Desaparecen dos programas que han definido a Telecinco los últimos años. Aquà hay tomate (cuya desaparición ha sido celebrada por muchos de los que no lo veÃan, algo que, como Manuel M. Almeida, no lo entiendo) y Caiga Quien Caiga. Lo del primero es una cuestión de números, según parece, y es asà como deberÃa funcionar la televisión, en genérico, con una gran cantidad de canales. La audiencia manda.
Lo de CQC es algo más sospechoso. Una curiosa casualidad que se repite cuatro años después y que desde radiocable.com aseguran se ha producido de “forma abrupta”, sin avisar y sin previo aviso. Está bien. Las televisiones pueden hacer y deshacer a su gusto, dentro del marco legal, pero las casualidades no suelen repetirse. Porque, entonces, dejan de ser casualidades.
Este fin de semana Telecinco ajustará su programación, después de renovar su web. Pero, que estén tranquilos los seguidores de Aquà hay tomate, ya se ha preparado una secuela.


