Con el diccionario en la mano, no hay casi nada que se pueda verbalizar que no sea noticia o noticiable. Uno de los problemas más acuciantes que se tiene en las redacciones de los diarios es la priorización de unas noticias respecto de otras. No, evidentemente, en las relacionadas con la lí­nea editorial. Lo digital, en parte, ha solventado el problema del espacio en los diarios de papel. Ahora bien, ¿todo vale para internet?

¿Cualquier hecho, conocimiento, comunicación, doctrina o recuerdo es válido para publicarlo como noticia aunque el soporte sea digital? Puede que unas declaraciones de un polí­tico no sean relevantes para darle cabida en un periódico on-line. Incluso, el resultado de unas elecciones en un país con pocas o nulas relaciones diplomáticas, asociativas o culturales con España puede que solo merezcan dos, tres o cuatro lí­neas de un breve. Puede (¿por qué no?) que, incluso, el resultado de un partido de fútbol australiano aparezca entre la lista de resultados de los deportes del fin de semana en la página del lunes de cualquier diario.

Es perdonable, incluso, que las agencias de noticias enví­en breves piezas que puedan complementar a otras noticias más amplias, o que aquellas actualicen o puntualicen determinados aspectos de estas. Pero, menos complensible y perdonable es que distintos medios digitales publiquen todo lo que reciben de las distintas agencias de comunicación. ¿Y todo esto?

¿Es esto noticia? ¿Es esto un hecho, conocimiento, comunicación, doctrina o recuerdo relevante para ocupar un espacio en la prensa digital?