25%, la región no podrá desarrollar el turismo mientras siga bajo presencia militar y, algo que no han aclarado los opinantes internacionales tan preocupados con el medio ambiente y las emisiones de CO2, la esperanza económica de Kosovo se llama carbón (tercera reserva más importante de Europa), que no vive los mejores momentos. Por no hablar del pasado del primer ministro, Hasmim Thaçi.


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