Las críticas a Zapatero por su promesa de aflojar en 400 euros la presión del IRPF a cada contribuyente han conseguido que la maquinaria del PSOE se ponga a trabajar de lo lindo. Esta mañana la vicepresidenta y el propio presidente, contraprogramando la aparición de Rajoy en televisión, han matizado y apuntado que no solo es una medida progresiva si no que además es “hiperprogresiva”, como defendió ayer Fernández de la Vega.
Algunas críticas aciertan. La medida no es progresiva y esta deducción la firmaría el mismo PP si estuviese en el gobierno. Y, también, es cierto lo que han defendido UGT y CCOO, criticando que esta medida económica la encabece el PSOE. De hecho, la crítica sobre el papel puede ser que no afecte a más ciudadanos pero no que sea una mala medida.
Y es ahí donde Zapatero y Bush han coincidido, después de 4 años ignorándose. La Casa Blanca también deducirá dinero de la renta de los contribuyentes estadounidenses aunque, en este caso, afectará seguro a todas las rentas inferiores a 51.000 euros anuales. Un 21% de las más de 100 millones de economías que se van a ver afectadas por la ayuda del Gobierno Bush no pagan habitualmente a Hacienda. Es ahí donde la medida del Gobierno Zapatero se queda corta.
Las ayudas -ya sean deducciones o devoluciones- a cuantos más contribuyentes afecte mejor. Lo paradójico de las dos medidas fiscales es comprobar como la medida defendida por Bush sería aplicada por Zapatero y la de este por aquel.


